EMPRESAS

Uber: la lucha de egos detrás de su tormentosa salida a bolsa

El actual CEO, Dara Khosrowshahi, quiere dejar atrás el pasado conflictivo que causó su antecesor, Travis Kalanick

Dara Khosrowshahi el día de la salida a bolsa de Uber. Foto: Reuters.
Dara Khosrowshahi el día de la salida a bolsa de Uber. Foto: Reuters.

Dara Khosrowshahi tenía un problema. Su nombre era Travis Kalanick. Eso, por supuesto, no era nuevo. Cuando Khosrowshahi asumió el cargo de CEO de Uber en 2017, se convirtió en el conserje mejor remunerado en Silicon Valley, con el mandato de limpiar el desastre dejado por el fundador exiliado de la compañía. Pero, en abril, Khosrowshahi se enfrentó a un nuevo dolor de cabeza por causa de Kalanick.

Uber estaba a solo unas semanas de su oferta pública inicial (OPI), concretada finalmente el viernes 10. Después de años de escándalo y luchas internas, se suponía que este sería un momento de triunfo. Pero antes de cerrar el primer día en la bolsa (con una caída de 7,5%), la jornada ya amenazaba con otro problema para Khosrowshahi.

Es que Kalanick quería estar allí. Como ex CEO y actual miembro de la junta directiva, Kalanick había pedido participar de la sagrada tradición de la Bolsa de Nueva York de tocar la campana de apertura. Su presencia podría hacer que tanto Kalanick como la corporación parecieran resistentes.
Khosrowshahi no lo tenía en mente.

El plan original era llenar el lugar con los empleados y conductores más antiguos de Uber. Además, en la cúpula de la compañía sintieron que Kalanick seguía siendo una figura tóxica y que Uber debía mantenerlo a la máxima distancia mientras intentaba convencer a los inversores de que los empleados respetaban un nuevo lema: «Hacer lo correcto. Punto». La presencia de Kalanick reavivaría los recuerdos de lo desastroso que fue su último año.

Además, Khosrowshahi tenía cosas más importantes de las que preocuparse que la pompa que rodearía la OPI. Uber está perdiendo miles de millones de dólares al año, y necesita convencer a los inversores de que es una compañía prometedora a largo plazo, incluso si no genera ganancias en breve.

Travis Kalanick. Junto a Garret Camp creó Uber. Ambos suman una fortuna de US$ 6.500 millones. (Foto: Archivo El País)
Kalanick  tiene la habilidad oratoria de Steve Jobs y el carácter de un vendedor agresivo. Foto: Archivo.

El jueves 9, Khosrowshahi decidió que Kalanick no era bienvenido, según un ejecutivo de Uber informado sobre los planes. Finalmente, el fundador de la startup se hizo presente con su padre en el edificio y siguió el debut de Uber pero no desde el icónico balcón.

El CEO quiere demostrar que el negocio ha evolucionado más allá de la cultura escandalosa y tecnológica de Kalanick (ver recuadro más abajo). Pero el pasado de Uber, que nació hace solo una década, no está tan lejos. Casi todas las aristas del enfoque de Kalanick sobre el capitalismo son algo esclarecedor de la viabilidad de Uber hoy como negocio. (Citando el período de calma antes de la salida a bolsa, Khosrowshahi y Kalanick declinaron hablar para el artículo).

Uber tiene poca buena fe con los consumidores o reguladores en múltiples jurisdicciones. Y sigue perdiendo dinero en casi todas las tarifas, utilizando capital de riesgo para subsidiar viajes, invertir en nuevas áreas y vencer a un conjunto de competidores globales que ofrecen un servicio casi idéntico.

La fuerte dependencia de Kalanick de los fondos de capital de riesgo podría ser problemática para la cotización de Uber de dos formas. Primero, porque inculcó hábitos de indisciplina entre los ejecutivos, que simplemente podían pedir más dinero cuando lo quisieran.

La firma cayó 10% en su segunda sesión bursátil. Foto: Reuters
Uber finalmente tuvo una tormentosa salida a bolsa el viernes pasado. Foto: Reuters

En segundo lugar, y más preocupante para los inversores minoristas, la mayor parte de los rendimientos de las inversiones ya podrían haberse realizado. Uber reconoció en una presentación reciente que su crecimiento se está desacelerando, lo que alimenta la preocupación de que la élite financiera no haya dejado mucho alza para los inversores familiares.

El último gran beneficiario de las ganancias del mercado privado de Uber podría haber sido SoftBank. El grupo japonés compró acciones existentes de inversionistas de Uber cuando la compañía estaba valuada en US$ 42.000 millones. Meses después, cuando Uber se recuperó de sus escándalos, esas acciones casi se habían duplicado en valor.

El CEO menos pensado

Tras los desaciertos de Kalanick, que precipitaron su salida de la compañía, había que nombrar un nuevo CEO. Durante un fin de semana de torbellinos en agosto de 2017, Khosrowshahi fue elegido para relevar a Kalanick.

Era un relativo outsider del área de la Bahía (de San Francisco). Expedia, la compañía que venía dirigiendo, tenía su sede en Seattle, y no era un nombre familiar. Pero tenía una buena reputación, una apariencia cálida y, para algunos, una gran ventaja más: no era Kalanick.

Unos 20 meses después, varios de los actores más importantes de Uber creían que la designación de Khosrowshahi fue un golpe de suerte.

