ALEJANDRO MENDIETA
Todos los días Gloria Hernández (56) sale de su casa a media mañana y camina más de 20 cuadras hasta llegar al quiosco que atiende junto a la piscina municipal de Florida. Padece ceguera total desde hace 16 años pero se moviliza con gran destreza utilizando el clásico bastón blanco. La imposibilidad de ver no le impide ser una persona activa e integrada a la sociedad floridense. Trabaja hasta las 21 horas. En invierno, las jornadas son más largas, pero no le pesan porque las realiza con "mucha alegría".
Alejandra Montero (33) también atiende un negocio igual, pero en Paysandú. Sufre de una ceguera progresiva causada por una patología congénita. Está contenta por su actividad y no se puede quejar porque la respuesta de la gente es buena. Trabaja nueve horas diarias y, con la escasa visión que queda en su ojo derecho, se las arregla bien.
Martín González (27) es ciego de nacimiento y trabaja desde octubre de 2004 en la empresa de envíos expresos DHL de Montevideo. Aclara que como efectivo está desde el 12 de diciembre del año pasado. Su labor es de telefonista y recepcionista: atiende llamadas de clientes y proveedores.
Andrea Novo (32) perdió la vista hace 13 años. Consiguió trabajo en Montecable a través de una amiga.
Martha Reggi atiende un quiosco en Carámbula casi Sarandí (Rivera) desde el 19 de noviembre de 2002.
¿Qué tienen en común, además de la discapacidad que sufren, estas cinco personas? Todos participaron en los cursos de capacitación que la Fundación Braille del Uruguay llevó adelante entre los años 2001 y 2005 bajo el nombre `Integra`, con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El seguimiento de esta primer experiencia laboral la viene realizando desde marzo la Unión Nacional de Ciegos del Uruguay (UNCU) bajo el marco del proyecto Agora.
"El programa Agora lo que hizo fue facilitarme el software para trabajar, me dieron apoyo logístico. Además realizan un acompañamiento", dijo Andrea Novo.
El proyecto es apoyado por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y recibe 42.000 euros de la Fundación Once para la Solidaridad con las personas ciegas de América Latina (FOAL).
Agora es una iniciativa diferente, informó el presidente del UNCU, Carlos Martínez. Dará continuidad a las acciones concretadas en la primera fase de Integra al tiempo que se plantea objetivos para mejorar -a través de instancias de capacitación- las condiciones de empleabilidad de los ciegos, explicó la Licenciada Roxana Gaudio, coordinadora ejecutiva de Agora.
Agora tiene tres áreas de acción: la inserción laboral, el apoyo a la gestión de microemprendimientos y la instalación de "quioscos solidarios" (como los atendidos por Hernández y Montero).
La primera área comprende el aprendizaje de un programa lector de pantallas, el cual permite que los ciegos se manejen en el área informática sin limitaciones. En lugar de operar una computadora mediante la vista, lo hacen utilizando el oído. La PC no requiere adaptaciones extras. También visitan empresas de telemarketing o chequeo de base de datos para difundir el programa.
La segunda área es el asesoramiento técnico a pequeños emprendimientos productivos.
La tercer área es la instalación de quioscos gestionados por ciegos, con el eventual apoyo de un familiar. El local es otorgado en forma de concesión y corre por cuenta de Agora la instalación y la compra inicial de la mercadería. El equipo del programa realiza un seguimiento y asesora el negocio una vez que esté funcionando. Ya existen tres quioscos en Florida, Paysandú y Rivera.
Antes del 31 de diciembre de este año se pretende capacitar a 150 personas ciegas, encontrarle trabajo a 20 discapacitados, apoyar tres microemprendimientos e instalar otros dos quioscos solidarios.
Para que se logre, la UNCU necesita la colaboración de las Intendencias, explicó Gaudio.
La capacitación se desarrolla a través de talleres grupales y un "trabajo a medida", más focalizado, con cada individuo.
Gaudio explicó que a nivel empresarial hay "mucha resistencia" a este tema, aunque se ha comenzado a ver una apertura a "escuchar la propuesta". La coordinadora no cree que exista discriminación, sino una gran desinformación, lo que genera "temor" en la población por ser una de las discapacidades "más visibles".
Al programa se accede mediante una entrevista individual con una psicóloga. Se busca hacer un itinerario de la historia de la persona, sus intereses, las cosas que ha hecho, cuál es su motivación. Se evalúa, junto al individuo, cuál es su mejor alternativa para cursar. "Generalmente informática es lo que resulta más motivante para las personas", dijo.
EXPERIENCIAS. Gloria, Martín y Alejandra son sólo tres de los 16.530 ciegos que trabajan en Uruguay, según cifras estimativas del UNCU. Gloria supo de la existencia del programa cuando fue invitada por la Fundación Braille en 2003 para participar en "quioscos solidarios".
