Diccionario Panhispánico de Dudas Un breve comentario

María Antonieta Dubourg

El 13 de octubre de 2004, los príncipes de Asturias "apadrinaron" el proyecto del Diccionario Panhispánico de Dudas. Eligieron para hacerlo el Monasterio de Yuso, en San Millán de Cogolla, España. Este sitio ha sido declarado patrimonio de la humanidad, porque en él se encontraron las Glosas Emilianenses, los primeros comentarios en español hechos a textos latinos. Se considera, por lo tanto, la cuna del idioma.

El hecho significó dar respaldo oficial a cinco años de trabajo, cuya iniciativa fueron las casi trescientas preguntas que recibe, diariamente, la Real Academia Española. Estas cincuenta mil dudas anuales en cuanto al lenguaje ponen de manifiesto que no existe material alguno, capaz de aclararlas con precisión y rapidez, a disposición del usuario de la lengua. Por supuesto, que hay una serie infinita de libros de lenguaje, pero ninguno puede dar esas informaciones en poco tiempo.

El Diccionario Panhispánico de Dudas cumplirá esa función.

El 10 de noviembre de 2005 , fue presentado en un acto al que concurrieron las máximas autoridades españolas, veintidós directores de las academias hispánicas y los responsables de los medios de comunicación más importantes del mundo.

Durante seis años, las veintidós Academias de Español y la Real Academia Española se abocaron a una tarea nada fácil: tratar de dar respuesta a las dudas idiomáticas de los millones de hablantes de español. Para eso, por primera vez en la historia, trabajaron lingüistas, filólogos, estudiosos del idioma, de diferentes partes del mundo hispano e intercambiaron opiniones. Tomaron como base los Diccionarios de Dudas, los manuales de redacción de los medios de prensa, los textos que se ocupan del buen uso del idioma...

Tuvieron en cuenta las variedades regionales, las diferentes modalidades, la inclusión de palabras extranjeras, los distintos usos verbales...

La finalidad del diccionario es aclarar los problemas idiomáticos, en forma sencilla, explicando el porqué del error y ejemplificando con citas textuales.

El dequeísmo, tan común en el Uruguay, es tratado para que el hablante común entienda.

El uso de las mayúsculas y de los signos de puntuación ocupa, también, algún capítulo. El voseo se analiza con detalle.

En cuanto a las palabras, hay algunas que se consideran "españolismos" Eso significa que solo se usan en España y significa, también, que ese país no se considera ya dueño del idioma. Reconoce que, como en todos los demás, hay expresiones locales.

Las palabras extranjeras (que provienen del inglés, del francés, del italiano...) son pasadas por un filtro. Se aceptan algunas, cuya grafía, en ciertos casos, se adapta a nuestras reglas. Otras, en cambio, se rechazan, porque se entiende que no son necesarias, ya que el español tiene términos para expresar esa idea.

Además se indica qué palabras se pronuncian y, muchas veces, se escriben mal. Se indica cuál es el error y cuál, la forma correcta.

Más de siete mil entradas tiene el diccionario. Apunta a que lo consulten técnicos, estudiantes, profesores, hablantes comunes. Apunta, además, a que los medios de comunicación recurran continuamente a él. Porque, y en eso todos estamos de acuerdo, en las manos de los responsables de la comunicación está, en gran parte, el futuro del idioma.

¿Por qué se le llama "Diccionario Panhispánico de Dudas?

El prefijo griego "pan" significa "en la totalidad" e "hispánico" quiere decir perteneciente a la lengua y la cultura española.

En Europa, el libro ya está a la venta. Seguramente, demorará un tiempo en llegar a Montevideo. Se podrá, entonces, analizarlo con detalle y usarlo con frecuencia.

Algunos pocos ejemplos en cuanto a :

a) Palabras extranjeras

Piercing es pirsin

Jacuzzi es yacusi

Zoom es zum

Vedette es vedet

Ballet es balé

b) Palabras incorrectas

Destornillarse es desternillarse

Cónyugue es cónyuge

Metereología es meteorología

c) Verbos

Hacer zapping es zapear

Conversar por

intermedio de

la computadora es chatear

Habrá que actuar con cuidado hasta que el diccionario, que es la autoridad lingüística, llegue a nuestras manos. Lo que hoy se da por bueno en materia de lenguaje, posiblemente ya no lo sea. Atención extrema deberán tener quienes se confían en el corrector de la computadora al que, seguramente, le llevará un buen tiempo actualizarse.

Por otra parte, la presencia de esta obra en el mundo hispánico no fija, para siempre, el lenguaje. Como elemento vivo que es, seguirá experimentando modificaciones. Las autoridades idiomáticas pondrán al día el Diccionario Panhispánico de Dudas cuando los cambios en el idioma así lo requieran.

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