Astronautas confían en una uruguaya

| Experimento. Desarrolló, junto a un canadiense y un español, una prueba que permite disminuir las alteraciones cardíacas de los astronautas al cambio de gravedad Será realizada mañana | w Recibió varias ofertas laborales de firmas del exterior

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GASTÓN PÉRGOLA

Mañana se pondrá en marcha, en Barcelona un experimento aeroespacial que permitirá estudiar las alteraciones cardiovasculares que sufren los astronautas en su regreso a tierra. Lo diseñó una uruguaya, junto a un español y un canadiense.

Tiene 24 años, estudió Ingeniería Eléctrica en la Universidad de la República (aún le restan cuatro materias para recibirse), y desde hace un tiempo decidió poner foco en el área aeroespacial, a pesar de las limitaciones (o, literalmente, inexistencia) del mercado local y de las recomendaciones de que rumbeara hacia otra especialidad "con mayor futuro".

Contra todos los pronósticos, hoy se destaca a nivel internacional -fue seleccionada y becada para congresos de aeronáutica mundial a través de trabajos con los que se postuló- y este año concursó para conseguir una beca en la International Space University, en la ciudad de Graz, Austria.

Obtuvo la beca máxima (de 75%) y fue la primera estudiante uruguaya en realizar un posgrado de ingeniería aeroespacial (a pesar de ser estudiante fue aceptada), que duró dos meses y se realizó entre junio y agosto de este año.

"Desde niña tuve interés por todo lo que tiene que ver con el espacio. Y siempre me decían lo mismo; que me dedicara a otra cosa, que buscara algo más `real` para estudiar, que acá no había nada de eso. Pero por suerte no hice mucho caso. Me apasionaba el tema, seguí con todo esto y hoy estoy feliz de estudiar y desarrollar experimentos que contribuyan a mejorar las condiciones de la vida en el espacio", grafica la protagonista uruguaya, Victoria Alonsopérez.

Justamente, uno de los experimentos que desarrolló mientras cursaba en Austria será puesto en práctica mañana en el aeródromo de Barcelona y sus resultados podrán ser, luego, implementados en la Estación Espacial Internacional, donde actualmente se encuentran los astronautas "habitando en la órbita espacial".

EVITAR EL SÍNCOPE. El proyecto que realizó Alonsopérez junto a un español y un canadiense, tiene por objetivo diminuir al mínimo las alteraciones cardíacas del astronauta cuando este cambia de gravedad, para evitar así arritmias, disminución de la resistencia vascular, desmayos y dificultad para caminar, entre otros síntomas.

"Cuando uno está acostado mucho tiempo y se levanta suele marearse. Esto se denomina intolerancia ortoestática y es muy común en los astronautas cuando pasan de estar en microgravedad o gravedad cero a gravedad de golpe, es decir cuando entran en órbita terrestre. Se les produce alteraciones cardiovasculares fuertes", explica la investigadora uruguaya.

Según la teoría que se plantea en el proyecto (que será probado mañana) un "estrés cognitivo" o mental en el astronauta previo a cambiar de gravedad alteraría el ritmo cardiovascular y permitiría disminuir el cambio brusco en el ritmo cardíaco, lo que podría evitar el síncope. Una simple cuenta matemática podría ser la solución, afirma la uruguaya.

"Lo que nosotros planteamos como hipótesis es que estimulando el sistema cardiovascular a través de estresantes mentales naturales (como una cuenta matemática) se podría llegar a hacer retardar o evitar el síncope. El astronauta debería hacer la cuenta matemática al momento de estar ingresando en la órbita terrestre", enfatiza Alonsopérez.

El experimento se llevará a cabo mañana en el Aeroclub Barcelona-Sabadell, que implementó una plataforma para la obtención de gravedad cero (basada en vuelos acrobáticos) sin la necesidad de salir de la órbita terrestre.

