Realeza

Por qué se dice que la realeza "tiene sangre azul"

El término "sangre azul" hace referencia a las personas que descienden de la realeza o cuyo linaje está emparentado con las familias pertenecientes a las diferentes monarquías europeas.

El príncipe Carlos deposita la corona de Amapolas en el Cenotafio. Foto: Agencias
El príncipe Carlos. Foto: Agencias

La expresión "sangre azul" también define a quienes poseen apellidos aristocráticos o famosos ligados a los títulos nobiliarios que gobernaron el mundo previo a la ilustración de las ideas. Y si bien la sangre de los humanos siempre fue del mismo color, por las venas de la realeza, sin embargo, corre "sangre azul". ¿Por qué?

El mundo occidental previo a la Revolución Francesa de 1789 no conocía de democracias, división de poderes republicanos ni derechos humanos fundamentales. Los países no eran estados nacionales, sino reinos, y los monarcas de "sangre azul" disponían de la vida y de la libertad de las mayorías de manera arbitraria. La meritocracia o el poder que otorga el mérito era una idea revolucionaria que solo aparecería después de Napoleón.

En ese contexto, reyes y reinas, príncipes y princesas pasaban el tiempo en sus castillos, disfrutando de un estilo de vida acomodaticio por la gracia de Dios y la descendencia, lejos de los sacrificios que padecían el resto de los mortales; y, si debían trasladarse fuera de sus fortalezas, lo hacían bien cubiertos para que el sol no les "tostara" la piel. La blancura de la piel era un signo de prestigio: una piel blanca era sinónimo de privilegio, sencillamente porque significaba que la persona pálida no trabajaba de sol a sol en el campo, embarcado en el mar o en un mercado.

La blancura con la que se distinguía la realeza hacía que las venas de sus brazos resaltaran por su color azul. En un tiempo oscurantista, donde la explicación del mundo no la tenía la ciencia ni el conocimiento, sino el monarca en tanto delegado de Dios, una vena azul era la comprobación de una pertenencia, de un privilegio y de un linaje, es decir, un título nobiliario por sí mismo. Por las venas de la realiza corría "sangre azul".

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