POR Diego Ferreira | dferreira@elpais.com.uy
Un seminario sobre gerenciamiento, una oferta de muebles y sofás, medicamentos a bajo costo, una cena con descuento. A diario, contenidos de este tipo saturan las casillas de correo personales y corporativas. A nivel de las empresas, el spam se ha convertido en un dolor de cabeza continuo que las obliga a invertir miles de dólares cada año para bloquearlo y evitar pérdidas de tiempo y dinero.
En promedio, el flujo de spam que reciben las compañías uruguayas alcanza hasta el 80% del total de e-mails remitidos y un 30% de los que llegan al usuario final. En gran medida esto explica que el mailing sea cada vez menos utilizado como estrategia publicitaria de las marcas, perdiendo terreno frente a las redes sociales.
Aunque existen soluciones antispam gratuitas, en el mundo corporativo se prefiere pagar. Los costos de los escudos virtuales varían según la cantidad de licencias (habilitaciones por usuario) y el nivel de protección requerido.
A modo de ejemplo, una compañía con 100 trabajadores debería pensar en un presupuesto en seguridad informática de entre US$ 2.000 y US$ 3.500 anuales, según estimaciones.
Además del software (programa), se está optando por soluciones en hardware bajo la forma de dispositivos periféricos que se instalan en las PC para filtrar los mensajes, indicó Mario Barboza, gerente de productos de Arnaldo C. Castro, que lleva vendidas este año 350 soluciones antispam (entre software y hardware). En tanto, la empresa Licencias Originales -distribuidora de antivirus como Avast y Kaspersky- vendió este 2011 unas 18.000 licencias, apuntó Alfredo Benzano, gerente comercial de la firma.
pérdida de tiempo
Las empresas que no cuidan sus sistemas informáticos se exponen a sufrir pérdidas por improductividad.
Desatender el spam llevaría a que el área de sistemas de una empresa tenga que poner más recursos a disposición del e-mail y al usuario final a tener que revisar "de todos los correos que le llegan cuáles son los que valen y cuáles no", señaló Gabriel Gordon, director de calidad de servicio y seguridad de la información de Microsoft para Argentina y Uruguay.
Un descuido mayor podría provocar una pérdida más grave que sólo la del tiempo de trabajo. Dependiendo de la información y los equipos dañados por el spam y los virus acumulados, una empresa de porte medio podría sufrir una pérdida de hasta US$ 30.000, estimó Benzano.
Como prevención, Gordon recomendó a los usuarios no prolongar las cadenas de correos y verificar en qué sitios web se registran. En cualquier caso, lo aconsejable es tener una dirección de correo exclusiva para suscribirse a páginas web, distinta de la que se usa para comunicarse con amigos o hacer transacciones bancarias. Si nadie "pone su domicilio y teléfono en cualquier lado, tampoco debiera poner su cuenta de correo electrónico", sugirió.
El fin del mailing
Por otro lado, el uso del e-mail como vía de comunicación publicitaria -sin hablar necesariamente de spam-, está cayendo en desuso a manos de las redes sociales.
Es que mientras el correo impone un mensaje que puede ser no deseado por el usuario, quien entra al perfil de Facebook de una marca está buscando el contacto voluntariamente, explicó Juan Ciappesoni, director de la agencia The Electric Factory. Por tanto, "no es una buena estrategia hoy para cualquier marca utilizar la comunicación en mailing si tiene una buena estrategia en redes sociales", concluyó el experto.
Jamón que se volvió un ícono pop
El origen del término spam nada le debe a la web o a las computadoras. La palabra surgió como abreviación de Spice Ham, una lata de jamón sazonado, producto lanzado al mercado en 1937 por el frigorífico Hormel Foods. El spam se convirtió en objeto de culto para los intelectuales cuando en 1970, los humoristas Monty Python usaron el término en uno de sus sketchs televisivos. En la rutina, una pareja trataba de ordenar su almuerzo pero el menú repetía en cada plato, jamón con especias. Los universitarios, que desarrollarían luego Internet, asociaron por esa referencia el spam a algo abundante como el correo no deseado.