Devenidos calas, los viejos cartuchos ya están a la venta en florerías y varias esquinas de Montevideo. La flor originaria de África debe su nombre al término griego "kalos", que significa bello.
Denominada científicamente como Zantedeschia aethiopica, también se conoce como alcatraz, aro de Etiopía, lirio de agua o lirio calla.
Amarillo, naranja, violeta o rosado son algunas de las variedades cromáticas que pueden encontrarse en Montevideo, aunque globalmente las más populares son las blancas. Así las dio a conocer y las inmortalizó el pintor mexicano Diego Rivera en obras tales como "La vendedora de flores", "Desnudo con alcatraces", "Mercado de flores" o "Día de flores", entre otras.
En la "biblia" del lenguaje de las flores, obra que la experta inglesa Miss Corruthers de Inverness publicó en 1879 y se adoptó como guía para explicar el significado de cada flor, la Zantedeschia se definió como "símbolo de finura y elegancia que debía obsequiarse a una amistad importante o como símbolo en una declaración de amor".
Con líneas delicadas y puras, las calas se utilizan tanto en arreglos florales como en ramos de novias.
Lo mejor es que tras la ola de calor de la semana pasada, se estima que habrá más y mejores cartuchos; encima, a buenos precios (el ramo con 15 vale alrededor de $ 80, pero en los puestos se cree que bajarán a $ 60).
Los vendedores saben de ellas y aconsejan cómo sacarles provecho. Recomiendan que los tallos no se acerquen a las ropas (porque manchan) y explican que si las calas "están tristes" o si tienden a doblarse, lo único que necesitan para recuperar su silueta es agua, elemento vital para que duren hasta 10 días en un jarrón.
Eso sí, por favor resístase a la invitación de quienes insisten en que se coloque tinta en el agua para teñirlas.