Barrio Nuevo Capra: un refugio de paz en tiempos de violencia

| Estrategias creadas por los vecinos alejaron a los delincuentes. Aseguran que no hay delitos de ningún tipo en la zona

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GUSTAVO TRINIDAD

Un niño entra corriendo al almacén luego de haber dejado despreocupadamente la bicicleta en la calle. Una señora sale del comercio sin apretar o esconder el monedero. Aunque sea entrada la noche, la gente que baja del ómnibus no apura el paso mirando de reojo por si viene alguien. Las casas y los comercios no están enrejados. No hay rapiñas, ni arrebatos, ni hurtos.

En las reuniones que llevan adelante las Comisiones de Seguridad Barrial con el Ministerio del Interior, los representantes del barrio Nuevo Capra no tienen nada de que quejarse.

El Nuevo Capra paradójicamente no figura en los mapas como la mayoría de los asentamientos, aunque allí viven casi 4.000 personas. Nacido como asentamiento hace 8 años en las proximidades de Piedras Blancas actualmente alberga a 811 familias. El barrio se ha convertido en extraño paradigma de la seguridad ciudadana.

Este mérito motivó la visita que el ministro del Interior Guillermo Striling y el Jefe de Policía de Montevideo, José Pedro Delgado, realizarán en la mañana de hoy al barrio.

Quien conoce la situación en cuanto a seguridad que vive el Capra se pregunta cómo ocurrió esto. La respuesta incluye varias circunstancias y la fórmula se podría resumir de esta manera: selectividad, respuesta, organización y comunicación con la policía.

ORGULLO. El lunes en la tarde el sol entibiaba las calles del barrio que se levanta sobre una loma. En la entrada un gran cartel da la bienvenida al visitante y avisa que el Nuevo Capra fue fundado el 18 de noviembre de 1995.

Adrián Varela (51), Mary Marrero (48) y Juan Cisneros (51), fundado-res del barrio esperan al equipo de El País, en el local comunal. Es la primera construcción que entre todos se levantó cuando ocuparon los terrenos. Se trata de un amplio salón con abundante luz natural precedido de un enorme parrillero donde se preparan corporativos asados.

Cuando uno entra al Capra tiene la impresión de estar entrando a una casa de familia donde conviven miles de parientes. Varela, Marrero y Cisneros tienen un halo de orgullo y hablan del barrio como si fuera un hijo recibido. Salvo banqueros, políticos y ladrones, se cuentan profesiones de todo tipo en el Capra. Maestras, constructores, policías, enfermeros, soldados, carpinteros, guardas de ómnibus y un largo etcétera. En los últimos años la mayoría de la gente que llegó al barrio para quedarse viene del interior del país. La mayoría de Rocha y Rivera.

De las paredes del local cuelgan fotos ampliadas de ministros de Transporte y Vivienda, de directores de OSE, del intendente de Montevideo, ellos visitaron el lugar cuando en todos estos años se fueron inaugurando obras que no hacían más que reconocer el crecimiento organizado y prolijo del Nuevo Capra.

TIEMPOS DIFICILES. "En aquellos tiempos fue muy difícil. Teníamos guardias que controlaban la zona de noche. Algunos eran vecinos pagos, otros voluntarios. Patrullábamos y cuando entraba algún carro con caballos al barrio, nos comunicábamos y salíamos atrás de ellos. Los perseguíamos y si teníamos que meterles bala le metíamos bala", cuenta Varela.

De hecho los vecinos capturaron en dos oportunidades a delincuentes que entraban en carros con caballos a robar materiales con los que la gente se estaba construyendo la casa.

En dos oportunidades los vecinos cerraron el paso a los carros, y a pesar de que los delincuentes huyeron abandonando carro y caballo, fueron capturados minutos más tarde y llevados a la Seccional 18a. "Una de esas veces tuve que dispararle a las ruedas del carro para que no se llevaran lo robado. Eran tiempos como en el Oeste", recuerda Varela.

Los patrullajes montados por los vecinos se conocieron rápidamente en el ámbito de la delincuencia. "Empezaron a decir: ‘por el Capra mejor ni ir’", explica Varela.

Hoy ya no se realizan este tipo de patrullajes pero se creó una red de vecinos que alternan vigilancia desde sus casas y ante cualquier movimiento sospechoso dan la voz de alarma telefónicamente. Pero esto no ocurre prácticamente nunca. Por otra parte desde que el asentamiento empezó a crecer sus fundadores tenían un celoso cuidado en saber quién era esa persona que se presentaba para formar parte del barrio. Debía tener hábitos de trabajo y limpieza, de lo contrario era expulsado Esa tarea selectiva logró que a la interna del barrio no se establecieran delincuentes. Otro punto importante es la acordada y fluida comunicación con la Seccional 18a., tanto para hechos puntuales como para el intercambio de información.

