Ligamentos cruzados, una "epidemia" del fútbol que afecta más a las mujeres

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SALUD

Factores físicos y hormonales propios de la mujer hacen que la lesión de ligamentos cruzados de la rodilla sea cuatro veces más frecuente entre las futbolistas que entre los varones.

El ligamento cruzado anterior es clave en la estabilización de la rodilla, porque conecta el fémur con la tibia, y durante la práctica de deportes que implican aceleraciones, cambios de dirección repentinas o saltos puede producirse un desgarro o esguince. 

Sin embargo, factores físicos y hormonales propios de la mujer hacen que la lesión de ligamentos cruzados de la rodilla, como el sufrido esta semana por la jugadora del FC BarcelonaAlexia Putellas, sea cuatro veces más frecuente entre las futbolistas que entre los varones. Por lo que es importante prevenir esta "epidemia" con una buena educación técnica que reduzca el riesgo de rotura.

La última lesión de la Balón de Oro ha ampliado la mala racha de cruzados anteriores en el FC Barcelona: en los últimos diez meses, han sufrido la misma desdicha Bruna Vilamala, Jana Fernández y Cata Coll, mientras que Asisat Oshoala también ha sufrido una lesión similar en la rodilla.

"Se lesionan más porque tienen una anatomía de pelvis y extremidades inferiores diferente al hombre, lo que comporta una mecánica diferente, y además biológicamente, con el ciclo menstrual, tienen unas subidas y bajadas de hormonas que crean una alteración en el colágeno", lo que provoca que los tejidos musculares "resistan menos y se rompan con mayor frecuencia", explicó el doctor Ramon Cugat.

Este traumatólogo, con una larga trayectoria a sus espaldas en el tratamiento de futbolistas de élite, resalta que la mujer tiene la pelvis más abierta, lo que hace que el eje entre fémur y tibia desvíe la rodilla hacia dentro (genu valgo).

Al flexionar para regatear o hacer un quiebro, la tendencia a "genu valgo" de la mujer aumenta la posibilidad de rotura en comparación al hombre, que en cambio es "genu varo", es decir, tiene las piernas arqueadas, de manera que goza de más margen de recorrido de la articulación desde el exterior al interior.

Según Cugat, también hay estudios que indican que la alteración de los estrógenos durante la menstruación podría afectar a la resistencia de la fibra muscular, aunque todavía queda camino en la investigación para ahondar en las diferencias de género, como históricamente ha ocurrido en muchas otras patologías.

Más allá del "por qué", los datos epidemiológicos no dejan lugar a duda de que ellas se lastiman más: por cada varón que se lesiona del ligamento cruzado, son cuatro las mujeres que les ocurre lo mismo.

Le sucedió a Jennifer Rojo, conocida actualmente por ser una de las cantantes españolas con mayor proyección pero que acumula en sus piernas jugadas y goles marcados con diversos clubes catalanes, entre ellos el Riudeperes, Gavà, Club Esportiu Premià o el FC Barceloneta.

En una lesión tan frecuente - unas 700 al año contando varones y mujeres futbolistas solo en Cataluña - no existe el riesgo cero, pero sí se puedan aplicar medidas de prevención.

"En los entrenamientos habría que dar más contenido técnico para enseñar a las futbolistas cómo tienen que saltar y que caer, para tratar de evitar en las caídas los "valgos" de rodilla (que la articulación vaya hacia el interior)", destacó Cugat.

También es importante que las deportistas usen un calzado y unos tacos adecuados, y que los campos de césped artificial, que son los más habituales en las competiciones femeninas, estén en buenas condiciones.
Son medidas que, si se incorporan en el fútbol femenino desde edades tempranas, propiciaran que ellas sean portada más por sus éxitos que por sus lesiones.

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