XIMENA AGUIAR
Vecinos de Arroyo Seco manifestaron su preocupación por el impacto ecológico de la instalación de nuevos motores en la Central Batlle de UTE. La directora de Medio Ambiente dijo que la obra no se ejecutará si no tiene la autorización ambiental.
En noviembre, UTE adjudicó a la empresa Warsilla (finlandesa) la provisión y colocación de ocho motores de 10 MW cada uno, que se instalarán en la Central Batlle y funcionarán a fuel oil, aunque permiten su conversión para generar energía utilizando gas natural. La inversión en este proyecto es de US$ 80 millones, y UTE espera que los generadores estén funcionando a fines del invierno, de manera de reducir la importación de energía desde Argentina o Brasil. Pero, mientras se comenzaba a trabajar en su instalación, los vecinos de la Central Batlle reclamaron su derecho a participar de un proceso que puede tener implicancias medioambientales.
Al enterarse de la instalación de estos motores por la prensa, los integrantes de la comisión de medioambiente del Centro Comunal 14 convocaron a una reunión, a la que acudieron las máximas autoridades correspondientes, como el presidente de UTE, Beno Ruchansky, la subgerenta de gestión ambiental de UTE, Claudia Cabal, la directora Nacional de Medio Ambiente, Alicia Torres, y los directores municipales Julio Battistoni, de Planificación, y Néstor Campal, de Desarrollo Ambiental, según contó el edil local Enrique Soria. También participaron representantes de los comunales 1, 3, 16 y 17, que incluyen barrios cercanos a la zona.
Tanto los vecinos como las autoridades quedaron un poco sorprendidos. Los primeros, por la importancia dada por todas las autoridades al encuentro, y los segundos, porque los vecinos no atacaron directamente la instalación de los nuevos motores sino que pidieron información para evaluar el tema, según contó Soria.
En la reunión, los vecinos pidieron datos sobre las emisiones de gases, el ruido y la vibración que implicaría el funcionamiento de estos generadores, sumados a los que ya funcionan en el lugar. Se decidió formar una comisión que trabajará el tema y que será convocada cuando la Dinama tenga la información que los vecinos requieren, dijo Soria.
PARTICIPAR. La comisión de medioambiente local elaboró un informe sobre la situación. "Actualmente, funcionan en la planta generadores con una capacidad de 230 megavatios que consumen fuel oil con un 3% de azufre y tienen una eficiencia de 33%, aproximadamente. Ahora se agregarán 8 motores de 10 megavatios cada uno, con lo que se alcanzará una potencia de 310 megavatios, cerca de un 30% más que en la actualidad. Los nuevos motores tienen una eficiencia de 44% y la ampliación del parque permitirá importar y acopiar fuel oil con 1% de azufre para utilizar en todos los equipos de generación", expuso Soria.
Por su parte, Alicia Torres señaló que la instalación de nuevos motores "desde el punto de vista ambiental implica una mejora del desempeño, porque pueden utilizar distintos combustibles. En principio, usarían un fuel oil especial que tendría bajo contenido de azufre".
La directora se comprometió a regresar al comunal cuando tenga "toda la información sobre la modernización de la Central Batlle". Torres dijo a El País que el emprendimiento aún debe ser presentado oficialmente ante la Dinama. "El proyecto de modificación de la Central Batlle requiere una autorización ambiental especial, prevista por el decreto 349 de 2005, para los emprendimientos instalados antes de su entrada en vigencia, cuando realizan una ampliación o modificación. UTE aún no lo ha presentado, está realizando una serie de estudios para la formulación del proyecto", afirmó.
Ante el hecho de que la compra ya fue adjudicada, la directora señaló: "Eso es un asunto empresarial. Lo importante es que las obras no se ejecutan hasta que no esté la autorización ambiental".
Uno de los vecinos llegó a afirmar que "UTE quiere hacer pasar el proyecto como una remodelación para no tener que hacer un nuevo estudio de impacto ambiental. Nosotros entendemos que no es una remodelación, porque están desmontando unas calderas que no funcionan desde los `70".
Aunque no recibieron respuestas sobre el impacto ambiental en la reunión, los vecinos quedaron conformes. "Pretendemos que los organismos cumplan la ley 17.283, que dice que `La protección del ambiente constituye un compromiso que atañe al conjunto de la sociedad, por lo que las personas y las organizaciones representativas tienen el derecho-deber de participar en ese proceso`", dijo Soria, quien destacó "la disponibilidad de las autoridades de brindar la información y el interés de las comisiones en pedir respuestas".
Generadores de electricidad con entre 30 y 50 años
UTE gestiona actualmente dos plantas de generación térmica (no hidráulica) de energía en el departamento de Montevideo: la Central Batlle y Ordóñez, de generación térmica a vapor, y la Central de La Tablada, que funciona a turbinas de gas.
La Central José Batlle y Ordóñez comenzó a construirse el 13 de febrero de 1930, y su primera unidad generadora, de 25 MW, comenzó a funcionar el 1° de junio de 1931. Originalmente constaba de dos turboalternadores de 25 MW cada uno, alimentados por vapor proveniente de ocho calderas que quemaban carbón, descargado de los buques que atracaban en el muelle de la central. En 1955 se amplió la central con la instalación de las unidades 3 y 4, de 50 MW cada una, alimentadas por tres calderas de combustible dual: carbón y fuel oil. En 1970 se agrega la Quinta Unidad, de 80 MW y en 1976 la Sexta Unidad, de 125 MW. Actualmente las unidades 1 y 2 de la Central Batlle están desafectadas.
La Central Batlle funciona hoy en día en ciclo de vapor. Las calderas generan vapor de agua, el cual es sobrecalentado en las mismas y enviado a las turbinas, donde se transforma la energía térmica del vapor en energía mecánica. Esta es convertida en los alternadores en energía eléctrica, la cual es entregada en la Estación E del anillo de Montevideo.
El rendimiento de esta operación es del orden del 30% al 35% desde el inicio del proceso.
(Fuente: www.ute.com.uy).
Dudas por nivel de azufre
"Al instalar los motores va a aumentar mucho la emisión, tenemos dudas de que no se sobrepasen los niveles aceptables", señaló uno de los vecinos. Algunos dicen que actualmente ya se sienten perjudicados: que les quedan los patios amarillos y las rejas se corroen con facilidad. Una mayor concentración de dióxido de azufre, generador de lluvia ácida, podría causar daños a viviendas y autos o problemas respiratorios, afirmaron.