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Martín Guerra escribió un libro sobre salud: "mi mejor emprendimiento con un bajo éxito"

El empresario uruguayo, CEO del fondo de inversión InCapital, cuenta cómo la medicina funcional le cambió su vida

Martín Guerra
Martín Guerra. A los 55 años publicó su primer libro que busca transmitir su experiencia con la medicina funcional. (Foto: Francisco Flores)

Construir salud es el gran emprendimiento en el que se embarcó Martín Guerra. Pero esta vez no se trata de uno de sus negocios, sino de una fuerte convicción y esmero por envejecer con la mejor calidad de vida posible. Tenía 48 años y se preguntaba si era mucho pedir tener una vejez sana, sin grandes deterioros para acompañar a su «segunda tanda de hijos».

Encontró un camino que lo convenció de la mano de la medicina funcional. Ahora, con 55, quiere hacer público todo lo que leyó y qué resultados le dio en un libro: Mi segunda vida. Medicina funcional y otras herramientas para recobrar salud y envejecer sanos. La editora Mariana Zabala lo ayudó a darle forma y será presentado con el sello de Grijalbo el próximo lunes a las 18:30 en el auditorio de la torre 2 de World Trade Center.

¿Por qué un empresario exitoso como él, fundador de la administradora de créditos Pronto! y ahora CEO del fondo de inversión InCapital (propietario de empresas como Farmashop, Pagnifique y UES, entre otras), decide publicar un libro de este tipo?

«Cuando me apasiono con algo trato de entusiasmar a mis amigos y familia y en este tema mi tasa de conversión, mi éxito, ha sido muy bajo», admitió a El Empresario. Con el libro quiso transmitir su experiencia para que sirva a otros como guía.

Libro de Martín Guerra
Libro. La publicación se presentará el próximo lunes a las 18:30 en la Torre 2 del World Trade Center. 

Lo que por ahora no logra convencer es su «sistema», que consiste en una gestión muy diferente del estilo de vida del que recomiendan los médicos y nutricionistas convencionales.

Su «segunda vida» comenzó cuando leyó el libro Clean, del médico Alejandro Junger y otro momento importante fue cuando decidió consultar en EE.UU. al médico Mark Hyman, director del Centro de Medicina Funcional de la Clínica Cleveland. Debió viajar porque este abordaje es «poco o nada conocido por estas latitudes». «Del Ecuador para arriba esto está recontra en uso y difundido», acota.

«Este camino lo hice con la misma pasión que tengo para mis emprendimientos, le apliqué la misma técnica, nada más que este es mi mejor emprendimiento, lo hiperprioricé», destaca. Ahora su gran objetivo con este libro es darlo a conocer en Uruguay.

ESTILO DE VIDA

«La primera gran ganancia es un aumento muy fuerte de la energía, funcionás mejor. Ganás fuertemente en cantidad y calidad de sueño. Yo duermo como un bebito todos los días», dice Guerra.

Martín Guerra
Martín Guerra. El actual CEO de InCapital descubrió esta "nueva vida" leyendo el libro Clean, del médico Alejandro Junger. (Foto: Francisco Flores)

El empresario cambió su forma de comer. «Hago bastante ayuno», cuenta. Ese «bastante» implica 15 horas todos los días: cena antes de las 8 de la noche y no come nada hasta almorzar a la 1 al día siguiente. También hace un ayuno de 24 horas una vez al mes y cada dos o tres meses pasa cinco días sin comer.

«Las primeras dos o tres veces que ayunás te duele la cabeza, pero después el cuerpo se acostumbra», explica. Contrario a lo que el sentido común indica, para él esos ayunos son un «booster de energía». «Son los días que mejor humor tengo, estoy muy enfocado. Me deja clarito, aumenta mi productividad y resuelvo mejor los problemas diarios con los que lidiamos los empresarios», asegura.

Guerra enfatiza que este sistema no es alternativo ni sustitutivo de la medicina convencional. «Esto es medicina pura y dura. Está fundamentado en varios estudios médicos e investigaciones que detallo en el libro para que cada uno pueda valorarlo», aclara. Y agrega que «es fácil» cambiar el estilo de vida, sobre todo porque «la relación esfuerzo/ganancia es tremenda».

