POR LAURA V. MELÉNDEZ |
¿Qué representa el proyecto cajas negras para Uruguay?
La idea de Inac de tener un sistema de balanzas inteligentes que recolecten el peso en varios puntos de la producción es anterior a 1998. Hubo dos licitaciones, una en 1998 y otra en 2000 pero fue madurando la idea de implementar un sistema informático de gran porte, que involucrara la interconexión de todas las plantas importantes del país. Son 38 pero van a ser más, porque hay frigoríficos nuevos y algunos que van a doblar su capacidad. Uruguay tiene un futuro muy promisorio porque tiene, lejos, la carne mejor controlada de Sudamérica. Basta mirar las inversiones externas en el sector.
¿Cómo llega Scanvaegt a presentarse a la licitación?
Scanvaegt es una empresa que siempre trató la parte de informática dentro de los frigoríficos como algo estratégico. Actualmente, esas informaciones en los frigoríficos son obtenidas después que pasó la matanza y no se tiene información en tiempo real. Por eso el control de la merma y rendimientos son cosas que sólo tienen valor si se puede tomar una acción mientras están ocurriendo. Estamos hablando de industrias que matan muchísimo por día. Cualquier diferencia multiplicada por un número grande significa grandes ahorros.
¿Cuándo empezaron a trabajar?
Se adjudicó a inicios de 2002 pero con la crisis económica el proyecto quedó dormido. Entre la adjudicación y la firma del contrato final transcurrieron casi dos años y medio. Al final se logró pero no fue un proyecto fácil.
¿Por qué?
Porque estamos trabajando con culturas distintas en frigoríficos de portes distintos. También hubo que cambiar métodos y formas de hacer las cosas. Hay empresas de desarrollo de software que intentaron implantar su sistema en otras plantas pero ninguna consiguió un margen significativo de presencia en el mercado. Nosotros administramos la parte funcional del sistema y tenemos un sistema propio que monitorea todo terminal enchufado en todas las plantas de todo el país.
¿Cuántas terminales hay en total?
Estamos hablando de más de 40 servidores y más de 250 balanzas en todo el país. Es un sistema de gran porte desde cualquier punto de vista. Nuestro sistema de monitoreo permite que miremos si el servidor se recalentó o el disco está sobreutilizado, cosas que ponen en riesgo la información. Por eso se buscó alcanzar determinados niveles de seguridad. Aunque el servidor de la empresa no funcione, las balanzas son autónomas, mantienen los datos hasta que el servidor vuelve a funcionar; también funciona así el servidor central de Inac. De esa manera garantizamos que no haya un punto único de falla.
¿Además hay un data center donde estén respaldados los datos?
Inac ha invertido en duplicar sus servidores. El sistema de información que va a brindar el proveedor del ganado va a ser hecho desde otro servidor que no son las cajas negras. La función de las cajas negras es mantener los datos sin modificación, para que puedan ser auditados. El acceso a esa información se hará a través de otro sistema, probablemente subido a la web.
¿En qué aspectos va a mejorar la industria con la implementación de este sistema?
El frigorífico más humilde del país va a tener un sistema de trazabilidad tan bueno como los más grandes. La carne uruguaya que pasa a través de este sistema recibe no sólo una etiqueta de trazabilidad, sino un certificado de calidad. Cuando el sistema esté enchufado con la trazabilidad del campo entonces vamos a tener una relación con la caravana del animal y el secuencial de la faena.
¿Cuándo se va a producir la integración?
El proyecto de cajas negras ya fue pensado en términos de integración. Sólo depende de la velocidad con que se hagan las cosas en la trazabilidad del campo.
En apariencia el de las cajas negras es un proyecto grande. ¿Qué inversión requirió?
Es un proyecto grande pero no es una enorme inversión si miramos la función estratégica que tiene para el país. Estamos hablando de unos U$S 5 millones, pero con un valor estratégico muy superior. Lo que se empieza a implementar es que el productor y el frigorífico tienen la certeza de que es un tercero quien está pesando los animales. Nuestra obligación, por eso nos pagan, es mantener el peso dentro de las normas, de manera que sea fiable. Vamos a invertir en la compra de un camión especial para hacer la verificación de las balanzas de ganado, con 14 toneladas de peso certificado, algo que es raro en Uruguay. Las pesas certificadas se van a traer pero dentro de las normas que el Latu establece.
