- Desde el inicio de la década, la letra C que identifica a la clase media brilla en los ojos de los empresarios en Brasil. Un estudio reciente realizado por Ipsos Public Affairs a pedido de la financiera Cetelem muestra que la clase C aumentó del 34% de la población en 2005 a 46% en 2007, al tiempo que también creció la renta disponible de ese grupo.
Y a diferencia de épocas anteriores, hoy el panorama es de crecimiento estable. Las tasas de interés han caído y los golpes de las crisis financieras se han disipado. "El riesgo de desempleo ha disminuido, lo que estimula al endeudamiento", dice Claudio Dedecca, economista de la Universidad de Campinas (Unicamp). Además, la menor inflación permite a la gente saber cuál es el tamaño de su renta, un hecho histórico desde que se mide ese índice de precios regularmente en Brasil.
Las empresas están maniobrando aceleradamente para atender a este segmento económico. En abril, la constructora Brascan Residential Properties, del grupo canadiense Brascan, compró la inmobiliaria MB Engenharia, con operaciones concentradas en el estado de Goiás, para fortalecer su oferta de inmuebles para segmentos medios y medio-bajos. Nicholas Reade, presidente de Brascan Residential Properties, señala que actualmente el 30% de los nuevos proyectos de la empresa apuntan a segmentos medios y medio bajos, y el objetivo es llevar la cifra a 50% en el corto plazo, cumpliendo el deseo de buena parte de ese público, que quiere invertir en una casa propia.
Se entiende este interés si se considera que la Caixa Econômica Federal (CEF) asignó este año unos US$ 12.500 millones para créditos inmobiliarios, la mayor cifra en su historia.
Otras empresas apuestan a la diversificación para atender distintas necesidades de la clase media. Es así como la empresa Microservice, el mayor fabricante latinoamericano de CD y DVD, decidió invertir unos US$ 18 millones en la construcción de una planta de motos para las clases C y D, la cual producirá unos 20.000 scooters al año.
O, por ejemplo, la empresa de alimentos Nestlé, que lanzó una lata de su leche en polvo Ninho de 200 gramos, en comparación con su tradicional lata de 450 gramos, y que ahora es uno de los diez productos más vendidos de la empresa en el noreste del país.
Una empresa que ha sido beneficiada es la distribuidora mayorista Grupo Martins, la cual elevó su facturación el año pasado 13,4% al concentrarse en el pequeño y mediano minorista. "Las clases C y D se han convertido en una nueva clase media, capaz de impulsar a todo el sector minorista nacional", declara José Antonio Rossi Sales, vicepresidente de Finanzas del Sistema Integrado Martins.
Otro brazo del grupo Brascan, el de shopping centers, invertirá unos US$ 25 millones para remodelar el Madureira Shopping en Rio de Janeiro, que atiende a las clases populares. Algunas de sus tiendas tienen vitrinas atiborradas de mercadería, sin ningún orden, y según el presidente de Brascan Shopping Centers, Bayard Lima, eso debe cambiar, porque no es lo que la clase C quiere. "Es un público que está cambiando las tiendas de calle por las del centro comercial y quiere ser mejor atendido", advierte. AMÉRICA ECONOMÍA
Las cuotas son la clave
- Tanto Bachard Lima como Nicholas Reade, del grupo Brascan, ven el futuro del consumo de la clase C como promisorio siempre que las tasas de interés sigan bajas, lo que permite pagar a largo plazo. "Lo importante es hacer que las cuotas quepan en los bolsillos de los consumidores", afirma Reade.
El motor de las compras de ese segmento aún es la posibilidad de pagar en varias cuotas y, preferentemente, sin intereses. En tanto, el mercado de tarjetas de crédito en Brasil ha crecido de forma explosiva, superando la tasa de crecimiento de la bancarización en el país de 9,3%.