DANIEL ISGLEAS
Mientras se suceden los combates con armamento pesado en las colinas vecinas a las bases de la ONU, los soldados uruguayos se ven enfrentados a una amenaza bacteriológica: el cólera que asuela a los refugiados.
Nyamilima, Rutshuru y Rusayo son los suburbios que circundan a Goma, la capital de la provincia de Kivu Norte, en el Este de la República Democrática del Congo (RDC). Allí hay unos 340 soldados uruguayos atendiendo a los refugiados civiles que huyeron por miles de las villas controladas por los rebeldes tutsi. Pero un mal los atormenta más que los combates: dar atención y suministros a infectados con el virus del cólera.
Los médicos militares, de las ONG y de agencias privadas hacen denodados esfuerzos por contener una plaga de cólera en esos campamentos de refugiados al acrecentarse el temor de que la reanudación de los combates entre el Ejército congolés y rebeldes obligue a pacientes contaminados a huir y que de esa forma causen una pandemia.
A poco de allí, en las cercanías de Goma, unas 50.000 personas se hallan refugiadas en Kibati en pésimas condiciones sanitarias.
La organización Médicos sin Fronteras informó que ayer trató 13 nuevos casos de cólera en Kibati y que había visto 45 casos desde el viernes. La doctora Rafaela Gentilini, integrante de la organización, dijo que la escasez de agua y de letrinas está convirtiendo la epidemia en "algo realmente peligroso".
Decenas de personas han muerto de cólera en semanas recientes en otras partes del Este del Congo. Los médicos temen que estalle otra epidemia al Norte de Goma, detrás de líneas rebeldes, donde el acceso ha sido limitado por los combates.
Desde el viernes, los soldados uruguayos se han preocupado más por contener a los refugiados que por atender a la amenaza de la guerra en sí misma. Para agravar la situación, los rebeldes han desalojado a decenas de miles de personas de campamentos de refugiados.
Además de esto, a los comandantes uruguayos se les hace difícil coordinar operaciones con los representantes del Ejército local, debido a su actitud, dijeron a El País fuentes militares en Montevideo.
PARTE DE GUERRA. A unos kilómetros de los campamentos que defienden los uruguayos, en Ngungu, resonaron ayer explosiones de munición pesada, al agravarse los combates entre los rebeldes liderados por Laurent Nkunda, por un lado, y las milicias Mai Mai y los rebeldes ruandeses hutus de la otra. El Ejército congoleño recuperó Kinyandoni, al Norte de Goma, según informó el vocero militar de la misión ONU, Jean Paul Dietrich.
Ngungu, situada a 60 kilómetros al Oeste de Goma, la capital de la provincia de Kivu del Norte, "es la puerta para Kivu del Sur", agregó el portavoz de la ONU. El organismo piensa que los rebeldes pueden intentar ampliar sus acciones bélicas a otras provincias del país.
El papa pide restauración de la paz
El papa Benedicto XVI denunció las "sistemáticas atrocidades" que se están cometiendo en la República Democrática del Congo (RDC), y renovó su llamado "por la paz en la región". "Siguen llegando inquietantes noticias de la región de Kivu Norte. Sangrientos choques armados y sistemáticas atrocidades provocaron y están provocando numerosas víctimas entre los civiles inocentes; destrucciones, saqueos y violencias de todo tipo obligaron a otras decenas de miles de personas a abandonar incluso lo poco que tenían para sobrevivir", afirmó el pontífice tras el Angelus.
"Renuevo mi fuerte llamado para que todos colaboren a restaurar la paz en esa tierra desde hace demasiado tiempo martirizada", sostuvo Joseph Ratzinger, que además expresó su cercanía con los refugiados.
Despliegue uruguayo en el Congo
En la República Democrática del Congo (RDC) la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tienen un despliegue de 17.000 soldados, el que se ha nutrido progresivamente desde el año 1999. El mayor contingente de la misión de la ONU en el país proviene de India, con 4.400 tropas, seguido por Pakistán (3.500 hombres), Uruguay y Bangladesh (1.300 combatientes cada uno) y Sudáfrica y Nepal, con un millar de soldados cada uno. Los uruguayos están distribuidos en varios campamentos y ciudades: en Nyamilima, los cascos azules de Uruguay se agrupan en una compañía de 80 hombres; en Rutshuru hay otros 155; en Rusayo, Munigi, donde está ubicada la línea defensiva, hay 110 soldados compatriotas, mientras que el resto de los efectivos, que son 284, se encuentran en la ciudad de Goma, objetivo de los rebeldes. Allí patrullan, vigilan desde zonas elevadas y dan protección al cuartel general de la misión, además de atender a miles de refugiados, lo que es, hoy por hoy, su principal problema.