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Comenzaron a demoler una sede histórica en el Centro

Frente al monumento al Gaucho, ACSA levantará un edificio de 17 pisos.

Demolición de la sede de ACSA. Foto. D. Borrelli
Demolición de la sede de ACSA. Foto. D. Borrelli
Demolición de la sede de ACSA. Foto. D. Borrelli
Demolición de la sede de ACSA. Foto. D. Borrelli
Demolición de la sede de ACSA. Foto. D. Borrelli
Demolición de la sede de ACSA. Foto. D. Borrelli
Demolición de la sede de ACSA. Foto. D. Borrelli
Demolición de la sede de ACSA. Foto. D. Borrelli
Demolición de la sede de ACSA. Foto. D. Borrelli
Demolición de la sede de ACSA. Foto. D. Borrelli
Demolición de la sede de ACSA. Foto. D. Borrelli
Demolición de la sede de ACSA. Foto. D. Borrelli

Comenzaron los trabajos de demolición de la histórica sede de la administradora de propiedades ACSA, ubicada en Constituyente y Santiago de Chile.

Primero se irán desplomando paredes interiores y techos y por último la fachada, que caerá hacia el interior del predio, en el correr del próximo mes.

Habrá allí un par de locales comerciales y empezó a manejarse un plan de construcción de una torre destinada exclusivamente a vivienda social, con apartamentos de 1, 2 y 3 dormitorios, y la misma altura del Edificio Tapié.

En la planta superior existió un hotel llamado Mazziotti, al que se ingresaba por la puerta siguiente a la del número 1422 que era la de entrada a ACSA, instalada desde 1962 en la planta baja, en donde antes estuvo el Banco Francés Italiano.

Una escalera de mármol y un vitral caracterizaron aquel alojamiento hotelero que perdura más en la memoria de los veteranos que en crónicas o estudios de la arquitectura.

Ninguno de esos padrones estuvo alguna vez integrado a una lista de bienes con un grado de protección patrimonial, ni a nivel nacional ni en la órbita departamental. Como sí acontece con el lindero Edificio Tapié, una gigante construcción de 1934, a la cual hace tiempo le falta la cúpula, y los expertos consideran uno de los más logrados ejemplos de la modalidad del art decó.

Fue proyectado por el arquitecto Alfredo Vázquez Echeveste y está ubicado en Constituyente 1402. En su origen había solo apartamentos para vivienda, y no oficinas como también hay ahora, y la planta baja estaba destinada a local comercial.

En este espacio funcionaba una sede del mentor de ACSA: el Banco Comercial. Su directorio —en 1961— creó la administradora de inmuebles, pasándole la logística del momento y también el personal.

Tal determinación fue el resultado directo de la prohibición legal establecida para las instituciones bancarias de cumplir tareas vinculadas al negocio de la administración de viviendas.

El Banco Comercial compró primero el Hotel Mazziotti y después se quedó con la propiedad total de las casonas.

Una primera competidora de ACSA en más de 50 años de desempeño fue Baldovino.

Famosos y cifras.

Hay inmobiliarias que en la narración de su historia mencionan clientes de fuste, sean personas o empresas.

Braglia, surgida mucho antes, en 1924, con la venta en remate público de infinidad de propiedades y loteos de solares, por ejemplo en Carrasco, Punta Gorda y Punta del Este, es una de las administradoras que en su web recuerda a varios famosos. Entre ellos a Luis Alberto de Herrera, Lorenzo y César Batlle Pacheco o Humberto Pittamiglio, y a instituciones como el Centro Militar, la Cruz Roja Uruguaya, la Curia Eclesiástica o el Circolo Napolitano. Y también a las empresas Funsa, Ferrosmalt y la ONDA o clubes deportivos como Atenas.

El director ejecutivo de ACSA, Juan Andrés Flores, dijo en cambio a El País que su política implementada es similar a la de un banco y por tanto no se dan nombres. Aunque sí es posible revelar que desde sus orígenes ACSA administró algunos edificios emblemáticos de Montevideo, como los palacios Lapido, el Salvo o el cercano Díaz de 18 de Julio y Ejido.

En un pico del pasado llegó a administrar 15.000 fincas pero el incremento de competidores desmembró el mercado e hizo descender la cifra a 3.000. De todos modos, y debiendo reducir la cantidad de empleados, que otrora fueron cerca de 200 y ahora unos 60, ACSA se mantiene en la punta en su área de gestión, que supone múltiples servicios no cumplidos por inmobiliarias chicas, limitadas a ventas y alquileres.

