VIVIANA RUGGIERO
A pesar de las propuestas y contrapropuestas entre el gobierno, empresas y trabajadores del supergás, el conflicto continúa. El desabastecimiento se extendió a todo el país pero las autoridades descartan, por ahora, decretar la esencialidad.
El conflicto que mantiene a la población sin supergás y que lleva más de una semana tuvo ayer varias instancias en diferentes ámbitos, sin embargo, no hay una solución a la vista. Por un lado, la Comisión de Industria de la Cámara de Representantes recibió a autoridades de la Cámara de Gas Licuado de Petróleo para tratar el tema del desabastecimiento.
El diputado nacionalista e integrante de la comisión, Álvaro Delgado dijo a El País que el panorama del conflicto es "negativo" y solicitó "la inmediata declaración de esencialidad del servicio por parte del Poder Ejecutivo".
Delgado dijo que se necesita una actitud "proactiva" del gobierno para encontrar una solución y estimó que esperar hasta una nueva reunión es "demasiado tiempo".
"La esencialidad del servicio de envasado y distribución es necesaria para normalizar la situación y seguir negociando las condiciones de trabajo y salariales en los ámbitos ya instalados", afirmó.
Según pudo saber El País el gobierno descarta, por ahora, pedir la esencialidad del servicio. El director de Trabajo, Luis Romero mostró rechazo a la medida y el director de Energía y Tecnología Nuclear, Ramón Méndez, confesó que se mira la situación con "preocupación" pero que el conflicto está en manos del Ministerio de Trabajo. "Apostamos a la negociación aunque obviamente estamos preocupados y con toda la atención en el conflicto", aseguró el jerarca a El País.
Por otro lado, el diputado Luis Puig recibió ayer a los trabajadores para apoyarlos en sus reclamos. "El sindicato tiene una actitud muy responsable. Este conflicto tiene su historia y antecedentes y la actitud que han tenido las empresas es la de no buscar soluciones, no negociar y dilatar la situación", aseguró.
Puig dice que el conflicto es "originado" por la "intransigencia" de las empresas y la "soberbia" de las Cámaras Empresariales que "intentan desconocer los derechos que tienen los trabajadores".
El Ministerio de Trabajo, en tanto, continúa intentando destrabar el conflicto y puso ayer una nueva propuesta sobre la mesa que incluye una posible reducción de la carga en las garrafas de 13 kilos, un incremento salarial no especificado y la instalación de una comisión para la reducción de la jornada laboral. Para el sindicato el planteo "ayuda" pero "no soluciona gran parte de los problemas". Las empresas no manifestaron ni acuerdo ni desacuerdo con la propuesta.
Mañana habrá una nueva instancia de negociación tripartita en la Dirección Nacional de Trabajo y el sindicato será recibido, además, por la Comisión de Trabajo y la de Industria de la Cámara de Representantes.
SITUACIÓN. Los trabajadores montaron ayer una guardia gremial en la planta de envasado. Trabajaron dos horas y liberaron unas 5.000 garrafas, según dijo a El País, Raúl Ferrando de la Federación Uruguaya de Empleados de Comercio e Industria (Fueci).
Hoy se reunirán en asamblea y analizarán trabajar cuatro horas diarias para mejorar el abastecimiento en el interior del país, donde el stock de garrafas se terminó entre el viernes y el sábado.
Según los trabajadores se está envasando para descomprimir la situación en lugares que entienden "esenciales" pero aseguran que las garrafas no llegan y son "manejadas" por las empresas que benefician según "conveniencia".
"Parte del gas `a granel` que sacamos para un hospital fue para un hotel de alta rotatividad. Los garrafones de 45 kilos que son para recarga de garrafas chicas, que es lo que más usa la población, no llegaron porque terminaron en talleres o astilleros. Nosotros estamos envasando pero los grandes distribuidores, asociados a las empresas, son los que se están llevando lo envasado", aseguró Ferrando en la puerta del despacho del diputado Puig.
Son unos 400 los trabajadores asociados directamente a las plantas de envasados que están con medidas de lucha. El dirigente dijo que todos tienen interés en "salir del conflicto" porque entienden que "no es bueno comenzar una zafra con paros".
Fuentes allegadas al sector empresarial consultadas por El País dijeron que la situación siguen "incambiada" y ratificaron que hay "desabastecimiento" del combustible en todo el país.
"Con las dos horas que trabajaron hoy (por ayer) se pudo descomprimir un poco la situación en Montevideo pero en el interior no hay gas ni en comedores infantiles ni en hospitales ni en ningún lado", aseguró la fuente.
Los call center de las distintas empresas continúan informando a los clientes con mensajes gravados por la operadora.
"La situación y negociaciones no han avanzado", dijo la fuente. Y agregó: "Sabemos que el gobierno está muy preocupado y si bien no se dijo públicamente se le informó a los trabajadores que si siguen radicalizando las medidas se puede hablar de un esencialidad. No como una amenaza, sino como una manera de cumplir con los servicios".
Los trabajadores, por su parte, dijeron que están al tanto de que en las últimas horas se habló de la esencialidad y opinan que no es una "solución". "No nos parece que la esencialidad sea una buena medida", sentenció el sindicalista José Vallejos.
MELO. Ante la falta de supergás en todas las distribuidoras, muchas familias optaron por cargar gas brasileño en los cascos vacíos de las garrafas uruguayas, a pesar de que en el país norteño cuesta $ 80 más caro.
El consumo del gas brasileño se disparó durante el fin de semana. Modestos puestos artesanales montados por personas que cobran hasta $ 50 para pasar el gas de la garrafa brasileña a la uruguaya era parte de la escena que se vivió durante el sábado y domingo.
Uno de los casos fue el de Ramón Tomas Rodríguez, oriundo del barrio García de la ciudad de Melo. Este trabajador confesó que, habitualmente, su tarea es vender supergás o recargar garrafas de tres kilos, pero "ahora existe una avalancha muy grande de personas que quieren hacer el traspaso". Para eso les cobra unos $ 50 y hace un "negocio redondo", dice alegre.
El gas brasileño es transportado por los motoquileros que transportan desde Aceguá (Brasil) hasta 14 garrafas llenas en un solo viaje.
En Melo, unos 15.000 hogares consumen supergás, y se estima que 6.000 consumen sólo gas brasileño.
El gas brasileño es consumido a pesar del alto costo porque la población no tiene acceso al casco de una garrafa uruguaya para poder recargarlo; las mismas no se venden en plaza y las compañías distribuidoras no le brindan al consumidor esta posibilidad. A fines de la década del 90` se realizó una campaña de canje en todo Cerro Largo, donde las personas podrían llevar el envase brasileño y a cambio se llevaban una garrafa uruguaya con válvula incluida, logrando así que unas 5.000 familias optaran por el recambio. (Producción: Néstor Araujo)