El sindicato de la bebida (FOEB) negociará mañana lunes con el Centro de Fabricantes de Bebidas en el Ministerio de Trabajo y es posible que, en ese momento, los trabajadores ya hayan ocupado una planta, dijo a El País el sindicalista Richard Read.
"Están latentes las posibilidades de ocupación de las embotelladoras. Podría ocurrir una ocupación antes de la reunión con las empresas", reiteró.
La FOEB descartó que hoy, domingo, realice alguna ocupación aunque las empresas ya lacraron varias oficinas esperando una medida de ese tenor.
El ministro de Trabajo, Eduardo Brenta, indicó a El País que el enfrentamiento entre empresarios y trabajadores "nos sorprendió", porque ya había acuerdo en ese grupo.
El viernes 29, una asamblea de trabajadores del sector habilitó al gremio a ocupar las embotelladoras de bebidas por diferencias a la hora de concretar un convenio.
Según el sindicato, las plantas que corren más riesgo de ser ocupadas son las más grandes: Pilsen, Coca-Cola, Patricia y Salus. En caso de que el conflicto se generalice, los trabajadores podrían adoptar medidas con fábricas más chicas, indicó Read. Luego de varios años de buenas relaciones entre ambas partes, el conflicto se desató en un momento clave: las plantas comienzan a producir para enfrentar la demanda de bebidas que crece en el verano.
Además, ocurre en un instante en que el gobierno de José Mujica pretende cerrar las negociaciones colectivas de los grupo, cuyos convenios vencieron el 30 de junio, entre los que está la bebida.
El choque entre trabajadores y embotelladoras -muchas de ellas pertenecientes a empresas extranjeras- inquieta a un gobierno interesado en mantener las inversiones extranjeras en el país.
El viernes 29, en su audición de M24, el presidente Mujica hizo un llamado a los gremios a que cuiden las inversiones.
"Las relaciones entre patrones y trabajadores no deben afectar el interés global del país", advirtió el mandatario.
La semana pasada se habló de que tres empresas asiáticas analizaban retirarse del país por la elevada conflictividad.
El lunes 25, en el Consejo de Ministros, Mujica solicitó a los ministerios de Industria y Trabajo que buscaran todas las vías para solucionar los problemas. "Nunca deberíamos olvidar entre todos, este fenómeno silencioso, sin ruido, sin pamento que significa la nueva inversión. Es tan importante que necesita un medio ambiente, un atmósfera general de confianza", advirtió.
La preocupación de Mujica surgió porque algunos diplomáticos japoneses se contactaron con el Poder Ejecutivo para manifestarle su preocupación por el hecho de que la conflictividad en el sector automotor afectaba empresas niponas.
DECISIONES. Dentro de ese marco complejo, el sindicato de la bebida ya anunció que está preparado para un largo conflicto con las plantas.
Gremialistas del sector señalaron que la FOEB está preparada para enfrentar un diferendo de entidad e indicaron que el sindicato cuenta con el 82% de sus trabajadores afiliados. También expresaron que la Federación posee un fuerte respaldo económico producto de elevada tasa de afiliación y el ahorro generado en varios años.
El viernes 22, empresarios y trabajadores habían logrado un acuerdo de palabra que representaba un incremento salarial de 9.3%
También alcanzaron consensos sobre el inicio de un diálogo sobre la reducción horaria en todas las empresas del sector. Tres días más tarde, el lunes 25, las empresas enviaron a la FOEB un texto de convenio en el que, según los gremialistas, se habían incluido dos cláusulas que no habían sido acordadas previamente.
Según el sindicato, en ese texto la empresa Coca-Cola planteó que la aplicación del laudo deberá ser negociada con el gremio de dicha firma de acuerdo a su situación específica. Además, el texto redactado por los empresarios señala que el acuerdo caducará al finalizar el período de vigencia.
Por su parte las empresas rechazaron que hayan alterado el acuerdo alcanzado de palabra. Tras advertir que durante meses mantuvieron un diálogo "constructivo" con la FOEB, explicaron que en el texto solo se agregaron cláusulas marco que ya habían sido utilizadas en convenios anteriores.
Estas incluían una cláusula de paz similar a las establecidas en otros acuerdos concretados por ambas partes, señalaron voceros de las plantas embotelladoras de bebidas.
"Más allá de los anuncios públicos realizados por la FOEB en las últimas horas, el Centro de Fabricantes de Bebidas mantiene su tradicional actitud de diálogo y, en ese sentido se está gestionando un nuevo encuentro de trabajo con los representantes de los trabajadores para la semana entrante", expresaron los voceros de las empresas.
Apuestan a que en la reunión establecida para mañana en el Ministerio de Trabajo se alcance un acuerdo entre ambas partes y evitar un conflicto de entidad en un momento clave para el sector de la bebida.
Arrocera ocupada
Obreros de la arrocera Glencore están ocupando la planta en Tacuarembó por el envío de 33 trabajadores al seguro de paro. En la planta trabajan 67 obreros. Los sindicalistas sostienen que la empresa violó el convenio firmado luego de la ocupación que se realizó a nivel nacional. Mañana lunes se desarrollará una reunión en el MTSS para intentar destrabar el conflicto. El sindicalista Hermindo Pérez informó a El País que 33 trabajadores fueron enviados al seguro de paro sin consultar al sindicato, hecho que desató la ocupación. Según Pérez, se había acordado que ninguna de las partes tomaría medidas de ningún tipo. "Nosotros cumplimos nuestra parte, e incluso teníamos discrepancias con temas de seguridad, cosas fuertes y no tomamos medidas" sindicales, indicó. Según supo El País, Glencore envío al seguro de paro a los 33 trabajadores porque no hay materia prima para elaborar. Glencore exporta arroz al mercado asiático y europeo. Sin embargo, Pérez dijo que es normal que en esta fecha sean enviados varios trabajadores al seguro de paro, pero la medida de ocupación fue tomada por la forma en que se efectuó. Según el sindicalista quedaron trabajando solo tres de los 16 obreros sindicalizados.