Las cuatro vidrieras al año ya no corren

| Con consumidores que piden nuevos diseños más temprano y a menudo, las marcas se apuran por lanzar las colecciones; éstas se modifican varias veces en los meses que dura cada estación

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POR MARIANA GODAY

[mgoday@elpais.com.uy]

Ya no hay incertidumbre. Cuando está por terminar el verano los más snob saben qué colores y diseños se usaron en la temporada otoño-invierno en Europa y comienzan a ir cada vez más temprano a las tiendas a buscarlos. Éstas, ni lerdas ni perezosas, captaron el mensaje y comenzaron a ofrecer ropa de la estación que viene mucho antes de que la temperatura dé señales de su llegada.

Como consecuencia los consumidores, sobre todo las mujeres, se "aburren" rápido y le exigen a las marcas más colecciones por estación, y éstas responden con más oferta y mucho más que cuatro cambios de vidriera al año.

Pese a este círculo de consumo un tanto irracional, los cambios de temperatura siguen siendo los que determinan la oferta en términos generales. En el caso de Lolita, por ejemplo, se arma una colección específica para esta época del año, que comienza en febrero y avanza progresivamente hasta fines de marzo, donde ya hay prendas de invierno. Esto implica un cambio de modelos, materiales, diseños y colores.

"La colección se compone de tejido de punto, de algodón, faldas y pantalones, principalmente. Buscamos que el paso no sea de la musculosa a la manga larga", comentó Sandra de Freitas, gerenta de ventas de la tienda.

En Lemon los adelantos de otoño-invierno ingresan a mediados de diciembre en los locales de Punta del Este y a partir de enero en los locales de Montevideo. El director de la firma, Mauro Vázquez, señaló que ya en febrero la colección de verano queda relegada a un segundo plano y que lo primero en ingresar para la colección otoño-invierno son remeras, pantalones, faldas y prendas elaboradas con tejido de punto.

Es que esta es una temporada relativamente fuerte si se la compara con la primavera, consideró el gerente general de Punta Carretas Shopping, Mauricio Openheimer. "Es mucho más fuerte en ventas que el de primavera-verano debido a que el valor promedio de la prenda es mucho más alto en el primer caso", explicó. "La inversión en mercadería que se hace para la temporada de otoño es mucho más fuerte que la que se hace para la temporada de primavera", agregó.

Su par en Montevideo Shopping, Gastón Martín Valdez, opinó en cambio que la de las hojas amarillas no es una temporada fuerte. "Las dos grandes son invierno y verano. La vestimenta de otoño no está bien definida, como en otras partes del mundo porque no tenemos temperaturas extremas. La gente sabe que compra algo de otoño que lo va a usar muy poco. En julio ya viene el invierno y en junio ya empieza a apretar el frío y lo que compraron para otoño ya no les sirve", argumentó.

MÚLTIPLES COLECCIONES

Si bien aún se identifican a las colecciones con el nombre de las estaciones, cada vez ponen más partidas que a la venta por año; Lolita, por ejemplo, tiene cuatro por temporada. "Ya no veo tan marcadas las estaciones como antes, la gente está más desestacionalizada", comentó Vázquez.

Es que los locales empezaron a darse cuenta de que cuantas más colecciones presentan, mejores resultados obtienen, apuntó Mauricio Oppenheimer, gerente general de Punta Carretas Shopping.

"Ahora las tiendas más sofisticadas llegan a tener entre seis y 10 colecciones o más. Ellos tienen muchas ya producidas que van mostrando parcialmente para que siempre que vaya el cliente tenga novedades", indicó el ejecutivo. Si bien tienen menos prendas y diseños, el principal atractivo es la novedad.

Coincidió Andrew Rial, director de SPY: "No es como se hacía antes que desarmabas el local y ponías toda la colección junta, sino que es una cosa que va apareciendo. Hay gente que en enero ya está pensando en cosas nuevas y en vez de comprar una prenda de liquidación prefieren gastar más y diferenciarse".

Claro que cierto público objetivo es más sensible a las novedades en las vidrieras: "Sin duda es mucho más dinámico el mercado femenino en el cambio de temporadas, mientras que en el mercado masculino recién empieza a haber una gestión de concepto de moda", relató Oppenheimer.

Una de las explicaciones, según la gerenta de ventas de Lolita, es que actualmente las mujeres se "preparan" mucho más para la etapa de transición entre invierno y verano y saben lo que se usa. "Antes se compraban 10 productos de invierno en una compra grande y con eso pasaban el invierno, ahora compran dos veces por mes", relató la ejecutiva.

El fenómeno generalizado de consumir más también es determinante en este fenómeno. Rial opinó que los consumidores están comprando con más anticipación la ropa de otoño y que está creciendo a su vez su consumo. "Si quiero sentirme bien y quiero impresionar lo hago a través de una ropa nueva y a su vez marco tendencia", graficó.

Según el empresario, se compra ropa de media estación a fines de enero porque fue Zara la que comenzó liquidar desde el 26 de diciembre hasta fines de febrero y "obligó a todos a ofrecer antes y trabajar antes".

Son las colecciones que suelen presentar las marcas de ropa femenina por año en Uruguay; en algunos casos llegan a ser más. En cambio, de vestimenta masculina, son pocas las que superan las cinco colecciones.

UNOS US$ 600:

El negocio de la vestimenta en Uruguay mueve más de US$ 600 millones cada año. En Punta Carretas Shopping 60% de los locales se destina a indumentaria y es muy difícil encontrar comercios de artículos de decoración para el hogar, por ejemplo.

En 2011 el 29% de la inversión publicitaria del sector se hizo en otoño, le siguieron el invierno (27%), la primavera (27%) y el verano con un 17%, según datos aportados por Mindshare.

El Día de la Madre, que se festeja en mayo, posiciona a este mes como uno de los de mayor venta de ropa. El año pasado el 76% optó por una prenda de vestir como regalo, según OMD.

75%

De los clientes de Montevideo Shopping son mujeres. Esto explica que cada tres locales para mujeres exista solo uno para hombres en los centros comerciales del país.

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Son las colecciones que suelen presentar las marcas de ropa femenina por año en Uruguay; en algunos casos llegan a ser más. En cambio, de vestimenta masculina, son pocas las que superan las cinco colecciones.

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