ENTREVISTA

Trabajaba en marketing, emprendió su productora y ahora hace películas y series para Netflix, Amazon y HBO

Diego Robino, director de Oriental Films y Cimarrón Cine, dice que Uruguay tiene "fortalezas" para atraer producciones audiovisuales, y aclara: "las plataformas buscan calidad y certezas"

Diego Robino, director de Oriental Films y Cimarrón Cine. Foto: Francisco Flores.
Diego Robino, director de Oriental Films y Cimarrón Cine. Foto: Francisco Flores.

Montevideano, 45 años. Su gusto por la narración y la creatividad lo llevó al mundo audiovisual donde terminó cofundando dos de las principales productoras del país: Oriental Films, con foco en publicidad, y Cimarrón, especializada en ficción. Sus empresas comparten una vocación internacional, ya que desde el principio Robino tuvo claro que el mercado uruguayo es chico en escala. Esa proyección ha tenido en el último tiempo hitos como el trabajo con las principales plataformas de streaming. Según Robino, Uruguay tiene algunos «hándicaps», pero ofrece «certezas» que lo hacen atractivo para la industria de los rodajes. Está casado, tiene tres hijos. En su tiempo libre le gusta practicar deporte.

Tiene una trayectoria en el rubro audiovisual, primero con Oriental y luego con Cimarrón. ¿Cómo fueron sus inicios en este rubro?

Soy egresado de la Universidad Católica, entré cuando salí del liceo. Y como todo joven a esa edad no tenía muy claro qué hacer, entonces fui por el lado de la publicidad, de lo creativo. En la facultad empecé a perfilarme hacia la narración creativa -no existía la carrera de producción-, pero tenía que ver con entender las dinámicas audiovisuales. En esa época conseguí mi primer laburo, en marketing de TCC. Luego, Charly Gutiérrez, que era compañero de facultad me dijo de sumarme a la productora de su familia (Milagrito Films), y tres años después abrimos Oriental.

¿Cuál era la realidad de la producción audiovisual?

Uruguay estaba en un momento donde la producción audiovisual publicitaria se avizoraba como buena, todavía no había explotado pero había movimiento. Se empezaron a abrir mercados para el exterior. Y yo siempre tuve la visión de que lo que se hiciera tendría que ser con una versión internacionalizada de la empresa.

¿Por qué?

Porque el mercado es chico. Vos invertís para vender un producto y esa inversión va de acuerdo a las ventas, y las ventas van de acuerdo a los consumidores. Teníamos ejemplos muy buenos de Argentina y otros mercados que habían colocado su creatividad y sus producciones en el mundo, y ese fue un poco el norte. Enseguida abrimos en México, que se veía que era un mercado potente, y después empezamos a laburar mucho para la región y a vender servicios de producción de primer nivel para EE.UU. e Inglaterra. En poco tiempo se revolucionó todo y tomamos un nombre en el mercado muy importante que hoy mantenemos. Somos una empresa líder en la región. Lo mejor que hicimos fue sumar gente muy capaz, que se desarrolló y que hoy son engranajes muy importantes.

En la pandemia "Uruguay brilló a nivel mundial. Las plataformas miraban para acá, lo aprovechamos y hoy seguimos trabajando"

Diego Robino, director de Oriental Films y Cimarrón Cine. Foto: Francisco Flores.
Diego RobinoDirector de Oriental Films y Cimarrón Cine

Con Cimarrón apuntan a la producción de ficciones. ¿Cómo fue ese proceso?

Cimarrón tiene tres años de actividad, es una empresa bastante joven. Veníamos en Oriental en un proceso de hacer ficción, pero era muy difícil combinarlo con la publicidad. Ambas tienen una naturaleza muy diferente, desde los ciclos productivos hasta lo financiero, el core del negocio. Muchos clientes y los que queríamos interactuar, lo entendíamos como un negocio muy separado de la publicidad, entonces decidimos con Santi López, que trabajaba conmigo en esa época, y con Hernán Musaluppi, un productor argentino con 50 películas en el lomo y con quien habíamos hecho un par de coproducciones juntos, emprender algo en ficción. Tuvimos un timing divino porque cuando nos pusimos a andar, nos agarró la pandemia (se ríe). Eso nos dio una ansiedad y angustia terrible, porque estábamos bancando costos, inversiones. Pero, se dio vuelta la torta muy rápido porque Uruguay fue el primer país que volvió a filmar.

¿Cómo repercutió la pandemia en los rodajes?