Martín Guerra

Martín Guerra
para él esos ayunos son un «booster de energía». «Son los días que mejor humor tengo, estoy muy enfocado. Me deja clarito, aumenta mi productividad y resuelvo mejor los problemas diarios con los que lidiamos los empresarios», asegura.

En sus períodos de ayuno no interrumpe sus rutinas de ejercicios que, como regla semanal, incluyen correr cuatro veces y ejercitarse tres con pesas y abdominales. «Estas cosas son superpriorizadas en mi agenda. No las suspendo por nada», subraya.

Además, consume suplementos (como vitamina D3 y magnesio) y probióticos específicos de la medicina funcional, para lo que analizó la microbiota de su intestino y desde entonces la controla una vez al año. «El intestino es el motor del cuerpo humano y tiene incidencia en nuestra salud. Es el segundo cerebro. A eso le doy mucha pelota», resalta Guerra.

Hay una recomendación muy fuerte de la medicina funcional que el empresario no sigue: la meditación. «No me veo incorporándola con el nivel de compromiso que se requiere», reconoce. Como sustituto, el año pasado practicó yoga, pero sabe que está «en deuda» con un aspecto muy importante del sistema.

-¿Por qué cree que ha tenido una tasa de conversión muy baja en su entorno?
-Creo que es una combinación de cosas. Una, obviamente que esto implica un cambio de hábitos y a veces no se quieren enfrentar. Pienso que hay una tendencia fortísima a ir al médico solo cuando hay un problema y a creer ciegamente lo que el médico indica, a cuestionar poco eso. Ahí también hay un problema. Y lo otro tiene que ver con temas psicológicos de uno mismo, que quiera o no resolver, pero en eso no me animo a dar una razón.

Autodidacta

Dos capítulos del libro cuentan sobre la vida empresarial de Guerra. «Esa parte me complica. Dudé mucho de por qué contar esas cosas a gente que no me conoce», dice. La editorial lo convenció de incluirlos.

Dos capítulos del libro cuentan sobre su vida empresarial. «Esa parte me complica. Dudé mucho de por qué contar esas cosas a gente que no me conoce», dice. La editorial lo convenció de incluirlos.

Al igual que en su vida como emprendedor, su «viaje de conocimiento» en la salud tiene mucho de autodidacta. «Cuando leés el juramento hipocrático te das cuenta de que la relación del paciente con el médico es como con un dios y eso a mí no me funciona», cuestiona.

Acota que estando en EE.UU. se puede solicitar un kit en el sitio www.viome.com para hacerse exámenes, devolver las muestras, descargarse una app y obtener información específica de qué tipo de alimentos y suplementos ingerir. «Es una forma efectiva y económica de acceder», dice.

—Usted es un empresario escribiendo de salud. ¿No teme que el libro genere polémica?
—El libro lo enfoco desde mi experiencia y no pretendo tener una verdad revelada. Obviamente habrá gente a la que podrá no gustarle, pero hablo desde mi vivencia. Espero que no traiga mucha polémica, pero además me cuidé mucho de que todas las afirmaciones que hago las referencio a la fuente. No es que me voy a poner a dar clase de salud. Cuento qué hice yo y dónde lo aprendí. Cada uno va a tener la chance de analizarlo por sí mismo. Tengo la esperanza de que cuando la gente lea esto en profundidad entienda que hay una dimensión nueva para gestionar su salud.

Un amigo «fuera de serie»

«El disparador de todo esto fue Clean y en particular que el autor, Alejandro Junger, es amigo mío y compañero de clase, entonces, lo conozco bien. Le conozco muy bien la cabeza desde chiquito. Sé que es un tipo hipercurioso y nunca aceptó las verdades sin hacer antes su viaje para comprarlas. Fue tremendo cardiólogo convencional en Uruguay y en EE.UU. Él hizo un clic hacia esto y yo dije: ‘Si él lo hizo es porque acá hay petróleo’. Tal vez si no hubiera conocido al autor no sé si el libro me hubiera despertado lo que me despertó. Es un tipo fuera de serie», explica Guerra, quien se dio el gusto de que Junger escribiera el prólogo de su libro.
«Mi objetivo no es el alargamiento de la vida sino estar operativo full hasta un día apagarme», insiste. Su gran motivación es acompañar con vitalidad a sus hijos -Delfina (25), Fiona (10), Lola (8) y Santino (7)- y tratar de «zafar de los pañales para adultos».

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