Redacción El País
En días pasados se anunció durante el 59° Congreso Internacional de Cirugía, que tuvo lugar en nuestro país, que próximamente se comenzarán a realizar intervenciones quirúrgicas en Uruguay con la asistencia de fluorescencia. Si bien la técnica no es nueva en el mundo (en el país es utilizada desde hace años para el diagnóstico en oftalmología), está revolucionando el terreno de la cirugía, donde cada vez es más empleada por su amplia gama de posibilidades. Se aguarda que sea aprobada este año por el Ministerio de Salud Pública, para poder generalizar su uso.
La fluorescencia es la propiedad de algunas sustancias y moléculas (colorante o fluoróforos) de absorber luz externa a cierta longitud de onda y después emitir esa luz de un modo brillante para guiar a los médicos. Esta propiedad puede ser detectada por equipos especiales y tecnología que viene siendo utilizada en el mundo en especialidades como la cirugía pediátrica, la oncológica, la torácica y la digestiva.
Al aplicar una luz especial durante una operación, las células malignas quedan teñidas de rojo, con lo que el cirujano puede diferenciar claramente las sanas de las que no lo están y así extirpar completamente el tumor minimizando los daños. En definitiva, mediante la técnica de fluorescencia el médico puede conocer mejor la zona donde se encuentra el problema, lo que repercute también en una menor incidencia de complicaciones postoperatorias o daños colaterales, con la consecuente reducción de morbilidad y secuelas, y disminuye las necesidades de rehabilitación, dependencia de fármacos y otras terapias.
Extender su uso
El presidente de la Sociedad de Cirugía del Uruguay, Eduardo Olivera, explicó a El País que las operaciones guiadas por fluorescencia se hacen en el país exclusivamente para investigación (en el Hospital de Clínicas y en la Médica Uruguaya), por lo que este nuevo paso permitiría extender su uso. Para que ello suceda, es necesario introducir nueva tecnología y los fármacos apropiados, así como entrenar al cuerpo médico en algo que si bien es revolucionario para la ciencia no implica grandes cambios para los cirujanos.
“Básicamente lo que se precisa es que se autorice la droga (verde de indocianina) que está aprobada por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos). Ya hay algunos equipos en Uruguay, que trabajan con una diferente onda de luz y hacen que esta droga haga fluorescencia. Pero cuando tengamos la droga los equipos van a empezar a llegar. Las empresas tampoco están importando porque la droga todavía no ha sido autorizada”, indicó.
Olivera dijo que ya se está experimentado con cerca de 250 químicos que generan la fluorescencia y que identifican no solo células malas sino también estructuras normales que de ser lesionadas complicarían la operación. “Esto reduce secuelas y hace que la cirugía sea más segura, con menos complicaciones. Y no necesita de un gran entrenamiento, no es como cuando se pasó de la cirugía abdominal abierta a la laparoscopia”, explicó el presidente de la Sociedad de Cirugía del Uruguay.
Expertos en Uruguay
El 59° Congreso Internacional de Cirugía del Litoral, donde se hizo el anuncio de esta importante novedad médica, contó con la participación de expertos de Paraguay y Argentina.
Olivera destacó tres ejes fundamentales que se hablaron durante el encuentro y que son críticos para la salud y la cirugía en la región.
El primero de ellos es la atención a los traumatizados y accidentados, con especial preocupación por la alarmante prevalencia de traumatismos de cuello. “La verdad que los pacientes traumatizados en accidente son una ‘pandemia’ que nos está azotando, sobre todo en accidentes de tránsito, por lo que fue uno de los tópicos que abordamos: el trauma en la región”, indicó.
En segundo término, se abordaron los avances de las cirugías con especial foco en la implementación de la fluorescencia. “Trajimos a un equipo de especialistas de Buenos Aires, del Hospital de Clínicas, que son referentes en el tema, y nos compartieron sus experiencias. Lo del congreso fue un puntapié fuerte desde el punto de vista de la difusión entre los colegas médicos”, explicó.
El tercer eje, según Olivera, giró en torno a la educación continua y la participación de cirujanos jóvenes y residentes. En este sentido, el profesional resaltó las actividades realizadas para fortalecer la formación de las nuevas generaciones de profesionales médicos y mencionó los cursos precongresos y las actividades específicas, incluida una mesa de discusión en la que los residentes abordaron temas relevantes, especialmente vinculados con traumatismos.