Campeones uruguayos bailan en el Mundial de Tango

Los uruguayos Natalia Peña y Gustavo Imperial, ambos de 23 años, que ganaron una plaza en el Mundial de Tango de Buenos Aires al imponerse en un torneo en Uruguay, hicieron una armoniosa y plástica actuación de baile de escenario, prueba de su pertenencia a la cultura que alumbró este género.

"Lo sentimos de muy adentro, es parte de nuestra cultura. Después de todo, la música que bailaban nuestros abuelos era el tango", comentó Imperial mientras se preparaba para la actuación en el Teatro de la Ribera, del pintoresco barrio de La Boca.

Gustavo y Natalia llegaron a Buenos Aires desde Montevideo tras imponerse en diciembre en un torneo de tango para profesionales con 60 parejas participantes y cuyo premio fueron precisamente los pasajes y la estadía en la capital argentina para competir en el Mundial.

"En nuestro trabajo el sentimiento cuenta. Elegimos temas que nos gustan porque nuestro fuerte es la expresión", dijo Peña.

Los uruguayos constituyeron la delegación extranjera más numerosa al Mundial de Buenos Aires, con dos parejas de Minas y dos de Montevideo para la categoría tango de salón, y cinco de la ciudad capital para tango de escenario.

Entre estas últimas está la de Natalia y Gustavo, integrantes de la compañía Uruguay Tango, quienes se lucieron en la ronda clasificatoria con una composición de "Romance de barrio" que encantó al público.

Elegantes ambos, con saco blanco él y con vestido violeta ella, y apoyándose en gestos y breves pases actorales cargados de simpatía, compusieron una historia bailada de amor idílico, que dibujó sonrisas en los espectadores y concitó aplausos.

Los desplazamientos armoniosos, gráciles y depurados, y la sincronización de la pareja, demostraron que pese a su juventud, estos bailarines tienen una larga experiencia sobre el escenario.

"Comenzamos nuestras carreras con danzas folklóricas y nos gustaba ver a las parejas de tango. Además, el público nos pedía que lo bailáramos. Desde el 74 en adelante, nos dedicamos al tango-danza", relatan.

Siguiendo la parábola que hizo en Buenos Aires con apogeo en la década del 40, virtual confinamiento a sus reductos en los 70 y 80 y lento pero firme resurgimiento en los 90, el tango en Montevideo se mantuvo muchos años restringido al canto y la ejecución musical en centros especializados.

Pero últimamente recobró fuerza como danza en la capital uruguaya, y Peña e Imperial no sólo dan fe de ese renacimiento sino que son parte del fenómeno. AFP

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