La gente que sale del Palacio Legislativo cruza la avenida esquivando fardos y maquinaria agrícola, como si no existieran. Al otro lado de la calle, en la Plaza 1º de Mayo, aparecen las tolderías de Madur (Movimiento Agropecuario del Uruguay). Al costado, una chancha pasta. A lo lejos, una vaca mira hacia la calle.
Ha pasado un buen tiempo desde la interrupción del diálogo con el gobierno, pero el campamento de Madur no se ha levantado. Lejos de seguir siendo un componente llamativo de la zona, el campamento se ha vuelto parte del paisaje de la plaza. Pese a la asimilación, los pequeños productores siguen ahí con un solo objetivo: que la gente no olvide el propósito que los trajo hacia la capital.
Apenas se ingresa al campamento aparece Aramir Silva, quien recibe con una sonrisa y un fuerte apretón de manos. Pese a ser la primera vez que se acude al campamento de Madur para hablar sobre otro tema que no sea deudas, movilizaciones, o negociaciones, el líder no se sorprende. Luego del saludo, invita a pasar hacia donde están ellos. O mejor dicho, ellas. Lo que para los montevideanos puede ser atípico o pintoresco, para ellos es natural y obvio: los compañeros de siempre no iban a faltar justo ahora, cuando ellos reclaman por su futuro en la capital.
MANSA. Aramir llega al costado de la plaza, donde la chanchita pasta inquieta. Come, se acuesta, mira a la gente pasar y luego corre hacia él. "La gente le puso Dialoguemos, porque ya que el gobierno no dialoga... (risas)". Dialoguemos tiene unos ocho meses y viene desde Colonia. "Ella se vino con la movilización coloniense, hace unos cinco meses ya. Ahí fue que llegaron los fardos que nos sirven para darles de comer a ella y a la vaca". Dialoguemos ha cosechado muchas amistades durante su estadía en Montevideo. Prueba de ello es el cariño que le expresan los niños que se acercan, entre juego y juego, al campamento.
Al principio estan curiosos y temerosos, pero luego, con más confianza, se quedan acariciando a la mimosa chancha. Dialoguemos tampoco tiene problemas en sociabilizar con animales de otra especie, entre ellos una perrita que aún no tiene nombre y que se integró al campamento como la cuarta "compañera", hace ya unos tres meses. "Es la que cuida de noche", explica Silva.
Observadora. Luego de dejar a Dialoguemos, hay que caminar la plaza unos cuántos metros. Casi sobre la calle, pero echada en el pasto, la vaca Margarita mira pasar el tránsito. Unos niños se acercan para acariciarla. "Ella es más grande que Dialoguemos, está con nosotros desde que llegamos. Nos la trajo un pequeño tambero, que prepara quesos artesanales en Canelones", cuenta Silva. "No tenemos mucho problema para mantenerla porque, además de los fardos, tenemos pasto en bolsa que nos traen de Colonia especialmente para ella".
Sobre la adaptación de los animales al entorno capitalino, Silva confesó que "lo estan haciendo a gatas, es obvio que estarían mucho mejor en el campo". No obstante, el caso de la chanchita es especial. Ella se vino a los dos meses de nacida, por lo que es más "montevideana" que Margarita.
TORVA. La gran ausente al encuentro fue la oveja, personaje famoso del campamento que había hecho yunta con la vaca durante los primeros cortes de calle y negociaciones. Silva cuenta que la popular "Torva" tuvo que irse porque la ola de calor la tenía a maltraer y decidieron llevarla a su campo a esquilar. "La esperamos de vuelta en unos días, ella también se va a quedar con nosotros hasta que terminemos acá". Torva tampoco tuvo grandes problemas de adaptación, y ni siquiera la pasó muy mal cuando vino el temporal, hace unos meses. A pesar de estar en medio de la peor tormenta en años y en un entorno que no es el suyo, los animales pasaron la noche "bastante tranquilos". "Y eso que se nos voló media carpa", agrega Silva.
Los planes de Madur para estas compañeras es que sigan junto a ellos durante todas las acciones del movimiento en Montevideo. "Aún no hemos reanudado el diálogo con el gobierno, ya que fue un diálogo que inició el propio Presidente y luego lo cortó él mismo".
Actualmente se está hablando con pequeños y medianos productores de la zona de Colonia para organizar un reclamo masivo y necesario. "Estamos convencidos de que es lo único que podrá hacer retomar el dialogo".
Sobre el acostumbramiento de la ciudadanía, Silva agregó que "no me quedaría con eso de que somos parte del ambiente y por eso no se nos presta importancia. Para nosotros es muy importante estar acá, con estos animales, ser parte del paisaje, porque nosotros somos una realidad que el trabajador montevideano, el pequeño consumidor, tiene que conocer. Hay que entender que nosotros también somos el agro uruguayo y no sólo la ARU y los grandes productores".
Junto a ellos, estoicas, aguantarán estas nuevas compañeras que, por el momento, parecen disfrutar sus días en la capital.