La Fundación y la Organización Nacional de Ciegos de España, que estaban frente al proyecto, le entregaron la estructura del quiosco y $ 7.500 en mercaderías.
"Como soy ciega total me permitieron que una persona me ayudara a atenderlo, así que una sobrina colabora conmigo". Los responsables de los quioscos deben pagar U$S 10 por mes a un fondo solidario de Agora; "además pagamos monotributo".
La intendencia de Florida exoneró el pago de impuestos al quiosco y le facilitó gratuitamente la energía eléctrica. Para ella, este trabajo la ayudó a "integrarse más a la sociedad".
Martín se capacitó en el programa Integra luego de enterarse que la Fundación estaba haciendo proyectos de inserción laboral. Realizó cursos de operador Windows y del programa Jaws for Windows (el lector de pantalla).
Este estudiante de psicología de tercer grado argumenta que, a nivel de la sociedad, no se siente aislado; todo lo contrario. Sus compañeros lo tratan de igual a igual, sin condescendencia, afirmó (ver recuadro).
Alejandra, en Paysandú, dice que atender un quiosco es una "oportunidad". La ceguera le restó posibilidad de desempeñarse laboralmente en otro tipo de ocupación. Su "única dificultad" es diferenciar las monedas, que debe "pesar" en su mano para identificarlas. Le gustaría vender juegos de azar, que dejan buena ganancia. Pero es imposible para ella gestionarlos mediante las tradicionales libretas, por lo que procura que la Agencia de Quinielas le habilite una máquina que resuelva esa limitación.
Horizontes
Informática es la disciplina que más motiva a las personas como aplicación para el empleo
Conquistando autonomía
CENSO. Según el censo 2004 del INE el número de personas con al menos una discapacidad es de 210.400: un 7,6% de la población de localidades de 5.000 o más habitantes.
VISIÓN. De acuerdo al censo son 52.100 las personas ciegas o con problemas graves de visión: 25% del total de discapacitados. Es la segunda causa de discapacidad. El 33% de los discapacitados tiene dificultades para caminar.
TRABAJO. El 30% de las personas ciegas trabajan, según la Unión Nacional de Ciegos del Uruguay
ESCUELAS. En Montevideo funcionan dos escuelas públicas para ciegos. Son la 279 (ubicada en Ricardo Palma y Camino Maldonado) y la 198 (Zufriategui 990 esquina Agraciada). Esta última también cuenta con un sistema de internado para ciegos del interior.
INTERIOR. En el interior no existen escuelas especiales. Sí hay aulas para discapacitados visuales, pero las clases no se discriminan por edad.
BASTÓN. Los ciegos realizan el proceso de rehabilitación en el instituto "Tiburcio Cachón" del Ministerio de Salud Pública. En ese lugar aprender a usar su bastón y a manejarse con autonomía e independencia en labores de la vida cotidiana.
QUIOSCOS. En Uruguay funcionan tres quioscos solidarios en las capitales de Florida, Paysandú y Rivera.
Una forma de ahorrarse el rechazo y la discriminación
Martín González no tiene problemas para relacionarse con sus compañeroas en DHL, ni para que la gente se relacione con él.
Reconoce que hay temor de las personas en cómo actuar "frente a nosotros", pero no le acarrea grandes inconvenientes: "es uno el que tiene que saber como manejar eso", afirmó.
Tampoco tiene dificultades laborales. Sus compañeros y superiores lo tratan como a un empleado más, sin que exista trato diferencial por su discapacidad.
Recordó su "gran nerviosismo" al ingresar al trabajo, ya que este era el primero en su vida.
"Eran nervios, pero también una emoción muy grande", dijo.
Sí experimentó rechazos y discriminaciones en anteriores búsquedas de trabajo. La excusa por parte de una empresa a la que le entregó un currículum fue que al no tener experiencias anteriores, no lo podían contratar.
Martín mencionó la ley 16.095 que en su artículo 42 especifica que el 4% de las vacantes en una empresa deben ser cubiertas por discapacitados. La respuesta obtenida fue que tomarían conocimiento de la normativa, la estudiarían y lo volverían a llamar: "nunca lo hicieron" finalizó.
Union nacional de ciegos del uruguay Sitio web: www.uncu.org.uy Teléfono: 9033022.
El Estado contrata
En 2006, la administración pública hizo varios llamados para que personas discapacitadas ocupen puestos laborales: desde el Banco de Seguros se llenaron tres cargos para porteros; en el Archivo Nacional de la Nación un cargo para auxiliar administrativo; la Administración Nacional de Puertos ocupó ocho cargos; OSE contrató a 100 personas a nivel nacional y el BPS realizará un llamado para seis cargos, según datos de la Secretaría de la Comisión Nacional Honoraria del Discapacitado.