POR GASTÓN PÉRGOLA - gpergola@elpais.com.uy
En Uruguay se consumen 75 kilos per cápita de pan al año, que incluye desde la clásica flauta artesanal de panadería, pasando por los bizcochos, hasta el pan de molde industrializado en sus diferentes variedades (como la tortuga o viena, además del conocido pan de sándwich). En su totalidad, el sector panificado comercializa en el país cerca de 255 millones de kilos anuales.
De ese total, unos 7,6 millones de kilos (un 3%) corresponde solo al consumo de pan de molde industrializado, lo que representa apenas una ingesta per cápita -en ese nicho- de 2,5 kilos por año. La cifra es baja en comparación con países de América Latina como México y Chile (cuyo consumo es cinco veces mayor) o Estados Unidos, que come siete veces más que Uruguay.
Amén de las comparaciones, las empresas del sector afirman que el consumo de pan envasado creció de manera relevante a nivel local en los últimos cinco años, provocado sobre todo por el arribo al país de la multinacional mexicana Bimbo, que en 2006 entró con un agresivo plan de compra de empresas nacionales (Los Sorchantes, Pancatalán) con el fin de ganar mercado y agilizar el consumo de esta categoría.
De hecho, en el año 2006 el 50% del mercado del pan de molde se importaba básicamente desde Argentina y no había una fuerte innovación de productos a nivel local. Hoy, el 95% de este pan es fabricado en el país, y constantemente están saliendo al mercado nuevas opciones que llevan a los consumidores a comprar productos que apuntan al cuidado de la salud.
Tal es así que el consumo de pan industrializado "especial" -conocido popularmente como pan negro o integral- equiparó en volumen a la ingesta de pan blanco para transformarse en una de las categorías que más rápido evolucionó hacia lo "saludable", en relación con otros rubros como refrescos o galletas, donde hay un 30% de consumo light contra 70% de producto común.
De los 2,5 kilos per cápita de pan industrial que se consume en Uruguay, medio kilo corresponde a variedades de envasados, como la tortuga o el pan de viena, mientras los otros dos kilos se dividen en partes iguales entre consumo de pan blanco lacteado y pan especial.
liderazgo holgado
El sector de pan de molde en Uruguay factura cerca de US$ 23 millones al año y el precio promedio del kilo alcanza los $ 65. Bimbo lidera cómodamente, ya que concentra el 65% de la torta entre sus marcas Bimbo, Los Sorchantes, Pancatalán y Kaiser.
Tras retirarse del país durante la crisis económica de 2002, Bimbo volvió a Uruguay en enero de 2006 decidido a ganar grandes porciones de mercado. Con esa meta fue comprando empresas nacionales como Los Sorchantes, Pancatalán, y posteriormente El Maestro Cubano (en el rubro galletas) y Plucky (en el área de chocolates).
En el rubro le siguen de lejos dos viejos competidores: La Mallorquina y La Sin Rival, ambas bordeando el 10% del mercado. Luego aparece Fargo con cerca del 5% de la torta, y el restante porcentaje se lo reparten entre la empresa de panes congelados Pagnifique, los supermercados que elaboran sus propios panes de molde y algunas panaderías de producción semi industrial.
A criterio de Bimbo, uno de los principales competidores son las panaderías de barrio, que se llevan la mayor parte del consumo de pan (más de 72,5 kilos per cápita), a pesar de los cambios de hábito en el consumo de este producto. Igualmente, desde la multinacional están más que conformes con la participación que tiene el sector en el consumo total de panificados, al tiempo que aseguran que todavía queda tela por cortar.
"En realidad nuestro gran competidor es el pan de panadería, aunque no fabricamos estrictamente lo mismo. A medida que el consumidor compre menos pan artesanal va a ir hacia un pan de molde. Ya captamos un 3% del mercado en los últimos cinco años, un impulso importante. Somos conscientes de que es un universo amplísimo y es por eso que el número sigue siendo pequeño al lado del consumo total de panes", aseguró Laura Pretini, gerente de marketing de Bimbo.
Según datos del Centro de Industriales Panaderos, en Montevideo hay cerca de 1.200 panaderías, mientras del interior no se tienen cifras concretas. Para Roberto Núñez, presidente de esa organización, las panaderías no son un competidor porque "siempre estuvieron primeras" en las preferencias del consumidor.
La Sin Rival es una empresa familiar uruguaya (hoy la segunda generación) que está en el rubro desde 1960, primero con una producción artesanal, para luego (en 1980) dar paso a una producción industrial. A su director, Enrique Baruch, le gusta calificarse como uno de "los sobrevivientes" del mercado, en referencia a la llegada de Bimbo al país, que a su criterio "creó un monopolio que les permitió utilizar procedimientos comerciales, como solicitar la exclusividad en los puntos de venta, y así desplazar a empresas nacionales."
Sin embargo, reconoce que la multinacional dio un empujón importante al mercado del pan industrial, que ahora es aprovechado por todas las marcas del sector. "Ellos (Bimbo) se encargan de armar el mercado, y el resto de las empresas chicas seguimos ese impulso, es beneficioso para nosotros", remató Sergio Olivera, que hace seis meses asumió como gerente general de La Sin Rival.
La contratación de Olivera (ex director de Colgate Palmolive) apuntará a dar un vuelco al "manejo operativo familiar" de la empresa por una estrategia comercial que le permita "pararse de otra manera" frente sus competidores.
Exigencias
Los consumidores optan con mayor frecuencia por panes más saludables, funcionales y de elaboración industrial y los fabricantes responden a esta tendencia con lanzamientos de nuevos productos. Tal es el caso de Bimbo, que recientemente lanzó al mercado el Pan Cero rico en fibras (dentro de la línea de panes integrales) que se suma al Pan Blanco Cero, que fue lanzado en setiembre del año pasado y, según aseguran desde la empresa, tuvo una muy buena recepción.
"Hoy el consumidor busca otra cosa. Ya no le alcanza con un producto bajo en calorías, busca que sea saludable. Es como un escalón más en la exigencia", explica la encargada de marketing de la multinacional, que califica al consumidor uruguayo como "muy instruido y a la vanguardia del consumo, que reconoce y sabe elegir, pide, y exige innovación constantemente".
A varias puntas
- 13 es la cantidad de variedades de productos de Bimbo en el país. El nuevo lanzamiento, Pan Cero rico en fibras, se destaca por no tener grasas trans, cero azúcar agregada y cero colesterol.
- "La mayor cantidad de mujeres en el mercado laboral, con menos tiempo, el núcleo familiar más pequeño, con poca gente en el hogar para hacer los mandados o preparar comidas elaboradas contribuyeron al crecimiento del consumo práctico de pan de molde", explica Laura Pretini, de Bimbo.
- 24 millones de kilos de harina al mes se consumen en Uruguay, siendo uno de los países que presenta mayor consumo per cápita de Sudamérica, con alrededor de 80 kilos anuales.