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Claudia Schiffer, curadora de una muestra sobre "su" década y carrera en la moda

La exposición "Captivate!", dedicada a los años de mayor auge de Schiffer, podrá visitarse en el Museo Palacio de Arte de Düsseldorf hasta el 9 de enero de 2022.

Claudia Schiffer
Claudia Schiffer

Ninguna "top model" marcó tanto la década de los '90 como la alemana Claudia Schiffer. Por esos años la Guerra Fría acababa de concluir, el champán burbujeaba generoso en las copas de la industria del lujo y los presupuestos publicitarios crecían de forma desmesurada.

Era la fase final de la era analógica, cuando las modelos sin nombre se convirtieron de golpe en "top models" muy bien pagas, que elegían a sus fotógrafos estrella. Las más famosas, además, firmaban autógrafos y protagonizaban talkshows ante millones de espectadores.

La exposición "Captivate!" (cautivar) en la ciudad alemana de Düsseldorf está dedicada a la década de mayor auge de Schiffer. Es un viaje en el tiempo a una era en la que la modelo dejó su indiscutible impronta.

La propia Schiffer (51 años y madre de tres hijos), se encargó de montar la exposición en su primer trabajo como curadora, que podrá visitarse en el Museo Palacio de Arte de Düsseldorf hasta el 9 de enero de 2022.

A finales de los '80, esta tímida belleza nacida en 1970 en Rheinberg, Renania del Norte-Westfalia, se convirtió en la supermodelo mejor paga y más fotografiada del mundo. Su imagen se replicó cientos de veces en las portadas de las revistas.

Con una carrera de más de 30 años, Schiffer ahora también es influencer y cuenta con 1,5 millones de seguidores en Instagram.

Una imagen de la exposición resume el embrujo de los años '90, que terminó tan abruptamente como había llegado: allí se ve a Schiffer junto a sus colegas Naomi Campbell, Linda Evangelista y Kate Moss, que posan en tonos dorados como "muchachas de oro".

Schiffer fue descubierta por un empleado de una agencia de París una noche de 1987 en la pista de la discoteca "Checkers" de Düsseldorf, la ciudad a la que ahora regresa para presentar la muestra.

Su meteórico ascenso comenzó ese mismo año. La rubia hacía acordar a muchos franceses a Brigitte Bardot. Como musa del diseñador Karl Lagerfeld, avanzó hasta convertirse en la modelo mejor paga del mundo.

"La buscamos como testigo de época, con su visión subjetiva sobre los '90", explica el director del museo, Felix Krämer. En su opinión, esto resultó ser "un golpe de suerte".

Krämer explica que Schiffer, que reside en Londres, no solo cedió su colección privada para la muestra, sino que consiguió declaraciones de famosos y fotos de instituciones que difícilmente habrían respondido a una consulta del propio museo.

La rubia redactó en primera persona los textos que acompañan la muestra, se escucha su voz en las audioguías y está representada en las 150 fotografías.

"Como 'top models', nos convertimos en símbolos de un éxito logrado por nuestra propia cuenta, en una era que defendía la ambición femenina y que estaba atizada por el sexo, el poder y el glamour", escribe Schiffer sobre esos años.

Mientras tanto, por los altoparlantes suena "Freedom", de George Michael. Las modelos de los años '90 posaban con confianza casi o completamente desnudas, sin despertar aún sospechas de sexismo, en una década que se presenta con menos tabúes y menos corrección política que la actual.

Claudia Schiffer fue y es la encarnación perfecta de la industria del lujo. El vestido Versace con el que llegó al mercado como una suerte de muñeca Barbie también forma parte de la muestra.

"Las 'top models' fueron una fuerza creativa y comercial. Durante la recesión de comienzos de los '90, creo que contribuimos a mantener vivos el glamur y el optimismo de la moda cuando el mercado de los diseñadores estaba en franco declive", analiza Schiffer.

"Cuando la economía se recuperó, el papel de la supermodelo consistía en proyectar la imagen de una marca en todo el mundo en un momento en que la moda se expandía globalmente", añade.

A diferencia del lujo escenificado de manera perfeccionista en los '80, los '90 se proponían una celebración de la espontaneidad. Esto se ve magistralmente por ejemplo a través de la lente del fotógrafo Mario Testino, que insuaba que la vida era una fiesta.

La exposición no presenta ningún aspecto sombrío del mundo de la moda. No se tematizan los abusos sexuales, el sufrimiento de las modelos menores de edad y de bajo peso ni las condiciones de trabajo de quienes fabrican productos ampliamente publicitados e inmoralmente caros.

Solamente el fotógrafo Juergen Teller aporta un enfoque diferente cuando hace que las modelos parezcan heroinómanas y retrata la marca "Versace" con la barra de labios untada sobre la piel desnuda.

En aquel momento, surgió un debate sobre hasta qué punto la fotografía de moda era cómplice del fenómeno de la anorexia entre las jóvenes. Es la pequeña parte de la exposición en la que no se ve a Schiffer.

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