¿Qué plazos tiene el proyecto?
El proyecto fue pensado para hacerse en un año. En 2005 quedó claro para ambas partes que era imposible. Por eso se separó el proyecto en dos partes. Una que comprende las balanzas de ganado, desangrado, dressing, prelavado, más las balanzas de despacho. Y también la infraestructura que significa conectar eso al sistema central de Inac. Se dejó para una segunda fase entrar a desosado y empaque, que son proyectos más delicados porque hay que prever backups de las estaciones de pesaje y cómo se va a integrar al sistema de la planta. Ahora estamos invirtiendo en la calidad de la información que tiene que ver con entrenamiento y que la operativa de las balanzas no sufra influencias externas. Por tener el sistema implantado en todos los frigoríficos que operan en el país y porque hace más de un año que está funcionando todos los días, y por no tener ningún problema de fondo, el sistema está maduro. Inac ya empezó a mirar los datos, sabe dónde tiene que mirar para hacer los ajustes y cuáles son las plantas que tienen mejor calidad de datos. Ese ajuste de calidad se va a extender algunos meses todavía.
Una vez que esté todo funcionando ¿cuál será el papel de Scanvaegt?
En principio el sistema fue comprado por el gobierno y puede ser administrado por otra empresa. Tenemos un contrato de tres años de mantenimiento con Inac. El contrato va hasta el año 2010.
¿En cuánto tiempo se verán los resultados en el aspecto comercial?
Depende mucho de la divulgación que se haga. El resultado cualitativo depende de la propaganda que se haga de las bondades del sistema. Estamos hablando de un sistema tan bueno que pueda equiparar a Uruguay con Nueva Zelanda y Australia. En Argentina y Brasil no se está cerca de este tipo de iniciativa a nivel de país.
¿Cuál es la relación entre Scanvaegt y Marel Food Systems?
Hace poco tiempo Scanvaegt fue adquirida por Marel, compañía que está involucrada en todos los proyectos de vanguardia en las industrias de ganado, pescado y pollos del mundo. El gran desafío es la sala de troza donde los cortes se mezclan. Existen tecnologías que garantizan la procedencia de un trozo de carne respecto del cuarto que lo originó. Ya hay una empresa en Uruguay que decidió hacer una inversión importante en ese sentido.
¿Cuál es?
No sé si puedo decirlo. Es una inversión de porte que promete transformar la manera de hacer la troza en el país.
¿Ese trozo de carne empacado va a valer más en el mundo?
Va a extender el mercado. No van a pagar más pero sí se abren mercados para los que tienen la trazabilidad y se cierran para los que no la tienen.
¿Qué posibilidades ve para la industria cárnica uruguaya?
Cuando iniciamos el proyecto sabíamos que su implementación transformaría la reputación de las carnes uruguayas en el mercado internacional. Uruguay va a ser la delicatessen de la carne en Sudamérica. Veo inversiones, plantas modernas y mayor foco hacia el mercado externo. El mercado interno será probablemente abastecido desde Argentina y Brasil. También habrá un redimensionamiento de la industria y mayor oferta de productos de mayor valor agregado como porciones controladas producidas en la industria que lleguen directamente a los supermercados en el exterior.
Perfil
Nombre: Ing. Marcelo Milani
Ocupación: Gerente Regional de Scanvaegt - Marel Food Systems
Edad: 42
Estado Civil: Casado, un hijo.
Es brasileño. Se graduó como ingeniero eléctrico y tiene una maestría en Sistemas de Información y Telemática otorgada por la Universidad de Rio Grande do Sul. Ostenta un MBA en la Universidad Getulio Vargas. Vivió unos años en Chile y desde 2004 reside en Uruguay.
Marel Food Systems es un grupo multinacional de origen islandés que adquirió la finlandesa Scanvaegt. El grupo está presente en todos los proyectos de gran porte en Sudamérica.