INNOVACIÓN

Identificación por venas de la mano, tecnología nipona en cárcel uruguaya

Un producto de Fujitsu se usa en Punta de Rieles.

PalmSecure. Un sensor de luz infrarroja capta el patrón de las venas. (Foto: Gentileza Fujitsu)
PalmSecure. Un sensor de luz infrarroja capta el patrón de las venas. (Foto: Gentileza Fujitsu)

En la nueva cárcel de Punta de Rieles, cada día, al menos tres veces, unos 300 reclusos acercan su mano a un pequeño dispositivo negro. Como por arte de magia —o por pura tecnología— esos hombres son identificados a partir de sus venas. La información de la estructura, la cantidad y el patrón único que cada ser humano lleva en la palma de su mano, se traduce segundos después en un nombre que además contiene información. Por ejemplo, si el interno tiene asignado un menú sin sal, si es diabético o si debe recibir alguna comida especial por recomendación médica.

La tecnología se llama PalmSecure y proviene de la japonesa Fujitsu, única en el mundo en ofrecerla y una de las principales firmas en el mercado de la biometría. El sistema de autenticación personal a través de las venas de la mano es considerado el más seguro, el más preciso y el de mayor aceptación, y el costo no es muy superior a otros como los de huellas dactilares, iris, voz o rostro.

Las ventajas son varias. En la oficina central de Fujitsu en Tokio, Tsuyoshi Takahashi, del departamento de ventas de Palm Solution, explican que las venas de la mano constituyen una información interna imposible de robar, muy difícil de fraguar y que no cambia con el tiempo. La cantidad de venas es vasta y su disposición es compleja. Mientras que algunas personas carecen de huellas dactilares, cualquiera que tenga una de sus dos manos puede usar este sistema, dice Takahashi. Además, es fácil e higiénico porque no es necesario tocar el dispositivo, sino apenas aproximarse a él.

Entre las ventajas, este sistema se destaca porque las venas de la mano constituyen una información interna imposible de robar, muy difícil de fraguar y que no cambia con el tiempo

Hace 12 años que Fujitsu ofrece este producto y con él ha logrado desembarcar en todas las regiones del mundo. Según datos de septiembre de 2017, 73 millones de personas son usuarios de PalmSecure. De estos, 17 millones son sudamericanos, incluidos los presos de Punta de Rieles (que en poco tiempo, cuando se termine de llenar la cárcel, serán 1.900), y sobre todo los 16 millones de clientes del banco brasileño Bradesco, que adoptó esta tecnología en cajeros automáticos. En Argentina, PalmSecure se usa para controlar la entrada y salida en terminales portuarias. En Chile están empezando a aplicarlo para registrar los horarios de trabajo en la construcción.

Bernardo Vidal, representante del Ministerio del Interior e inspector del contrato que regula la participación público-privada en Punta de Rieles, dijo que desde su cartera se le pidió al consorcio empresarial una «tecnología fiable» que pudiera cumplir con tres funciones de la vida cotidiana de los presos: acceso a la alimentación, acceso a determinados lugares e identificación de la ropa individual luego del servicio de lavandería.

Vidal aclaró que por ahora PalmSecure se utiliza solo para la alimentación y la vestimenta. Más adelante servirá para que los reclusos circulen en determinados espacios con autorización, como la policlínica o el centro cultural.

Por su parte, el gerente general de la nueva cárcel, Luis Gobbi, informó que se adquirieron 35 dispositivos de PalmSecure pero declinó revelar la inversión total. Por precio de lista, cada dispositivo cuesta alrededor de US$ 350. Gobbi dijo que tecnología de Fujitsu fue seleccionada tras comparar con otras disponibles. «Se analizaron otros sistemas como los de la huella, pero al no haber tanta diferencia entre los costos y ser una tecnología más precisa, se definió ir por esta última».

La única debilidad de PalmSecure es que todavía es posible forzar a alguien a poner su mano en el dispositivo. En Punta de Rieles lo saben y apelan a la videovigilancia para controlar que no ocurra. «Para nosotros es fantástico», aseguró Vidal. «Es un elemento novedoso para Uruguay; no existe otro en el país».

¿El fin de los plásticos y las contraseñas?

En 2016, el Ministerio del Interior japonés mandó a los gobiernos locales a reforzar su seguridad. Como consecuencia, cada vez se usan menos plásticos para la individualización y más tecnología biométrica. Hoy, las tarjetas se llevan el 50% del mercado, PalmSecure tiene el 30%, y el otro 20% utiliza otros métodos biométricos. A las empresas, Fujitsu ya les vendió más de 11.000 sensores que sustituyen a las contraseñas para PC y relojes de ingreso de personal.

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