Carlos Lorenzo | Presidente de La Cigale
Fundó su empresa en 1969, tras comprar una de las heladerías de los Urrutia Méndez, creadas diez años antes, con nombres de insectos, junto a la después suya, Cantegrill y La Chicharra. Debe una materia para recibirse de Economista y fue periodista deportivo en prensa escrita y radio. Dirigió Equipos Consultores en sus inicios y ahora es socio en Suma. Tanguero, separado, con 3 hijos y 5 nietos, a los 72 años, dice que Montevideo es la ciudad más linda del mundo, "porque está a media hora de Buenos Aires".
POR Stella Maris Pusino | spusino@elpais.com.uy
Acaba de abrir un local de La Cigale en Coronel Mora y Ross ¿Por qué en ese punto?
Hace rato que vengo viendo esa esquina. Durante años, Cantegrill, La Cigale y otras heladerías tuvimos un pacto tácito de respetar cinco manzanas entre nosotros para no agredirnos comercialmente al santo botón. Pero alguien que formaba parte de ese grupo incumplió el pacto hace unos años y se instaló cerca de Cantegrill. Así que volví a evaluar la zona. Esta es nuestra sucursal número 15 y en ella trabajamos más con el barrio que con el paso, con clientes de Devoto, que está enfrente, con colegios. Los vecinos, de buen poder adquisitivo, prefieren ese remanso al ruido del tránsito de 21 para tomar un helado.
¿Por qué demoró tanto? Hacía muchos años que no inauguraba local.
Sí, casi diez años. La crisis… Uno, que sabe algo de economía, la ve venir. La de 2002 yo la presentí tres años antes. Fue el momento más duro que vivió la empresa. La del `82 nos agarró también endeudados en dólares, pero yo sabía que saldría de ella. En el 2002, no estaba seguro. No despedí gente pero avisé que no habría aumentos hasta no sabía cuándo. Las ventas cayeron a menos de la cuarta parte. Recién en el 2005 empezamos a levantar cabeza.
¿El negocio está saneado ahora?
Totalmente. Somos 200 personas en La Cigale, en todos los eslabones de la cadena, en la planta de fabricación de helados, la de cucuruchos, los depósitos, la distribución.
¿No llegan a elaborar materias primas?
A veces vamos más atrás de la selección de la materia prima. Tenemos tambos pequeños que trabajan casi exclusivamente con nosotros, otros productores, de frambuesas por ejemplo, a quienes damos apoyo en su labor.
Sabores, combinaciones ¿quién los piensa?
Tenemos técnicos que desarrollan productos, pero yo tiro ideas. Estudio mucho. Traigo recetas de mis viajes. Me gusta la gastronomía, en general. Aprendí con mi padre, en Buenos Aires. Tuvo por años la concesión de los restaurantes en los hipódromos de Palermo y San Isidro, entre otros negocios gastronómicos.
¿Estará La Cigale en Punta del Este?
Tendríamos que estar, pero no sé. Piden entre US$ 50.000 y US$ 70.000 por arrendar en Gorlero, por un mes de trabajo, y hay que competir con seis o siete heladerías. Debo encontrar un local que me guste y rinda. Sí es seguro que invierta en la frontera con Brasil. La actividad de free shop genera demanda agregada, muchos brasileños viniendo que además aprecian nuestros helados, porque estuvimos 10 años en Porto Alegre, a fines de los 80 y principios de los 90. La gente todavía nos recuerda.
¿Por qué se retiró de allí?
Por problemas societarios, no comerciales. Nuestro socio local era un uruguayo residente. Tenía otra cabeza, opuesta a mi concepto de la calidad, entre comillas, a cualquier precio.
¿Otorga franquicias de su marca?
No. El día que vea que McDonald`s hace una franquicia en Uruguay, yo las empiezo a abrir. No hay hoy leyes claras que protejan la marca. Hay franquicias a la gallega, a la criolla, a la uruguaya, pero no franquicias puras.
¿Cuáles son las sucursales top de La Cigale?
Terminan siendo las de los shoppings porque trabajan bastante parejo todo el año. Los locales de la calle, que en primavera y verano trabajan más que aquellos, aunque no son muchos, después en invierno reducen su facturación a la cuarta parte. Por otro lado, aunque venden bien, es muy caro estar en un shopping. La rentabilidad baja mucho: pagamos un arrendamiento que equivale al 8% de las ventas, y un mínimo si no se supera ese porcentual, el de plaza de comidas, los gastos comunes...
¿Cuánto factura al año La Cigale?
Fueron unos U$S 6.000.000 en 2009. Espero que este año alcancemos los U$S 6.500.000.
¿Exporta?
No. Hubo un intento de exportar a España pero quedó en la nada. Mi ilusión es volver a Brasil con locales. Pero hay que tener mucha solidez para proteger la marca. Una cosa es salir al mundo en la chalana de Uruguay y otra hacerlo con el portaaviones de Argentina o Brasil. Tenés atrás un respaldo que no hay acá. Las cosas van mejor, pero todavía no es tan fácil.
¿Qué respaldo pediría al gobierno?
Ninguno. Con este gobierno da gusto. Pero con otros si no eras amigo de fulano o mengano, y aún siéndolo... No había comunicación entre nuestras embajadas y el empresariado. Nadie te defendía en otro país.
Tampoco tenían fuerza. Este gobierno me hace ilusión.
A usted Mujica le cae bien.
Sí, pero no me convencía al principio. Cuando lo empecé a seguir, me empezó a gustar, dice las cosas que nadie se anima a decir. Aunque le traiga problemas. El viejo encara y mete. Es muy sensato, tiene mucho sentido común.
De chantas argentinos y negocios lejos de los helados
¿Siempre tuvo negocios paralelos a La Cigale? Usted fue dueño de un diario de Maldonado, asociado con Laetitia D`Aremberg y otros, a mediados de los `90, y ahora está en Suma.
Sí. Me tira el periodismo y la investigación, la economía y la política y conozco a mucha gente. El consorcio se llama Suma, la dirección técnica es de César Aguiar y Luis Eduardo González. Somos cinco o seis socios capitalistas. Ya hicimos el primer trabajo en Chile, una investigación, sobre cómo perciben a Chile en la región. Ahora estamos visitando y hablando con todos los precandidatos, a nivel nacional y provincial, en Argentina. Estas encuestas las hicimos por teléfono desde acá. Todavía no tenemos oficinas. Vamos de a poco. Creemos que hay mercado, el prestigio de las encuestadores uruguayos es alto. Somos mejores que casi todos los argentinos, que son bastante chantas. Muchos trabajan para un candidato y hacen encuestas a medida.