El dicho popular afirma que "la alegría va por barrios", cosa que no está demostrada científicamente. Lo que sí está demostrado científicamente es que los delitos van por barrios. Y también por departamento. Eso es lo que demuestra la reciente publicación del Anuario Estadístico sobre Violencia y Criminalidad en el Uruguay, editado por el programa de Seguridad Ciudadana del Ministerio del Interior en base a datos de 2003.
"Los datos muestran que el delito se ha nacionalizado, ya no ocurre como antes donde en el mapa veíamos zonas con muy pocos delitos. Hoy los delitos están en todos lados", dijo el sociólogo Rafael Paternain, director del Departamento de Datos, Estadísticas y Análisis del Ministerio del Interior. Paternain, que desde el programa de Seguridad Ciudadana ha sido responsable de la instrumentación del Sistema de Gestión Policial que procesa informáticamente todo suceso policial ocurrido en Montevideo y Canelones, dijo que la sistematización de los datos dejaba en claro varias conclusiones. "La rapiña sigue siendo un delito fundamentalmente montevideano, se concentra en la capital. Sus causas se vinculan a la urbanización, el empobrecimiento y consiguiente marginación de numerosos sectores. Donde existen cambios más grandes en los hechos delictivos en los últimos años es en Canelones y Maldonado. Allí hay cambios demográficos y movimientos de población que están generando nuevos perfiles de delitos" dijo el sociólogo.
Paternain también dijo que Montevideo está partido en dos: en las zonas más perifericas predominan los delitos contra las personas: las lesiones, homicidios, violencia doméstica. En las zonas de mayor poder adquisitivo, lo que ocurren son los delitos contra la propiedad. De todas maneras, contra lo que muchas veces concibe el imaginario colectivo, la mayor cantidad de víctimas de los delitos son los sectores más pobres. "Un hecho inquietante es que el efecto de los delitos en personas carenciadas, es profundizar aún más su situación de marginación. La persona se hunde más, es más vulnerable y el daño se vuelve irreparable. El delito aquí tiene la dimensión de ser un freno para el desarrollo social de sus víctimas" dijo Paternain.
RAPIñA CAPITAL. Según los datos de 2003, que incluyen todos los hechos denunciados en dependencias policiales, Montevideo registra las mayores tasas de delitos contra la propiedad. La capital tiene una tasa de 44 rapiñas cada 10.000 habitantes, siguiéndoles muy lejos Canelones, con una tasa de 9 y San José con 7. Algunos departamentos registraron una tasa de 0. Estos fueron Durazno, Florida, Soriano y Tacuarembó, tierras donde la rapiña es palabra casi desconocida. En materia de hurtos, la distribución es más pareja en todo el país. La tasa más alta la tiene Canelones, con 33 hurtos cada 1.000 habitantes, siguiéndolo Montevideo con 32 y luego una larga lista con la mayoría de departamentos del país que están en el entorno de tasas de 20 a 299 hurtos por 1.000 habitantes.
NORTE MORTAL. El estudio de delitos contra las personas mostró que, en 2003, la mayor tasa de homicidios se registró en Tacurembó, con 12 homicidios cada 100.000 habitantes, seguido por Treinta y Tres y Rivera, con una tasa de 10. Montevideo registró una tasa de 6, el mismo promedio que el interior del país. Los guarismos más bajos en el ramo se registraron en Salto (2), Paysandú (3) y Rio Negro (4).
A su vez, los delitos sexuales marcan una prevalencia muy alta en Maldonado, con una tasa de 63 casos cada 100.000 habitantes, seguido de San José (40), Lavalleja (38) y Montevideo (37).
El sociólogo Paternain dijo que esta diversidad de indicadores debe dar paso a estudios en detalle para tener políticas apropiadas para los problemas de cada lugar.
SUICIDIOS Y ACCIDENTES. En los últimos años se ha verificado un cambio en los casos de suicidio. Tradicionalmente, este trágico hecho solía ocurrir predominantemente en medios rurales y pequeñas localidades. Si bien estas características se mantienen, es notorio que los casos de suicidio han aumentado en Montevideo y el área metropolitana. En el 2003, el suicidio tuvo su máxima prevalencia en Florida, con una tasa de 41 casos cada 100.000 habitantes, seguido por Flores (40), Rocha (40) y Treinta y Tres (31). Montevideo tiene un guarismo mucho menor, con 17 suicidios cada 100.000 habitantes.
MANEJAR CON RADAR. El anuario señala que en el 2003 la mayor tasa de accidentes de tránsito la tuvo San José, con una tasa de 326 accidentes graves cada 100.000 habitantes. Le siguieron Paysandú (157) y Colonia (108). Montevideo se situó en los 46 accidentes graves cada 100.000 habitantes. En San José también fue donde se registró la tasa mayor de accidentes mortales: tuvo una tasa de 92 muertes en el tránsito cada 100.000 habitantes, lo siguieron Canelones (38), y Colonia (17), mientras Montevideo tuvo 6 muertos en el tránsito cada 100.000 de sus habitantes.
Paternain apunta que los datos de un año son "una fotografía" y que para descubrir tendencias es preciso ver "la película" de la serie estadísticas de varios años. Según el sociólogo hay que hilar fino para determinar si en algunos casos los registros reflejan un aumento de los delitos, o si se trata de una actividad estadística más precisa o una mayor actividad o eficiencia policial. Como en la medicina, dice, "a mayor precisión del aparato que diagnostica, más cosas se ven. Eso debería arrojar información muy útil para prevenir y actuar con precisión".