EDUCACIÓN

De cada diez que ingresan para ser profesores, se recibe uno

En egresos, Formación Docente es casi 40% menos eficaz que la UdelaR.

Al Consejo de Formación en Educación entran entre 7.000 y 8.000 alumnos nuevos por año. Foto: Francisco Flores
Al Consejo de Formación en Educación entran entre 7.000 y 8.000 alumnos nuevos por año. Foto: Francisco Flores

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Si la formación docente fuera una fábrica, cuya misión es lograr el mayor número de profesionales, puede decirse que la industria está en problemas. De cada diez estudiantes que ingresan a las carreras del Consejo de Formación en Educación, solo se titulan dos. Los maestros tiran el promedio hacia arriba, porque se gradúan entre tres y cuatro de cada diez. Y los profesores lo bajan: solo culmina uno.

Un informe de titulación de las carreras docentes durante este milenio que elaboró el Consejo de Formación en Educación (CFE), al que accedió El País, muestra que la tasa de egreso de Magisterio y Profesorado está estancada desde hace al menos siete años.

Dicen que los docentes son el corazón del sistema educativo. Y cuando el corazón falla es una de las primeras señales de que algo en el cuerpo no anda bien. A diferencia de la frecuencia cardíaca, no hay una cifra ideal de maestros y profesores que se deberían titular para que sea señal de un cuerpo que está sano. Una aproximación es la demanda del sistema. Pero la cantidad de docentes formados requerida, en especial en UTU, es mayor a la oferta.

El CFE se arriesgó a revertir la situación. Cuando comenzó este período de gobierno, dijo que pretendía llegar a 2020 con 1.800 estudiantes titulados ese año (400 más que en el arranque).

Habiendo transcurrido cuatro años -y tres con datos cerrados-, el CFE no ha llegado a esa cifra mágica. Pero ese no parece ser el mayor problema, porque de hecho hubo un aumento a costa de la graduación de asistentes técnicos de primera infancia.

La “tasa de egreso” es un concepto técnico que sirve para cuantificar la eficacia de graduación en una carrera. Para no aburrir, se trata de medir cuántos estudiantes se titulan en comparación a la cantidad que ingresaron un año antes de la duración teórica de la carrera.

En el Instituto de Profesores Artigas (IPA), el mayor centro de estudios para quien quiere ser profesor de Secundaria, la tasa de egreso promedio es 11,6%. El promedio de Profesorado se eleva un poco gracias a los egresos de los Centros Regionales (CERP) que triplican la graduación.

La cantidad de titulados es tan baja que en 2017 hay asignaturas que contaron con menos de diez egresados cada una: Portugués, Italiano, Astronomía y Francés. En otras, como en Física, la carencia es notoria y se recibieron 24.

Además de pocos, los egresados docentes son más “veteranos” en comparación a los profesionales de otras carreras universitarias. En teoría, un estudiante termina el bachillerato con 18 años, cursa cuatro de formación en educación y, aún con atraso, se recibe antes de los 25 años. Pero esa es la realidad de menos de la mitad.

En la Universidad de la República, a su vez, la tasa de egreso tiene casi un 40% más de efectividad que en el CFE. Y eso que las autoridades de la UdelaR pueden justificar que en los últimos años cayó la inversión promedio por alumno, mientras que en Formación Docente aumentó.

Según José Olivera, uno de los coordinadores de los sindicatos de la educación, “el fracaso en la formación docente es el resultado de la degradación de la carrera docente, de lo mal conceptuada que está la profesión y, sobre todo, de la ausencia de incentivos”.

Un estudio de la consultora Cifra, de hace cinco años, mostraba que el estudiante del CFE es más empobrecido que el de otras carreras terciarias. Por eso, el Consejo incrementó la cantidad de becas y la cuarta parte de los titulados en 2017 tenía alguno de estos beneficios. Olivera reconoce eso, pero dice que “no es suficiente en un clima de incertidumbre, en el que no se sabe qué plan se cursa y si la carrera será universitaria”.

Los planes y el estatuto

La esperada revolución que no fue

El Consejo de Formación en Educación se había propuesto una revolución: cambiar todos los planes de estudio de todas las carreras docentes. No solo eso, en menos de cinco años se proponía un cambio de estatuto que apuntaría a que los profesores de futuros profesores trabajasen como en la universidad: con grados, con investigación. Pero a pocos meses de terminar el mandato, apenas fue aprobado el diploma de maestros de primera infancia y un cambio de plan en la Enseñanza Técnica, que ni siquiera contó con el voto unánime de todos los consejeros del Codicen. De las carreras técnicas salen aquellos docentes que dictarán clases en UTU. Entre 2011 y 2017 se titularon del Instituto Normal de Enseñanza Técnica 157 alumnos, un promedio de 22 por año. Como manera de incrementar aún más la participación y facilitar el egreso, el CFE viene impulsando la modalidad de estudio semipresencial. Del total de egresados en 2017, el 14,8% salió de esa modalidad. Pero el cambio base de planes y aquella “revolución” parece que no va a concretarse: es que no hay consenso y, de haberlo, lo debería implementar el gobierno entrante. El consejero del Codicen, Robert Silva, había dicho que es “irresponsable” aprobar algo nuevo para que lo ejecuten “los que vienen después”. Pero otros consejeros, incluyendo el presidente Wilson Netto, sostienen que “se debe trabajar hasta el último día”.

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