POR DIEGO FERREIRA [dferreira@elpais.com.uy]
Cremoso, refrescante pero sobretodo delicioso, el helado es un postre típico del verano que ayuda a sobrellevar las altas temperaturas. De ahí que el 80-85% de las ventas de ese producto en Uruguay se concentren entre noviembre y febrero, los meses más calurosos del año. Sin embargo, este postre se ha vuelto una tentación para el público en invierno y otoño, donde se ubica el restante 15-20%.
Es que el marketing convenció a los consumidores de que también se puede tomar en invierno y las marcas lanzan nuevos sabores con más calorías para enfrentar el frío. Así las cosas, el consumo de helado se desestacionalizó.
«Hace cuatro o cinco años atrás las heladerías y fábricas vendían durante cuatro o cinco meses de verano y después paraban las máquinas hasta la nueva temporada. Hoy por hoy, con campañas de publicidad y lanzamiento de productos, las fábricas han sabido llevar al consumidor a optar por un helado o postre helado, con bizcochuelo o ingredientes más calóricos como las almendras», explicó Edgar Da Silveira, gerente de Marketing de Crufi.
Esta marca, junto a Conaprole, son los principales fabricantes del mercado local, estimado en unos US$ 40 millones. Lo que se consume en Uruguay es mayoritariamente nacional; la presencia de productos importados es reducida - se destacan Nestlé y Arcor-, aunque en verano se traen más de estos postres para complacer a los veraneantes argentinos con los sabores y marcas a los que están acostumbrados.
EN MÁS FREEZERS
El helado dejó de estar exclusivamente en las heladerías para multiplicarse en freezers de los supermercados y autoservicios, cadenas de comida rápida, y hasta en farmacias y carnicerías, destacó Gustavo Padula, director de la heladería artesanal Los Trovadores.
Gustavo Rodríguez, director de la consultora IdRetail, apuntó que «antes había una cantidad de freezers instalados en puestos de ventas muy inferior a la que existe actualmente» y la categoría de productos congelados se ha expandido fuertemente en estos últimos años con productos como tortas y alfajores helados. Estos ingredientes provocaron un consumo de helado algo más estable, afirmó.
BUENOS PARA EL FRÍO
El factor climático y la época del año siguen incidiendo en el tipo de helado que consume el uruguayo, tanto en sabor como en cantidad.
«Se comería helado todo el año si hubiera 30 grados todo el año», estimó Padula. Esos 30 grados sólo se alcanzan en verano, cuando los consumidores optan por los impulsivos (de consumo individual) como el sándwich, la barrita, el bombón y el clásico palito de agua, que suelen vender los heladeros que recorren las playas y plazas.
En diciembre, época de las fiestas tradicionales, las reuniones familiares disparan las compras de potes grandes, de tres o cinco kilos. Pasada la efervescencia de la Navidad y el Fin de Año, las familias compran envases de uno o dos litros. En suma, el helado familiar envasado en un pote se ha impuesto al impulsivo, alcanzando cerca del 60% del mercado.
Esas opciones son las que también tienen más salida en invierno. Lo que cambia son los gustos: si en verano los sabores frutales (maracuyá, frutilla y limón) marcan la tendencia, en los meses fríos el público va por los postres más cremosos, con chocolate, almendrados y combinados con bizcochuelo. En invierno, el uruguayo quiere un helado «rico y polentón», destacó Da Silveira.
La marca tiene tres líneas: a la clásica de pote blanco se suma la premium de pote negro -con gustos como manjar de coco, cheesecake, tiramisú, chocolate tartufo, lemon pie y brownie-. Crufi cuenta también con la línea italiana que tiene sabores, ricos en calorías, como sambayón con almendras acarameladas. Los precios, por debajo de los valores que fija Conaprole, rondan los $ 180.
Esa empresa -que declinó participar de esta nota- también tiene su serie premium (Sinfonía de Sabores), a $ 206 el envase de dos litros. Aunque más caro, Conaprole hace pesar el diseño de su envase y, más aún, la tradición de su marca.
La cadena de heladerías La Cigale también tiene su propuesta familiar a $ 235 el pote de un litro.
Más allá de estas opciones, los helados triple (como el de chocolate, crema y frutilla) y el de dulce de leche, son los que más se consumen, lo que demuestra el paladar tradicional del uruguayo.
Esta desestacionalización del producto obligó a muchas heladerías a abrir durante la temporada invernal, aún a pesar de la merma en sus ventas. «No cierro porque abren todos los demás», reconoció un comerciante del ramo, instalado en Pocitos.
Las principales marcas del mercado local son Conaprole y Crufi. Esta última además de producir bajo su marca, fabrica para los supermercados Devoto, TaTa y Multiahorro.
El 80% de las ventas de helado se agrupan entre noviembre y febrero. La desestacionalización ha logrado que un 20% de las ventas se produzca en los meses invernales.
60%
del consumo de helado en Uruguay se concentra en la línea familiar (es decir los potes de uno, dos, tres y cinco litros), superando los postres impulsivos o individuales como sándwiches, barritas y palitos de agua
98%
En Uruguay, a diferencia de otros mercados, el consumo en heladerías es reducido. Fuentes del sector estiman que ese segmento representa el 2% de la facturación total del helado.
Industrial vs Artesanal
Los helados artesanales e industriales difieren en precio y consistencia. Los primeros son más pesados, por elaborarse con huevo, frutas y materias primas naturales. Si bien los industriales pueden pesar lo mismo, son más livianos y, al tener colorantes y conservantes, son más económicos.
Consumo estimado de helado, considerado en litros por persona
Brasil - 3 litros
Uruguay - 6 litros
Chile - 8 litros