Industriales entre el arrastre y la innovación

Reinvirtieron durante la bonanza y ahora miran desanimados el futuro

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Por Gastón Pérgola - gpergola@elpais.com.uy

Después de escuchar hasta el cansancio el discurso sobre la importancia de agregar valor a la producción de un país pequeño y tomador de precios como el uruguayo, varios industriales agarraron la posta durante los últimos años, impulsados por la bonanza del sector y algunos cambios estructurales en la economía global.

Así reinvirtieron sus ingresos en buscar procesos de innovación, mejoras en la productividad, certificación y capacitación de recursos humanos.

Para graficar lo antedicho no es necesario salirse de los rubros más tradicionales. Hoy la carne uruguaya que se exporta es muy diferente a la de hace años atrás. Hay investigación en pasturas y se implementó un sistema de trazabilidad que permite una mayor regulación del ganado.

Otras áreas de actividad como la arrocera, la química, la farmacéutica y la del plástico también lograron desde el punto de vista tecnológico competir a nivel internacional tras grandes inversiones en innovación y capacitación, para absorber así pérdidas de competitividad generadas por el entorno de la economía.

Además, se deben sumar los casos paradigmáticos de empresas extranjeras como Botnia en Fray Bentos o la planta de elaboración de concentrados Pepsico en Colonia, que con varios millones de dólares bajo el brazo se instalaron en el país e impulsaron -por inercia- a que muchas empresas locales aumentaran sus inversiones para estar a la altura de la demanda.

Aunque lo narrado tiende a cambiar el contenido tecnológico de la producción local, 53% de las exportaciones uruguayas siguen siendo productos primarios.

Junto a los primeros síntomas de la crisis mundial, afloró en setiembre pasado la incertidumbre entre los industriales. Pese al desánimo, la compra de maquinarias y equipos no mermaron. En el primer trimestre del año creció 169% en términos reales en relación a los mismos meses del 2008.

Desde el último trimestre de 2003 a esta parte el sector industrial creció vertiginosamente llegando a explicar en 2008 el 27% del Producto Bruto Interno (PBI) del país, bonanza que hoy parece justificar, al menos en parte, que no existan cortes abruptos en los proyectos de inversión de la industria, ni se hayan afectado en su totalidad las fuentes de financiamiento.

Sin embargo, algunos sectores comenzaron a detectar un deterioro en los márgenes de ganancia, con precios que ya no son los de antes y costos actuales, lo que aumentó el pesimismo de cara al futuro en una industria que va a seguir creciendo durante el 2009 pero sólo por el "efecto de arrastre".

En medio de la turbulencia, en el sector tienen claro que el desafío es apuntar a la incorporación de conocimiento con alto grado de especialización.

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