Denuncian que en cementerio efectúan rituales con cráneos

Treinta y Tres. Familiares piden controles

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TREINTA Y TRES | MARCO RIVERO

Vecinos del paraje Puntas del Oro o Piedra Sola -a 26 kilómetros de la capital de Treinta y Tres- denuncian que, a raíz del deterioro del Cementerio rural de Menéndez, grupos religiosos usan restos óseos de sus familiares para rituales.

El grupo de vecinos señala que el mal estado de conservación del cementerio ha facilitado la acción de grupos religiosos -no identifican de qué creencia- que se dan cita en el lugar y extraen restos de las tumbas -preferentemente cráneos- para rituales.

Enviaron a la Intendencia una carta acompañada de más de un centenar de firmas levantadas en el vecindario, en la que piden apoyo para la conservación del cementerio, pese a que está ubicado en un campo privado. Remitieron otra nota de contenido semejante al comisario de la Seccional 11ª. Ahora el cementerio depende de la 9ª, con asiento en Vergara, distante varios kilómetros más y con mayores dificultades de acceso por caminos rurales.

En la nota expresan el dolor experimentado las veces que se han encontrado con los restos desparramados en diferentes lugares del predio. Se hace imposible después, aún para los familiares, saber a qué panteón corresponde cada pieza.

El paso de los años y el clima han dejado su marca en el hierro de las cruces sobre los panteones, al igual que en las puertas y los candados. Entrar allí es solamente cuestión de proponérselo. No hay controles de ningún tipo.

"Hay muchos (panteones) que están muy dejados, que no vienen familiares y eso, con el tiempo, con la lluvia, se va rompiendo y ellos aprovechan para ingresar y sacar los huesos", relató Margarita Recoba, una de las firmantes.

RITOS. "Aquí hace más o menos dos o tres años empezaron a venir ómnibus con gente, de noche, yo no sé que tipo de religión es, o qué, pero venías y encontrabas gallinas muertas, degolladas y encontrabas bandejas con comida, cerveza, era tipo una fiesta. Yo respeto toda religión, lo que no estoy de acuerdo es que utilicen restos humanos, faltando el respeto a los familiares que tenemos acá", sostuvo Mónica de Fleitas, pobladora de la zona.

Dentro de uno de los nichos se puede apreciar tres cráneos acomodados en el lugar sobre una urna. Es imposible saber si corresponden a esa tumba, puesto que fueron ubicados por una de las vecinas cuando los encontró en el piso. "Revisás la urna, a ver si te falta una cabeza y resulta que no sabes a cuál pertenece", dijo la vecina.

Hoy en día las actividades han disminuido, pero siguen yendo extraños. Ya no van en ómnibus, pero algunos días, justo antes de ponerse el sol siguen llegando autos a la zona y más tarde se ven las luces en los eucaliptos que marcan el perímetro de la necrópolis. "Casi siempre son los viernes al caer el sol o algunos días de luna llena. Pero no sabemos bien, hace poco estuvieron", señaló De Fleitas.

RECLAMO. "Queremos que la Intendencia haga una limpieza, un mantenimiento y después nosotros nos haríamos cargo. Pero queremos mover algo para tratar de declararlo como monumento histórico. Hay panteones que son muy viejos y están bastante conservados. Hay que arreglarlos, pintarlos, pero queremos que nos den una mano", pidió De Fleitas.

Pero los vecinos también quieren respaldo de parte de la Policía para mantener la seguridad en el cementerio y así evitar que las tumbas de sus familiares sean profanadas.

"La profanación de tumbas, vilipendio de cadáveres, está penada desde la Constitución del año 1930. Aquí nosotros hemos dicho, hemos hablado y todo ha quedado ahí. No hay una autoridad que tome medidas. Pienso que la Policía tendría que hacerse presente más a menudo y cuando les avisan venir. El problema es que no se sabe bien cuándo vienen y vienen de noche", explicó Faliveni.

Recoba reclamó que "la Policía vigile, que tome en cuenta, que no los dejen venir a profanar, que no anden con los huesos, que ellos hagan lo que quieran en su religión, pero que dejen descansar en paz la familia de uno".

Restos de Dionisio

El primero que construyó un panteón en el Cementerio de Menéndez fue don Eduardo Menéndez Cáceres, en 1886, para enterrar a su esposa doña Concepción Gómez. Luego los vecinos empezaron a pedirle para construir panteones para sus familias y él se los permitió, relató el historiador local Néstor Faliveni. Incluso, en algún momento, los restos de Dionisio Díaz, el niño héroe de arroyo El Oro, estuvieron en un panteón del cementerio.

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