DURAZNO | VICTOR RODRIGUEZ
El hospital Durazno tiene buenas noticias y de paso se suma a la ola de avances científicos que experimentan los hospitales de otros departamentos. El primero en trascender fronteras es el hospital de Tacuarembó con sus innovaciones quirúrgicas, pero esta semana el hospital de Salto sacudió a la opinión pública con la primera cirugía bariátrica para salvar la vida de una mujer de más de 150 kilos.
Durazno no quiere ser menos e intenta por estos días regionalizar el servicio de cirugía maxilofacial que funciona en su dependencia desde el 2003, y es el único en todo el interior del país.
Desde que se instauró la prestación, a cargo del odontólogo especializado en cirugía maxilofacial, Augusto Robano (37), se han efectuado más de 30 las cirugías a pacientes de todas las edades de varios puntos del país. La tarea que allí se realiza está avalada por el joven cirujano, doctorado en Río de Janeiro en los años 2001 al 2004.
El antecedente más inmediato de éste tipo de intervenciones tuvo lugar la pasada semana, demandó ocho horas y fue realizada a una niña de doce años que sufriera un grave accidente de tránsito con consecuencias de hundimiento de zona frontal, ojos y cara.
El episodio ocurrió en Julio pasado, cuando la camioneta en la que viajaba junto a sus tíos chocó de frente con un camión. Ahora la joven paciente se recupera en su ciudad natal de Sarandi del Yí.
OBJETIVOS. El citado servicio fue avalado por el doctor Fernando Lacava, nuevo director del hospital "Emilio Penza".
Dentro de los alcances de la nueva prestación, se procura que Durazno pase a ser una referencia y sea tenido en cuenta en el contexto nacional, porque existe capacidad para recibir pacientes de esa naturaleza al contar con la infraestructura, material y profesionales para las cirugías más exigentes.
Además, la ampliación de los servicios permitirá mejorar los recursos humanos, acortando tiempos en el tratamiento, evitando traslados y esperas en casos de pacientes accidentados en zonas alejadas de Montevideo.
"La factible demora en el traslado juega un rol preponderante a la hora de evaluar probabilidades de atención inmediata y recuperación", sostuvo el jerarca hospitalarios.
Se dijo que la corrección del telecanto y de la fractura de pared medial de órbita son de las cirugías más desafiantes para los especialistas. "Y en Durazno se pueden hacer sin ningún tipo de problemas", asegura el doctor.
"Primero lo que buscamos es afianzar el servicio en el medio local, para luego proyectarnos a nivel nacional", dijo Robano, señalando que en una segunda etapa lo que se busca es extender los servicios a pacientes de todo el país.
El pasado viernes el hospital "Dr. Emilio Penza" de Durazno fue escenario de una particular operación. El caso es el de una niña de doce años que en julio pasado sufriera un grave accidente de tránsito, recibiendo tales impactos en la cara que le produjeron hundimiento de la pared frontal en cara y ojos.
Poco después del accidente la niña recibió dos neurocirugías a nivel frontal. Al comentar las características de la paciente, Robano dijo que "los huesos estaban cicatrizados en una posición anormal, que le daba a la paciente una característica de un aumento de la distancia entre los ojos, y el ojo izquierdo se encontraba caído debido a la ruptura del piso de órbita.
Ello hacía que la paciente se manifestara con diplopía, una visión doble producto de no tener los ojos nivelados, y a su vez todas las paredes óseas de la órbita el ojo se encontraban hundidas debido a la destrucción de las paredes".
Explicó que la cirugía consistió en refracturar la zona afectada, llevando el espacio fracturado a una mejor posición anatómica y en las partes carentes de huesos se procedió a reinjertar con huesos extraídos de la cabeza.
Dijo luego que lo que se logró principalmente fue nivelar los ojos tanto en sentido anteroposterior como vertical.
La operación, que fue realizada el pasado viernes en conjunto con el servicio de cirugía maxilofacial del hospital Durazno más neurocirujanos, demandó ocho horas.
A partir de esta semana cuando comience a disminuir la inflamación de los tejidos se observará la evolución, o bien si es necesario practicar algún otro tipo de cirugía menor para corregir detalles.
El calvario de Lucía no terminó aún
Lucía impresiona por su fuerte personalidad. No le incomoda en lo más mínimo su temporal aspecto. Su rostro denota algunas inflamaciones a causa de la operación. Cuando se le pregunta qué cosa le ha costado más en este tiempo desde el accidente, se limita a decir: "después de la vista, nada".
Ello no sorprende a sus familiares porque —dice su madre, Gloria— Lucía tiene una fuerte personalidad que nunca la llevó a ocultarse.
La pequeña dice que quiere "ser como antes" y no duda en mencionar a sus amigas Gabriela, Caterine y Jessica.
María Lucía Modernel, tiene 12 años, sus papás se llaman Daniel y Gloria. Tiene tres hermanos Alejandro (14), Ismael (7) y Sofía de un año y tres meses.
El accidente ocurrió el pasado 7 de julio, cuando rumbo a Montevideo, a la altura de San Gabriel, la camioneta que conducía un tío se estrelló contra un camión que se encontraba volcado en un bajo al costado de la ruta.
"Las lesiones le dificultaban sobre todo para leer, mirar tele, todo", relata su madre. Aún así, Lucía se las ha arreglado para sobrellevar la situación y señala que a pese a ello "todo ha ido bien", tanto en la escuela el año pasado, como en el liceo actualmente.
No siente que la discriminen, incluso sostiene escuetamente: "conmigo todos son muy buenos, se portan muy bien".
Ayer le entregaron por primera vez el carné liceal. A juzgar por sus excelentes calificaciones, parecería que la vida de Lucía nunca se vio alterada.
Datos
El accidente ocurrió el pasado 7 de julio, cuando viajando rumbo a Montevideo, a la altura de San Gabriel la camioneta que conducía un tío se estrelló contra un camión que se encontraba volcado en un bajo al costado de la ruta.
Lucía salvó su vida, pero sufrió lesiones en el rostro, con hundimiento de caballete y otras partes del ojo izquierdo. Luego de dos operaciones le quedaron secuelas que necesariamente debían ser corregidas. Producto del impacto perdió un cuarenta por ciento de visión en el ojo izquierdo y debido a esa circunstancia su visión era doble.