Cualquier asador que se precie conoce las exquisiteces de La Italiana, esta fiambrería que tiene cerca de un siglo de historia. Con el correr de los años fue sofisticando su propuesta hasta llegar a conquistar el paladar no sólo de los vecinos de la avenida Garibaldi, sino de hombres de negocios, diplomáticos y políticos que se acercan al local buscando mercadería de primera para subir a la parrilla.
Eduardo Grajales tomó la posta de la Italiana hace seis años. Aunque le tocaron las verdes de la crisis, ahora disfruta de las maduras. La clave: apostar a la clientela y abrir un nuevo local en Pocitos (21 de Setiembre y Jaime Zudáñez). Pero el empresario no descarta abrir una tercera casa que "cerraría" el paquete.
Manteniendo las características diferenciales del negocio, La Italiana elabora sus productos con excelen- tes niveles de calidad, aportando a la oferta una buena mezcla entre innovación y exclusividad. Así encontramos diferentes tipos de fiambres y el clásico "Como el de antes", jamón recomendado para hipertensos por su bajo contenido de sal y ausencia de conservantes. Como vedettes podemos citar el cerdo con roquefort y nuez, diez tipos distintos de morcillas, chorizos al jerez, longaniza parrillera con pimentón y queso, salchicha alemana, medallones de queso, brochettes, conejo, cochinillo y diversas clases de paté. La época de mayor venta es el 30 de abril, días de la madre y el padre y todo diciembre. Está abierto de lunes a domingo, pero casi todos los sábados hay degustaciones en conjunto con bodegas uruguayas como para ir abriendo el apetito.