Toda la industria del audiovisual estuvo desde marzo hasta junio totalmente parada de manera autoimpuesta. El sector trabajó junto y armamos un protocolo. En un momento vi en las noticias que volvía la construcción con un protocolo y dije «tenemos que tener la capacidad de hacerlo nosotros también». Nos pusimos a trabajar y enseguida nos contactamos con (el ministro de Industria, Omar) Paganini, y le dijimos que queríamos retomar la actividad. Además creíamos que había una oportunidad, porque en Uruguay venía muy controlada la pandemia. En ese momento (el sector de rodajes) estaba todo parado en el mundo y Uruguay es una plaza que tiene las capacidades de recibir y brindar servicios. Ahí armamos el protocolo con el Ministerio de Salud Pública y volvimos en julio. La publicidad se activó en ese momento rabiosamente y unos meses después, la ficción. Se logró hacer todo y Uruguay brilló a nivel mundial. Las plataformas miraban para acá, lo aprovechamos y hoy seguimos trabajando.

Imagen del rodaje de "La sociedad de la nieve". Foto: Instagram @filmbayona
Imagen del rodaje de "La sociedad de la nieve". Foto: Instagram @filmbayona

Uruguay exportó el año pasado US$ 84 millones en servicios audiovisuales, muy por encima de los US$ 27 millones de 2020. ¿Cuál es la realidad hoy del negocio?

El 2021, ya con todos los mercados abiertos para filmar, fue un año récord de trabajo para Cimarrón y para la plaza también, y ahora este 2022 también estamos haciendo varios proyectos. Por ejemplo, estamos con La sociedad de la nieve, una película de Netflix sobre la tragedia de los Andes basada en un libro de Pablo Vierci. Ha crecido el porte, el desafío y la calidad de lo que hacemos. En publicidad también; aunque Uruguay está un poco más peleado como mercado interno, en los primeros semestres tuvimos buenos servicios para fuera, en invierno siempre baja. Oriental está muy fuerte en México como la productora líder en el mercado, la oficina de Colombia de Oriental también está vendiendo bien. Entonces, hay buena perspectiva. Son momentos igual en los que hay que estar muy atento, muy cauto. Todo se mueve muy rápido, las coyunturas varían.

Hay buena perspectiva (para el audiovisual). Son momentos igual en los que hay que estar muy atento, muy cauto. Todo se mueve muy rápido, las coyunturas varían"

Diego Robino, director de Oriental Films y Cimarrón Cine. Foto: Francisco Flores.
Diego RobinoDirector de Oriental Films y Cimarrón Cine

¿Qué variables influyen para hacer una producción hoy?

Hay mucha variable intrínseca nuestra y hay otras que no lo son. El dólar es un problema general, hay inflación. Trato de no gritar solo lo que a nosotros nos sirve, pero sin duda como empresas exportadoras -que más del 90% de su facturación viene del exterior-, un dólar bajo nos influye muchísimo. La conectividad es un problema; ya era bravo antes pero estábamos acostumbrados, ahora lo que hay es muy poco. Y queda todavía cierto resquemor en la movilidad general del mundo. Hay mil cosas por terminar de acomodar, pero no nos podemos quejar. Estamos saliendo fortalecidos y con aprendizajes, que es la parte más importante para mí de todo esto.

Diego Robino, director de Oriental Films y Cimarrón Cine. Foto: Francisco Flores.
Diego Robino, director de Oriental Films y Cimarrón Cine. Foto: Francisco Flores.

El Programa Uruguay Audiovisual es una herramienta fiscal que atrae producciones extranjeras. ¿Cómo lo valora?

El PUA es fundamental. Tanto la Cámara Empresarial de Productoras Publicitarias del Uruguay (Ceppu), de la que soy presidente, como Asoprod, la gremial de productores audiovisuales, participaron en esto desde un principio. Hay un PUA publicitario que se empezó a usar un poco más; ya hubo cuatro o cinco proyectos que lo pudieron utilizar y realmente ayuda mucho. Para la ficción es esencial también. Por algo todos los mercados grandes -España, EE.UU., Colombia, por ejemplo- tienen un rebate fortísimo, es flor de negocio para los países. Lo es en un sentido económico, porque lográs alocar proyectos muy grandes e interesantes que derraman mucho más de lo que se devuelve (al inversor). Hicimos un estudio de impacto con CPA (Ferrere) y se comprobó que por cada dólar que se pone vuelve entre US$ 1,7 y más de US$ 2, así que es negocio. Segundo, se generan capacidades para un negocio de futuro y que no contamina, que es cultural, creativo y que emplea gente muy joven. Es una ganancia enorme.

La industria audiovisual "es flor de negocio para los países"

Diego Robino, director de Oriental Films y Cimarrón Cine. Foto: Francisco Flores.
Diego RobinoDirector de Oriental Films y Cimarrón

¿Y qué falta por mejorar?