"Ahora hay mucha gente que se dedica a administrar, antes estaba muy concentrado. Y ACSA llegó a administrar tantas viviendas porque en un momento compró las carteras de bancos que no estaban dispuestos a crear otra empresa, como fue el Banco San José. Después se fue desagregando gente que tiene pocas propiedades y se maneja solo con un abogado y un contador. ACSA tiene hoy clientes que son dueños de muchas propiedades y no se quieren volver locos con los reclamos del inquilino", contó Juan Andrés Flores.

De acuerdo a datos publicados por la Asociación de Administradores de Propiedades Inmuebles, ésta cuenta hoy con más de 60 empresas afiliadas. En total administran unos 50.000 padrones, estimándose que son 150.000 los contratos de arrendamiento y 2.500 los edificios (de renta o propiedades horizontales) relacionados con los gastos comunes.

Antaño.

En el viejo edificio de ACSA "había un gran mostrador de madera y un pizarrón de diez metros. Ahí estaban colgadas las llaves de los apartamentos a negociar, con números y la zona. Ese pizarrón cambiaba continuamente. Eso es inimaginable hoy", sostuvo Flores.

La mudanza de un clásico ya se concretó.

"Esta vez nos tocó mudarnos a nosotros", dice el slogan de ACSA que figura en el cartel ubicado ante su antigua sede de Constituyente y Santiago de Chile, a pasos de la Intendencia de Montevideo. Las casonas en donde antes funcionaron el Hotel Mazziotti y el Banco Francés Italiano serán demolidas para concretar la construcción de una torre de vivienda social similar a la que ACSA ya terminó en la calle Santiago de Chile, en donde están sus nuevas oficinas.

PROYECTOS.

Una AFAP podría invertir en nueva torre.

ACSA dio un primer paso para ampliar su perfil con la construcción de una torre con frente a Santiago de Chile y al lado del Edificio Tapié. En materia comercial mantiene su cartera de clientes por alquileres, ventas y administración de la propiedad horizontal pero agregó el desarrollo de una obra propia, que está bajo la Razón Social ACSA.

En la web del Banco Hipotecario se la describe como "una torre de 17 pisos, con 9 niveles residenciales que integran 42 unidades con diferentes tipologías: apartamentos de 1, 2 y 3 dormitorios con terrazas; coronados por 7 pisos de lofts tipo estudio con planta libre y servicios, y un local comercial en planta baja".

La torre de Santiago de Chile, en cuya planta baja y primer piso ya están las oficinas de ACSA, costó alrededor de 8 millones de dólares, invertidos en exclusiva por la administradora. El edificio de frente a Constituyente rondaría los 14 millones de dólares.

Si bien las AFAP se hallaron siempre muy acotadas en sus inversiones y controladas por el Banco Central, han sido habilitadas a efectuar colocación de dinero en la construcción de viviendas, como lo hicieron en las torres del shopping Nuevo Centro, y quizás también ocurra en el nuevo proyecto de ACSA.

Ensanche de veredas en Santiago de Chile.

En el entorno de las obras de ACSA continúan otros trabajos que están cambiándole la cara a una calle en donde solían verse estacionados automóviles, de modo perpendicular al cordón de la vereda de Santiago de Chile.

La primera idea propuesta a la Intendencia de Montevideo fue la realización de una peatonal o por lo menos de un pasaje que uniera la esquina del Edificio Tapié con la explanada del hasta no hace mucho llamado Palacio Municipal.

Al fin se convino en el ensanche de las veredas y el reacondicionamiento de los muros de la explanada, con la construcción de una pequeña plaza, jardineras y adecuación de la escalera cercana al monumento del David. El proyecto no implica ningún aporte económico de la Intendencia, sino que ACSA terminará invirtiendo entre 130 y 150 mil dólares.

"Las cámaras que colocó el Ministerio del Interior comenzaron a ayudar para cambiar el mal ambiente que se generaba, cuando había ladrones sentados por ahí mirando quién salía de dónde y robaban. Con la obra, el lugar se despeja, quedará mucho más claro, más limpio, y ya se ve que se apaciguó lo que pasaba antes. Los vecinos del edificio Tapié nos han agradecido por el cambio", dijo a El País el director ejecutivo de ACSA, Juan Andrés Flores.

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