Luego de 98 años, el viejo reloj de la Catedral de Florida dejó de marcar las horas el pasado 26 de agosto, y la ausencia de sus campanas ha provocado un incómodo silencio en la ciudad.
Sus agujas no se han detenido por un desperfecto insalvable de la máquina alemana puesta en marcha en el año 1908.
La realidad es que la nueva administración municipal dejó de pagarle el sueldo al relojero desde el mes de julio, momento mismo en que las noveles autoridades electas asumieron el gobierno departamental. Ramón Pacheco, de 70 años, tenía bajo su responsabilidad el mantenimiento del reloj de más de 1,5 metros de diámetro. Día por medio debía subir los casi 200 escalones de la torre izquierda de la Catedral Basílica de Florida, en cuya parte más alta se ubica el reloj, para darle cuerda y ajustar la hora. Por esta tarea percibía un sueldo mensual de $ 2.000. Desde la inauguración misma, el 24 de diciembre de 1908, el reloj propiedad de la Catedral, tuvo a cargo de las autoridades municipales el pago del relojero responsable del mantenimiento y control de la máquina.
Pasaron gobiernos blancos y colorados, intendentes interventores durante la dictadura y luego nuevamente la alternancia de los partidos tradicionales una vez que se retomó la senda democrática, y siempre fue así, el municipio asumió los gastos que generaba el funcionamiento del reloj de la Catedral.
Es que era la "hora oficial" en muchos casos, "el reloj está en el punto más alto de la ciudad y constituye un servicio para la comunidad", expresa Waldemar Giménez Casco, un estudioso de la historia lugareña e integrante de la Comisión Pro Restauración de la Catedral. "Quizás mucho más que eso, es parte de la historia de Florida", agrega.
Desde la Intendencia Municipal de Florida se fundamenta la decisión adoptada en la necesidad de adoptar "medidas de ajuste" como consecuencia de la grave situación económica de la comuna, que ha debido cesar a más de 90 funcionarios en los primeros días de gestión.
Para la Iglesia, la cuestión está en manos del municipio, y consideran que no están en condiciones de afrontar el pago mensual del relojero. El cura párroco de la Catedral César Gutiago fue claro al respecto: "preferimos orientar los escasos recursos con que contamos hacia lugares que realmente necesitan de ayuda".