Kalanick: ascenso y caída

Convertirse en una empresa pública trae un escrutinio adicional y requisitos de informes financieros, algo a lo que Uber no estaba acostumbrada. Al inicio, los inversores volcaron miles de millones en la compañía y pedían poco a cambio, confiando en que el carismático fundador, Travis Kalanick, sabía lo que estaba haciendo.

Cuando se fundó la startup en 2009, los capitalistas de riesgo buscaban financiar al próximo Larry Page de Google o Mark Zuckerberg de Facebook, la nueva mente brillante que haría un impacto multimillonario en el universo. A los inversores les gustó la idea de irrumpir en la industria del taxi y el transporte público, pero Kalanick les gustó aún más.

Nacido en 1976, por lo que era casi de mediana edad para Silicon Valley, Kalanick era delgado, juvenil y con un exceso de energía cinética. Cuando tenía la oportunidad de ofrecer las acciones de Uber frente a inversores ángeles, se convertía en una fuerza de la naturaleza, con la habilidad oratoria de Steve Jobs y el carácter de un vendedor agresivo. Por lo general, las startups van a las oficinas de empresas de riesgo para hacer sus lanzamientos. En su apogeo, Uber tenía tanta demanda que cambió la dinámica de poder, haciendo que los inversores acudieran a su sede de San Francisco.

A los capitalistas de riesgo no les importaba que Uber tuviera números en rojo, siempre que el volumen de usuarios siguiera aumentando. A finales de 2016, Uber fue valorada en casi US$ 70.000 millones. Pero, abruptamente, a mediados de 2017, los inversores comenzaron a preocuparse de que sus inversiones estuvieran en peligro de reducirse a cero. Un montón de escándalos entre los empleados de Uber —desde acusaciones de acoso sexual hasta eludir sistemáticamente la aplicación de la ley— parecían reflejar la personalidad de Kalanick, y dieron a sus decisiones de negocios una nueva perspectiva.

Después de lanzarse en paracaídas en una junta fracturada, el CEO ha logrado una especie de paz entre los directores. También se abstuvo de extravagancias como contratar a Beyoncé para que cante en funciones privadas para la empresa, como hizo Kalanick en 2015, a un costo de US$ 6 millones en unidades de acciones restringidas.

Los admiradores de Khosrowshahi dicen que la calma es el resultado de su larga experiencia con la angustia corporativa. Tras años de dirigir las divisiones de fusiones, adquisiciones y finanzas de InterActive Corp., fue elegido para liderar a Expedia como CEO en 2012, un momento de intenso drama político dentro de la compañía.

Movilidad. Uber y Lyft se enfrentan por el mercado de viajes compartidos y aún son deficitarias.
Uber y Lyft se enfrentan por el mercado de viajes compartidos y aún son deficitarias. Foto: Archivo.

En Uber, Khosrowshahi contrató a varios abogados para determinar y corregir los años de deficiencias legales de la compañía. También editó la lista de Kalanick de 14 valores culturales. Ahora se han convertido en un conjunto más blando de ocho lugares comunes (entre ellos: «Perseveramos»). Los inversores de Uber se han alegrado de ver un flujo constante de titulares negativos reduciéndose a un goteo.

Si bien Khosrowshahi parece haber reformado con éxito muchos de los problemas culturales de Uber, los escépticos señalan que los fundamentos comerciales de la compañía siguen siendo muy similares. Uber perdió casi US$ 2.000 millones en 2018, el primer año completo bajo el liderazgo del nuevo CEO. Esto se produce incluso después de retirarse de una serie de batallas costosas con competidores de China, Rusia y el sudeste asiático.

Khosrowshahi rompió con la visión de Kalanick de que «el ganador se queda con todo» para decir que en el negocio de viajes compartidos «el ganador se lleva la mayoría», según allegados.

También ha aceptado la idea de que su compañía es como Amazon, un gigante de la logística en ciernes. Es un punto de partida para otros mercados, como bicicletas y scooters, entrega de alimentos, camiones de larga distancia, incluso autos voladores. «Al igual que Amazon vende productos de terceros, también ofreceremos servicios de transporte de terceros», dijo Khosrowshahi en una entrevista el año pasado.

A pesar de todo lo que Khosrowshahi ha hecho para distanciar a Uber de su fundador, Kalanick sigue íntimamente conectado con la compañía. Permanece en el consejo de Uber, y Khosrowshahi no ha insinuado una reorganización del grupo tras la salida a bolsa, como algunos esperaban que lo hiciera.

Dara Khosrowshahi parece haber reformado con éxito muchos de los problemas culturales de Uber. Foto: Reuters.
Khosrowshahi parece haber reformado con éxito muchos problemas culturales de Uber. Foto: Reuters.

Los amigos de Kalanick dicen que se siente injustamente atacado por el papeleo de la OPI de Uber y sus críticas implícitas a su liderazgo. Y agregan que espera que su sucesor use la OPI para enterrar el hacha entre los dos ejecutivos y abrir un nuevo capítulo en la historia de Uber.

Kalanick tendrá el consuelo de hacer en papel varios miles de millones de dólares con la salida de Uber a bolsa. Eso es 600 veces lo que vale la participación de Khosrowshahi. Pero no es que él deje que eso le moleste.

«Es como el teflón. No puedes rascarlo», dijo Avid Larizadeh Duggan, primo de Khosrowshahi y director de operaciones de Kobalt, una startup de música. «Pero lo es de una forma positiva. Por eso es una buena elección para el rol, porque tienes que serlo, especialmente desde donde comenzó». 

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