Las autoridades brasileñas lanzarán en setiembre próximo sendas operaciones de fiscalización permanente de las fronteras con Perú y Venezuela para prevenir el narcotráfico, al igual que desde hace tres años está haciendo con Colombia en lo que se conoce como "Operación Cobra".
Según informó el delegado de la Policía Federal brasileña y coordinador de la "Operación Cobra", Mauro Expósito, estas dos nuevas operaciones que se lanzarán el 29 de setiembre buscan estrechar el control policial para reprimir todo tipo de delincuencia, en particular el tráfico de drogas, armas y migrantes, con apoyo del ejército brasileño.
En el caso de Perú, esta nueva operación recibirá el nombre de "Pebra", y en el de Venezuela, "Vebra".
A las entre 80 y 180 personas que trabajan en "Cobra" se sumarán otros 180 que se repartirán en la vigilancia fluvial y aérea de los ríos y espacios aéreos colindantes con Perú y Venezuela, ayudados por los medios técnicos de observación del territorio amazónico del Sistema de Vigilancia Amazónico (SIVAM), y por el Ejército brasileño.
En el marco de la "Operación Cobra" la Policía ha requisado 211 aeronaves destinadas al tráfico de droga, 14 de ellas sólo este año, y se ha incautado de 280 kilos de cocaína y 40 kilos de heroína en lo que va de 2003.
La confiscación de heroína pone de manifiesto la denuncia de un reciente informe de la ONU que subrayaba el aumento de la producción de esta droga en Colombia.
Hace sólo dos años no transitaba este tipo de estupefaciente, mucho más caro y dañino, por la frontera colombo-brasileña, según Expósito.
En lo referente al tráfico de armas con destino a Colombia, Expósito explicó que "la gran parte de (el tráfico de) las armas para Colombia se hace vía Surinam".
También aseguró que no hay registro de la presencia de guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Brasil.
"Existe un control muy efectivo para evitar que avituallamientos (provisiones) brasileños lleguen a las bases de la guerrilla en Colombia", explicó.
En Brasil, la Policía Federal se ocupa del combate al tráfico de drogas, ayudada por la logística del Ejército, que mantiene en la región amazónica a cerca de 22.000 hombres.
Dadas las proporciones que está alcanzando el narcotráfico y por ende la inseguridad, cada vez son más las voces que reclaman la participación directa del Ejército en su represión.
Las Fuerzas Armadas brasileñas concluyen este viernes la operación "Timbó", unos ejercicios conjuntos del Ejército, la Marina y la Aviación en la Amazonía brasileña, a lo largo de 2.600 km de frontera con Colombia y Perú.
Esta operación, que ha movilizado a más de 4.000 hombres de los tres cuerpos armados y costará 10 millones de reales (unos 3,4 millones de dólares), tiene como objetivos el entrenamiento en operaciones conjuntas del Ejército y la vigilancia de una "zona caliente", ruta de drogas y armas que entran y salen del país con dirección a Perú y Colombia.
El agravamiento del conflicto colombiano es motivo de preocupación en las Fuerzas Armadas brasileñas, que en los últimos años han intensificado la vigilancia en la zona de frontera.
En una señal de la creciente colaboración de los dos países en materia de seguridad, la ministra de Defensa colombiana, Marta Lucía Ramírez, participó este viernes en el cierre de la operación en Tabatinga. AFP