Era casi un ritual: el primer auto del mexicano promedio era un Volkswagen Beetle, "un vochito", en jerga mexicana. Aunque ya no se comercializa, la automotriz alemana quiere inventar un nuevo ritual: que muchos mexicanos den los primeros pasos de su historia bancaria con ellos. Luego de haber abierto su primer banco en Brasil en 1976, lo hace en México, en una apuesta que calzaba a la perfección. El grupo tenía una buena experiencia en el área en el país -a través de las divisiones VW Leasing y VW Servicios Financieros, que operan desde 1973-, lo que se suma a "buenas perspectivas de crecimiento y un sistema financiero equiparable al de los países más desarrollados", en palabras de Reinhard Mathieu, director general de VW Bank México.
La automotriz está en la fase final para recibir la autorización de la Comisión Bancaria y de Valores y planea iniciar operaciones a principios del próximo año, con una inversión inicial de poco más de U$S 36 millones (y otra en el corto plazo estimada en US$ 32 millones). La idea es operar bajo un esquema de banca directa, ya que no tendrá sucursales. Las concesionarias serán para identificar clientes, y las operaciones sólo podrán realizarse vía teléfono e internet. La institución ofrecerá tres productos: financiamiento, para impulsar el negocio central de la compañía -que en México, a través de su división VW Leasing, ya maneja 93.000 contratos-, cuentas de depósito y cuentas de inversión. Para fines de 2008, VW Bank espera obtener entre 40.000 y 45.000 nuevos clientes.
La apuesta del banco es simple: ocupar parte del gran espacio que ha dejado la banca tradicional. Según la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHyCP) del gobierno, menos del 40% de los hogares mexicanos posee una cuenta de ahorro o préstamo.
Pero en la carrera pueden surgir dificultades. El nicho al que apunta VW Bank México tiene una baja cultura bancaria que no siempre es considerada. Muchas instituciones nuevas facilitan créditos, incluso autorizando líneas de financiamiento que pueden superar la capacidad de pago del cliente, lo que conduce a riesgos importantes de morosidad, dice José Antonio Quesada, socio de Auditoría y Asesoría de Negocios de la oficina mexicana de la consultora Pricewaterhouse Coopers. "Las empresas que vienen de ámbitos diferentes a la banca tradicional, aunque tienen experiencia en el manejo de créditos, han cometido errores al calcular la capacidad de pago real de sus clientes", advierte.
Además, el vicepresidente de Calificación de Instituciones Financieras de Moody`s México, David Olivares, dice que los bancos líderes del país "definirán el perfil crediticio del mercado mexicano por mucho tiempo"; ya que el propio sistema fija una barrera de entrada que frena la llegada de nuevos competidores: los bancos deben contar con un capital mínimo para operar del 0,12% del capital total del sistema. En 2007, ese monto era de unos US$ 35 millones.
Así, los nuevos bancos sólo aspiran a los terrenos cedidos por la banca tradicional, dice Olivares. Aunque su modelo de negocio no implica bancarizar a más mexicanos -sus clientes deberán contar con cuentas en otras instituciones-, VW Bank se apunta a la carrera donde ya compiten Banco Wal-Mart (de la cadena estadounidense de retail), y Banco Azteca. Y tiene elementos a favor: amplia experiencia en el manejo de portafolios financieros y una imagen de eficiencia atractiva. (AMÉRICA ECONOMÍA)