Se trata de aeronaves especiales que logran hasta ocho segundos de microgravedad, tiempo suficiente para plantear la hipótesis del equipo ganador de la uruguaya, cuyo proyecto denominó "el efecto de los estresores mentales en el sistema cardiovascular en diferentes situaciones gravitatorias".

"Nuestro experimento quiere ver, en las diferencias de gravedad, si el estresante mental funciona. De los vuelos se van a recabar distintas medidas del ritmo cardíaco. Se van a hacer cuatro vuelos. Los dos primeros sin realizar ninguna cuenta mental, para ver cómo reacciona el ritmo cardíaco de los tripulantes al cambiar de gravedad. Y el segundo haciendo una cuenta mental. Si hay diferencias comprobamos lo que decimos", explicó la joven ingeniera, que no oficiará de tripulante, a diferencia de sus dos compañeros, que harán la prueba.

"No voy al experimento porque, primero, no conseguí los fondos, pero también porque me da un poco de temor volar en ese tipo de avión", cuenta la uruguaya, que dice sentirse más a gusto creando las condiciones necesarias para acercar al hombre al espacio, que para emprender un vuelo.

En la prueba, además de los pilotos experimentados en maniobras acrobáticas que se encargarán de conseguir la condición de microgravedad, habrá un equipo de técnicos que medirán constantemente el ritmo cardíaco de los tripulantes. También cámaras de filmación y un medidor de gravedad.

"Todos los resultados que se obtengan de nuestro experimento los vamos a seguir trabajando. Tenemos la posibilidad en base a las conclusiones que obtengamos de llegar a presentarlo en la Estación Espacial Internacional, y que sea aplicado con astronautas. Sería muy interesante", concluye la uruguaya que, mientras tanto, estudia para rendir en diciembre los 4 exámenes que le restan para recibirse de ingeniera.

Una pasión que empezó a los 4 años

La pasión que tiene la uruguaya por la actividad aeroespacial comenzó en sus primeros años de vida, cuando un acto de su padre, asegura, le perpetuó el deseo de estar vinculada a lo espacial. "A mi papá siempre le encantó la astronomía y la física, pero es de profesión contador. Una noche él estaba anotando números en una hoja y le pregunté para qué servían. Tendría apenas 4 años. Me llevó a la ventana, me mostró la Luna, y me dijo que el hombre había llegado a la Luna gracias a la combinación de esos números. De ahí en más se me puso en la cabeza el deseo de llevar al hombre al espacio. Y no cambió".

Con 14 años, para una materia del liceo, desarrolló un proyecto sobre cómo se podía hacer habitable Marte y sus dificultades.

En 2009, con 21 años, se presentó a una beca para estudiantes que otorgó la Federación Internacional de Aeronáutica y calificó, entre más de 130 postulantes. Volvió en 2010 y 2011.

"Sé que es difícil quedarmeen el país"

Entre las prioridades de Victoria Alonsopérez, alias "bochito" según bromean sus amigos, está la de recibirse este año. Si bien ya aprobó la tesis (vinculada al satélite uruguayo que será lanzado en dos años al espacio) todavía debe rendir cuatro exámenes para el título.

"Espero salvarlos. Tengo un problema, que es que me tocaron dos parciales el mismo día y estoy tratando de negociar un cambio de fecha. Generalmente no se puede", se lamentó la joven.

Una vez con el título bajo el brazo tiene pensado lanzarse al mercado laboral, aunque desde hace un tiempo que recibe ofertas. Es consciente de que el trabajo le implica alejarse de su país.

"Sé que es complicado trabajar de esto en Uruguay. Cuando me reciba voy a analizar el tema de trabajar en el exterior. Me han hecho propuestas, de Argentina, y otras compañías aeroespaciales de Europa. Mi idea siempre fue quedarme y desarrollar todo lo máximo que se pueda acá. Pero sé que, lamentablemente, hay un límite", expresó.

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