Alfonso Lessa | Análisis político
El terrible debate que mantuvieron el senador Rafael Michelini y Pedro Bordaberry volvió a plantear el peso del pasado reciente en un Uruguay que todavía no termina de procesarlo.
El debate realizado en el programa "Zona Urbana" de Canal 10 generó costos a los dos protagonistas, encendió muchos ánimos y dio lugar a los más diversos comentarios y especulaciones, incluso a la acusación, desde sectores de izquierda, de que formó parte de un presunto "operativo" para salvar a Juan María Bordaberry de su procesamiento.
Pedro Bordaberry intentó probar que su padre fue ajeno a los asesinatos de Michelini y Gutiérrez Ruiz y para ello recurrió a un reprobable procedimiento: grabó clandestinamente al senador frentista y al secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández, en conversaciones en las que los dos coinciden en que Juan María Bordaberry no tendría responsabilidad directa en los homicidios. De paso, entonces, Bordaberry buscó demostrar que Michelini tiene un doble discurso, porque públicamente ha dicho lo contrario.
Gonzalo Fernández reiteró la versión ya publicada por Búsqueda, acerca de su convicción de que los crímenes tuvieron un objetivo económico -básicamente las libras del robo de Mailhos que tendría Gutiérrez Ruiz- y sus responsables serían sólo argentinos. Versión que no parece creíble, por una serie de hechos que ya fueron expuestos en esta columna y que claramente indican que hubo un objetivo político detrás de las muertes, en una noche fatal cuyo itinerario incluía también el asesinato de Wilson Ferreira.
En el libro "La Revolución Imposible", Efraín Martínez Platero, que integró la dirección del MLN, se refiere al destino de las famosas libras esterlinas. "Se vio internamente -dijo- que el MLN no podía cambiarlas. Entonces se intentó en otros países, a ver cuánto podían dar por esas libras. Como se vio que era muy difícil hacerlo, por una vía muy segura se sacó la mayor parte de las libras, que eran 21 o 22 mil, y se entregó al ELN (boliviano). Eso se hizo casi enseguida (del robo), que fue en el 70".
Bordaberry logró, efectivamente, generar algunos hechos: alteró a Michelini y le dejó en una situación muy incómoda. Además, expuso a Gonzalo Fernández, porque el efecto de escuchar de su propia voz la teoría económica y argentina de los homicidios generó gran malestar en sectores de izquierda. Pero Pedro Bordaberry generó estos hechos a riesgo de un gran costo personal, que puede afectar y eventualmente cortar su carrera política. Al grabar las conversaciones, violó algunos códigos básicos y es probable que los primeros que hayan mirado con cierta satisfacción esos costos hayan sido sus adversarios internos en el Partido Colorado. Pedro mostró un estilo exactamente opuesto al que lo había caracterizado en la campaña electoral de las municipales de 2005. "Pedro" a secas -como se le promovió en la campaña-, pasó a ser para la opinión pública Pedro Bordaberry. Nada de lo que ocurrió en el debate, sin embargo, constituyó realmente una prueba de la inocencia de Juan M. Bordaberry.
Ahora bien, si tuvo o no una responsabilidad directa en los hechos, es muy difícil de saber. El, por lo pronto, lo ha negado, aunque no descartó la participación de uruguayos de manera no oficial. Algunos años atrás, entrevistado por mí para el libro "Estado de Guerra", dijo lo siguiente:
"Yo no puedo decir si hubo uruguayos o no que participaron en el hecho. No debería ni admitir la pregunta porque si yo contesto que no, sería fácil preguntarme por qué estoy tan seguro. Con esto bastaría para citarme a declarar en alguna investigación. Y obviamente si contesto que sí, con mayor razón. Yo no puedo sensatamente contestar ni que sí ni que no. Pero sí puedo afirmar otra cosa: afirmo rotundamente que ni el gobierno uruguayo ni las Fuerzas Armadas programaron y llevaron adelante, como parte del enfrentamiento con la sedición, crímenes semejantes, al igual que el del coronel Trabal. ¿Puede haber sido un uruguayo? No lo puedo saber. ¿Puede haber sido un militar? Tampoco. Pero si sé que las Fuerzas Armadas como institución a cargo de la lucha antisubversiva no empleaban métodos tan miserables".
El paso del tiempo ha demostrado que militares uruguayos operaron en Buenos Aires. Bordaberry, al menos durante algún tiempo, estuvo informado de algunas cosas que ocurrían en Argentina, como muestra un documento con sus comentarios sobre la ruptura del MLN procesada el 8 de octubre de 1974, transcripto en el libro "La Revolución Imposible". Bordaberry basaba sus comentarios en documentos de inteligencia. También es cierto que grupos de militares actuaban de manera autónoma y que en mayo de 1976, cuando ocurrieron los homicidos, Bordaberry estaba muy debilitado.