POR DIEGO FERREIRA [dferreira@elpais.com.uy]
Una prenda limpia y recuperada casi a nuevo es el leitmotiv de las tintorerías. Menos populares que los lavaderos, estos locales reciben a clientes que llevan trajes, pantalones, vestidos, abrigos e incluso alfombras que requieren un tratamiento especial de lavado y planchado. Para ello recurren a solventes y a un proceso más intensivo que el del lavado con agua y jabón en polvo, más efectivo para las prendas que se usan y enjuagan a diario.
Si bien la eliminación de manchas en la ropa, los teñidos y planchados están a la orden del día, las tintorerías tienen su zafra con los cambios de estación, en especial en el período que va de octubre a diciembre. «El cliente usó todo el invierno acolchados, frazadas y camperas, porque los necesitaba», pero una vez pasado el frío, envía la ropa a la tintorería, señaló Andreas Quensell, director de Martinizing.
Durante la zafra, el nivel de encargos puede crecer un 50%, estimó Leonardo Biere, de la Tintorería Biere.
El negocio en Montevideo comprende a aproximadamente una treintena de empresas, en su mayoría de pequeño porte y tradición familiar. Pese a ello, el 90% del mercado se concentra en tres firmas: Better Life, Regia y Scarabino, las tres propiedad del empresario Eduardo Scarabino.
En tanto, uno de los inconvenientes que padecen estos locales son los olvidos de sus clientes. «Estoy cansado de las cosas que quedan para atrás», se quejó Quensell. En su negocio, los clientes dejan al menos unos 30 acolchados al año y muchas más prendas. Por eso, Quensell implementará desde el 1° de enero el pago del trabajo por adelantado en lugar de cobrarlo con la entrega de la prenda como hasta ahora.
En Biere, la «ropa que queda de clavo» se dona al cumplirse un año desde que se mandó limpiar.
RECLAMO PENDIENTE
Otro problema, esta vez ajeno al cliente, es el atraso que acusan los trabajadores en la negociación salarial por no ser una actividad masiva.
El sector, que emplea a unas 300 personas, registra un salario mínimo de $ 9.077, y otras conquistas como una partida del 0,5 % del salario por cada año de antigüedad laboral, así como el reconocimiento del 6 de enero como el día del trabajador de ese rubro, señaló Eduardo Sosa, dirigente de la Federación Uruguaya de Empleados de Comercio y Servicios (Fuecys), gremio que representa a los empleados de las tintorerías.
Sin embargo, aún está pendiente la creación de categorías laborales que reconozcan en el salario, el trabajo de las distintas áreas de las tintorerías. Fuecys procurará concretar esa demanda, que viene desde 2010, el año próximo cuando las partes vuelvan a negociar.
100
pesos en promedio cuesta en plaza mandar un pantalón a la tintorería. Algunos locales cobran más pero hacen promoción 2x1.
CAMBIO DE FÓRMULA
En 1949, el químico estadounidense Henry Martin revolucionó la industria textil al emplear percloroetileno para lavar prendas, en vez de sustancias volátiles, como hasta entonces. Pese a su efecto contaminante y el daño potencial a la salud, este solvente sigue usándose en todo el mundo, incluido Uruguay.