DURAZNO | VÍCTOR RODRÍGUEZ
La madre de un niño de 9 años que se clavó una astilla de madera en el ojo denunció que tuvo que trasladarlo en ómnibus a Montevideo por falta de ambulancia. Sin embargo, desde el hospital señalan que ella aceptó y que le facilitaron los pasajes.
El 16 de junio Cristian Godoy se había levantado un poco más tarde que de costumbre. Sobre las 10 de la mañana ayudaba a colocar leña en la estufa cuando tropezó con un escalón y se cayó. Su rostro se dio contra las maderas.
Un diminuto trozo de eucalipto se le incrustó en el ojo derecho. Como pudo, Cristian caminó unos pasos, salió hacia el patio, pidió auxilio y se desmayó frente a la puerta de la casa contigua donde viven varios de sus hermanos.
La primera asistencia fue de la policlínica móvil que ese día atendía en su barrio, Las Higueritas, donde viven familias evacuadas por las crecidas del río Yi, entre ellos los Godoy.
El primero en asistir a Cristian fue el médico Mauricio Aycaguer. Luego lo vio el oftalmólogo Gustavo Noguera, quien le dio pase al hospital de Durazno, dijo a El País la madre del niño, Nélida Godoy.
Ella denunció que el Hospital de Durazno no coordinó la asistencia que recibiría su hijo en el Hospital de Clínicas de Montevideo y que Cristian tuvo que soportar nueve horas la esquirla de madera en el ojo.
Para Nélida tanto ella como su hijo fueron "abandonados como un perro" al tener que trasladarse y costearse el pasaje desde Durazno a Montevideo.
Afirmó que tuvo que caminar con su hijo "a upa" las 17 cuadras que separan la terminal de Tres Cruces del centro asistencial.
Dijo que luego tuvo que esperar 50 minutos para que Cristian fuera atendido y señaló que la vista de su ojo derecho está seriamente comprometida tras el episodio.
RENUNCIA Y DESCARGOS. Tras la denuncia las repercusiones no se hicieron esperar. El diputado nacionalista por Durazno Juan José Bruno, dijo que solicitará la inmediata renuncia del director del Hospital, Eduardo Ferrazini, y sostuvo que gestionará que el pedido sea acompañado por "toda la bancada de ediles del Partido Nacional".
"Esto es muy grave. No podemos comprender todavía cómo el hospital, ante una emergencia de este tipo, no gestionó una ambulancia con alguna otra institución local antes de largar desprotegida a esta gente en Montevideo", enfatizó Bruno.
"Más aun cuando se trataba de un menor, de un niño de 9 años, lesionado en la vista, que viajó en un solo grito durante un interminable viaje en ómnibus de línea para poder ser atendido. Esto es inaudito y no lo podemos permitir", añadió el legislador.
Sin embargo, Ferranzini, director del Hospital, señaló que Cristian "no tiene la vista perdida". Además negó las acusaciones y defendió la atención brindada al niño por el centro asistencial duraznense.
Ferranzini dijo que los médicos que atendieron a Cristian en Durazno no le encontraron ningún elemento extraño en el ojo y aseguró que la atención del chico en el Hospital de Clínicas fue coordinada desde su departamento.
Además, según su versión, el centro hospitalario de Durazno le facilitó a la madre del niño los pasajes para viajar a Montevideo por una línea de transporte interdepartamental porque la mujer decidió no esperar el retorno de una de las dos ambulancias del centro asistencial que estaban en ese momento en Montevideo.
"El niño ya llega con una lesión constituida, con el globo ocular lesionado, con un ojo abierto por un traumatismo penetrante de ojo. Ya cuando llega a la puerta (de Emergencia) es irreversible y esa lesión se produjo", señaló Ferrazini a El País.
"Fue visto por un médico de guardia y por el especialista de guardia que concurre a la Emergencia y están de acuerdo en que esa situación debe ser resuelta en Montevideo y a la brevedad, como urgencia que es. Por lo tanto se coordinó con el Hospital de Clínicas para que fuese resuelto", añadió.
En ese momento, dijo, se le preguntó a la madre si prefería esperar la ambulancia o viajar en ómnibus. "La madre aceptó llevarlo en el coche y el hospital obviamente les proporcionó el pasaje para ellos", concluyó.
Infarto sin traslado
En abril de 2007 un hombre de 50 años falleció en la localidad de Colonia Palma por un infarto agudo de miocardio. Sus familiares denunciaron que en su muerte influyó la falta de ambulancia y también la atención deficiente en el Hospital de Bella Unión. En ese caso se había pedido una ambulancia al centro asistencial de Bella Unión que nunca llegó.