No se trata de un paraíso y el barrio todavía lucha para solucionar problemas de iluminación y caminería. El Nuevo Capra y la organización que alcanzaron los vecinos para cuidarse a sí mismos y sus casas levantadas con sus propias manos; aparece como un ejemplo de lo que es capaz la unión de los hombres de buena voluntad.

Un apellido italiano que hizo historia

El la década del 50 había un italiano muy popular propietario de un gran almacén de ramos, que "vendía casi de todo". Desde el rubro ferretería hasta raciones, pasando por verduras, ruedas de carro y organizaba actividades como campeonatos de bochas.

El almacén de ramos de Don Capra, era el punto ineludible de reunión y referencia. El comercio abastecía a todas las quintas, chacras y bodegas de la zona. Tanto fue así que cuando se construyó la primera escuela se la llamaba la escuela de Capra, porque estaba ubicada cerca del comercio.

Cuando la zona comenzó a poblarse a la vera de lo que hoy es Camino Repetto, se hablaba ya del barrio Capra, de hecho así surgió lo que hoy se conoce como el Capra Viejo, un asentamiento de 70 familias.

El terreno que las veinte familias ocuparon un sábado de 1995 era una sucesión en la que querellaban 25 herederos. En la década del 60 en estos terrenos convivían actividades como mataderos clandestinos y pencas de caballos enormemente concurridas.

La calle principal del Nuevo Capra es la número 20 recordando aquellas primeras personas que entraron al predio vacío. El adjetivo de "nuevo", según explican sus fundadores, se debe a que en un futuro se imaginan que los dos asentamientos Capra (nuevo y viejo) se podrían unir.

Luego de ocupados los terrenos se pudo llegar a un acuerdo para la compra del predio a los sucesores. Durante dos años se lograron juntar 60 mil dólares para la compra de los terrenos de forma que cada persona debía aportar $ 2.500. Se abrió una caja de ahorro en el Banco República y los vecinos aportaban a la cuenta entre $ 100 y $ 500 mensuales. Todos los predios tienen exactamente 250 metros cuadrados y se reparten en 30 manzanas. Los vecinos han ido descubriendo la rica historia que guarda la zona y tienen un proyecto al respecto.

UN LIBRO. "En todos estos años y buscando infomación sobre los títulos y sus sucesores hemos juntado mucho material sobre la historia de la zona", dijo a El País, Mary Marrero.

Los fundadores recabaron documentación acerca de los distintos herederos de la zona.

"Sólo como ejemplo te cuento que cuando nosotros compramos estos terrenos el escribano nuestro, una persona de mucha edad, tuvo acceso a documentos de la familia Pedranzinni, herederos de todo esta zona. El escribano se suicidó y la sobrina del profesional nos dio la documentación para que podamos seguir con los trámites. Dentro de las carpetas había un testamento escrito a pluma en que se dejaba constancia de cómo el Virreynato del Río de la Plata había repartido los campos. Fue algo increíble, no podía creer que yo tuviera eso en mis manos", cuenta una asombrada Marrero.

"Estamos planeando editar un libro con toda esta serie de documentos que hemos recogido casi sin quererlo. Creemos que será un aporte de gran importancia. Por ahora estamos bajando material en la computadora pero con suerte no se va a demorar mucho", indicó Varela.

Datos

OCUPACION El asentamiento surgió el sábado 18 de noviembre de 1995 cuando 20 familias tomaron los campos que estaban en una interminable sucesión.

HABITANTES El último censo registró a 3.559 personas. Hasta 4 años hay 258. De 5 a 9 años 266. De 10 a 14 años 216 y de 15 a 19 años 259.

DIMENSIONES El Nuevo Capra ocupa 25 hectáreas en un radio de 30 manzanas.

POBLACION El crecimiento en los últimos años del barrio trajo aparejado un crecimiento de la población que llega desde el interior del país. Hoy en día casi el 60% de sus habitantes son de interior, con supremacía en rochenses y riverenses.

TERRENOS Todo el predio fue comprado por 60 mil dólares que las familias juntaron en dos años abriendo una cuenta corriente en el Banco República en la que cada uno puso $ 2.500. Las parcelas se repartieron por igual y sus medidas son de 250 metros cuadrados.

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