robé todo, pero lo único que sirve es tener constancia", afirmó Mariana Costa, madre de tres escolares de 10, 8 y 5 años, para quien el inicio de las clases es sinónimo de comenzar la lucha contra los piojos. Esa también es la sensación de Lidia Martínez, madre de Belén, a quien el año pasado le costó tanto combatir los piojos de su hija que hasta le perturbaron el sueño. "Los veía por todas partes, en mi cabeza (que me picaba o me parecía que me picaba), y en las cabezas de toda mi familia. Era una pesadilla", comentó. Combatir los piojos es una tarea difícil porque cambian con el paso del tiempo haciéndose resistentes a los piojicidas.
Irritación de la piel, picazón y la posibilidad de padecer infecciones secundarias como consecuencia del rascado, son los problemas que acarrea una cabeza con piojos.
Según dijo Javier Magallanes, dueño de una farmacia en Punta Carretas, las marcas de piojicidas que existen en el mercado se venden casi todas por igual.
"Los clientes prueban con uno y luego, si ese no hace efecto, piden otro. Pero en realidad, casi todos los productos tienen el mismo compuesto", indicó el farmacéutico señalando que, para él, el problema mayor es la falta de prevención. "La gente no utiliza preventivos. Es un problema de la cultura de los uruguayos", afirmó.
En la falta de prevención como principal facilitador de contagio coincide Myriam Silveira, madre de Agustina de 8 años, para quien el problema se debe a que no todos los padres están atentos a las cabezas de sus hijos. Ella cree que el acelerado ritmo de vida lleva a las madres, saturadas de actividades, a que se olviden de revisar a los niños. "Cuando los ven rascarse, ya es tarde", sentenció Silveira, quien sin embargo reconoció que aunque revisa el pelo de su hija día por medio y "por las dudas" le pasa con cuidado el peine fino, una o dos veces al año le encuentra liendres.
LAS LIENDRES SE RESISTEN. Aldo Giliberti, del laboratorio Caillon Hamonet, fabricante del conocido Piojisar, reconoció que con los piojicidas sucede lo mismo que con los antibióticos: crean resistencia. "El piojicida mata a los piojos pero las liendres son cada vez más resistentes", dijo y explicó que por ese motivo, en un momento determinado, el laboratorio cambió el principio activo del producto. Giliberti reconoció que todos los piojicidas tienen algún residuo tóxico. "Por eso hay que pasar el peine fino y aplicarlo en la dosis indicada", recomendó.
Lo cierto es que muchas madres, en su afán por eliminar a los piojos, recurren a métodos caseros que se recomiendan unas a otras. Enjuagar el cabello con té de ruda y toronjil, ruda y alcohol, vinagre de manzana, un puñado de sal gruesa en un litro de agua, una infusión de romero, o cedro santo con alcohol, son algunos de los recursos que utilizan las madres ilusionadas por terminar de una vez por todas con los parásitos. Pero según afirman los especialistas, esos remedios caseros no hacen más que aumentar en los niños el riesgo de intoxicación.
LO NUEVO. Un grupo de biólogos y químicos argentinos del Centro Nacional de Investigación de Plagas e Insecticidas (Cipein) estudió más de treinta plantas aromáticas con sus aceites esenciales recolectadas de provincias argentinas. El objetivo de la investigación fue desarrollar compuestos alternativos a los insecticidas químicos.
El resultado es un nuevo piojicida que no contiene insecticidas químicos sino aceites esenciales del eucaliptus y la menta.
La investigación, que comenzó hace cuatro años, obtuvo un cien por ciento de efectividad en una muestra realizada entre 4 mil niños.
Si bien este nuevo producto fue creado por científicos argentinos, ya hace un tiempo que en el mundo la tendencia es utilizar aceites esenciales para combatir la pediculosis.
Por otra parte, conscientes de que el problema es serio, científicos realizan cada cuatro años congresos internacionales para tratar el tema. El próximo será el tercer congreso y tendrá lugar entre el 16 y el 20 de octubre en Buenos Aires. Más información en www.phthiraptera.org.