Lo único que le falta al PUA es convertirse en ley, porque hoy es un decreto -lo lanzó el Frente Amplio y este gobierno lo hizo crecer muchísimo-, y no tendría que tener tope. Solo se aplica cuando el negocio se realizó y se demostró que el gasto en plaza se hizo. Entiendo que los países tienen sus finanzas, sus dinámicas, pero esto es un negocio increíble para el país y tendría que ser ley porque es una manera de terminar de formalizarlo y protegerlo. El PUA cambió la historia audiovisual del Uruguay y tiene que seguir cambiándola.

Además de incentivos, ¿qué miran las plataformas de streaming para elegir un mercado donde producir?

El incentivo es la pata que termina de armar la mesa, pero primero están las certezas. Nadie va a traer un proyecto a Uruguay sin sentir que va a llegar a buen puerto. Las plataformas lo que más buscan es calidad y certezas. Certezas de todo tipo: en que vas a poder comenzar y hacer el delivery final, y que en ese camino la calidad del material que vas a entregar es óptima en lo artístico, en lo legal y en los procesos. Lo más difícil es arrancar y demostrar. Después, sos tan bueno como lo último que hiciste, pero no te podés descansar en eso para lo que viene. Tenés que aprender de lo que hiciste bien para seguir así, y de lo que no salió bien también para mejorar. Uruguay tiene una combinación de capacidades muy buenas para nuestro tamaño, aunque tiene determinados handicaps, por ejemplo, hay que traer ciertos talentos de afuera. Entonces, hay algunas cosas que nos encarecen. Pero, por otro lado, hay facilidades; la logística es buena para filmar, las locaciones son bastante internacionales, si bien no hay gran variedad como en Buenos Aires, tenés cercanía con la playa y con el campo, tenés equipos muy buenos, y también tenés una cosa que es importante en la región: certezas que van más allá del audiovisual. No tenés los problemas cambiarios de Argentina, ni problemas de seguridad graves. Después tenés que tener el músculo. Cimarrón y Oriental son empresas que han apostado a eso, a poder resolver y dar un servicio de calidad, que es lo que buscan las plataformas o las marcas cuando dicen vamos a hacer esta producción gigantesca de cinco días y de un montón de plata en Uruguay.

Las marcas empiezan a hablar del metaverso. ¿Qué oportunidades de negocio ve allí para la producción audiovisual?

Sí, lo venimos hablando. Es muy difícil para mí porque soy bastante analógico. Obviamente, más que nada por el mundo en que vivimos y por el contacto con la publicidad, entiendo cómo funcionan las redes socialesy creo comprender cómo sucede el metaverso. Ahí el audiovisual tiene una oportunidad enorme porque se está buscando en la virtualidad la hiperrealidad y despertar sensaciones. Nosotros vivimos de eso, del storytelling. Al final, hay una historia que contar, un mundo que crear y un soporte que hacer. Entonces, es entender cómo podemos ir hacia ahí y cómo podemos crecer en ese mundo, pero es otro desafío más. Para eso también tenemos que sumar gente, más nativa de estas cosas. En eso estamos. Ahora en Oriental estamos viendo cómo abrimos un departamento de innovación o, quizás, una nueva empresa para eso. La chispa encendió y lo estamos conversando.

«Podés decir mucho, pero tu trabajo habla por vos»

Diego Robino, director de Oriental Films y Cimarrón Cine. Foto: Francisco Flores.
Diego Robino, director de Oriental Films y Cimarrón Cine. Foto: Francisco Flores.

Oriental ha ganado muchos premios publicitarios locales e internacionales. ¿En qué medida ese reconocimiento acerca negocios?

Los premios ayudan un montón porque es la validación de la internacionalización. Venimos siendo muy reconocidos y eso juega para dos lados: primero, para adentro, para el equipo, porque es el respaldo de que lo que estás haciendo está bien. Y después para el exterior, porque no ganás por nada más que por el trabajo que hacés. En un festival no se juran procesos, sino calidad y obviamente los procesos están puestos en la calidad. En publicidad, todas las agencias están mirando, dicen «mirá qué bueno esto que hizo Oriental» y para el próximo proyecto te invitan. O si vas a golpear una puerta decís «mirá, yo hice esto». Es mostrar las cocardas y tu trabajo. Vos podés hablar un montón, pero tu trabajo habla por vos más que nada. Ahí es donde está la verdad. Es lo que te va a abrir puertas y te permitirá seguir creciendo y tomando desafíos cada vez más grandes. Después lo acompañás con muchas ganas, pero es tu trabajo. Y en eso somos fuertes.

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