Firmas avícolas entre exportar o conformarse con su chacrita

El ingreso de pollo brasileño puso en alerta a una industria que aún no decide qué hacer

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Por Gastón Pérgola - [email protected]

Tras el sacudón que provocó el acuerdo de José Mujica con su par brasileño, Luiz Inácio Lula Da Silva, que permitirá el ingreso de 120 toneladas mensuales de pollo norteño al país (a partir de julio próximo), la industria local se debate entre explotar su potencial con el foco en el exterior o, por el contrario, mantenerse tal como está, apostando casi exclusivamente al mercado interno y evitando los excedentes, según dijeron fuentes del sector consultadas por El Empresario.

Con una visión cáustica, pero convencido de que este es el momento de mirar a largo plazo (tras la negociación con Brasil, el gobierno uruguayo se comprometió ante empresarios locales a impulsar las exportaciones) el presidente de la Asociación Avícola del Uruguay, Jorge Ezquerra, se quejó de la pasividad del empresariado y pidió compromiso a los industriales que hoy representa en la agrupación.

"Brasil ya entró en el mercado uruguayo, el mundo está pidiendo alimentos y el gobierno está dispuesto a trabajar fuerte con nosotros. Si no lo hacemos ahora, ¿cuándo va a ser?", remató el presidente de la agrupación.

Al mismo tiempo reconoció el poco interés del sector por salir al exterior. "Creo que las avícolas locales no han abierto su cabeza, la mentalidad es la de mantener su cuotita de mercado. Siempre que exportaron fue por excedente. Solo muy pocos piensan en la exportación", sentenció.

Y siguió: "Le estamos vendiendo al gobierno una mentira cuando dicen que hay planes sectoriales para exportar. Si seguimos haciendo la plancha después no nos quejemos. O nos ponemos los pantalones largos o no hay futuro".

El ingreso al mercado local en 2007 de la empresa argentina Tres Arroyos, que compró la mayor parte de los activos de la ex Granja Moro, motorizó las exportaciones, gracias al prestigio de la marca en el vecino país, desde donde vende a 74 países.

Para el principal de la empresa en Uruguay, Juan Ranftl, las posibilidades de crecimiento son exponenciales. "El mercado doméstico es pequeño, y la industria avícola es de volumen. Uruguay no tiene límites, podemos cuadruplicar la producción vendiendo hacia afuera, que el mundo no se va a enterar", afirmó.

A su vez, destacó que el consumo interno es aún bajo (18 kilos de pollo por habitante) comparado con Argentina (35 kilos) y Brasil (41 kilos), por lo que aseguró es posible aumentarlo 50%. Sobre el ingreso de pollos brasileños fue cauto al afirmar que "más que nunca" es tiempo de tener una política de largo plazo conjunta con el gobierno.

A todo esto, el principal de Calpryca, Domingo Estévez, (que faena 3 millones de aves por año), afirmó que, si bien antes exportaban con mayor fuerza, no es del todo fácil salir al exterior debido a los vaivenes del mercado.

"No estamos para perder plata y por eso fue que bajamos la exportación a valores testimoniales. Hoy lo estamos evaluando nuevamente porque la conyuntura empieza a ser viable", resumió.

EL NEGOCIO

La industria avícola está conformada por unas once empresas, aunque solo seis -Avícolas del Oeste, Granja Tres Arroyos, Tenent, Granja Melilla, Calpryca y El Poyote- concentran el 90% de la producción, que en 2009 fue de 66,3 millones de kilos.

De ese total, la mayoría es comercializada en el mercado interno y apenas 5,6 millones de kilos fueron al exterior (Omán, Arabia Saudita y Venezuela como principales destinos). La argentina Tres Arroyos concentra el 95% de dichas exportaciones.

Las ventas al público de carne aviar rondan los US$ 200 millones en Uruguay dando empleo a unas 12.000 personas en forma directa, según datos relevados por la asociación avícola.

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