Los productores que se animen a innovar tienen ahora un aliado: el Sistema Inalámbrico de Control, un software que ayuda a mejorar las condiciones de los cultivos y economizar los recursos.
El desarrollador, Nicholas Cranwell (socio de la empresa Admission Soft), explicó a El Empresario que el sistema trabaja con censores de temperatura, de humedad ambiente y suelo y de luminosidad. Con esos datos, recibidos de modo inalámbrico por una computadora, el productor puede tomar mejores decisiones, como definir si justifica o no regar.
La tecnología puede ser muy útil para los productores de arándanos que suelen tener problemas con las heladas en invierno; para controlarlas deberían encender el riego -pueden optar porque sea automático- y así evitar que se les quemen los cultivos. Cranwell ya se contactó con algunos.
Algunos productores locales ya han comprado el producto -cada nodo sale US$ 1.000, pero también se pueden alquilar-. Uno de ellos es una granja que utiliza el sistema para controlar la temperatura y humedad de su cultivo en invernadero. Otro, un viñedo, evalúa esos datos pero de la intemperie.
Pese a estas incursiones, Cranwell sostuvo que lo saldrán a vender a la región, sobre todo a los viñedos de Chile, porque "el mercado local de innovadores en el agro es muy reducido".
El producto resultó finalista por Latinoamérica en la categoría Software-plus-Services Development Partner of the Year de Microsoft en Estados Unidos. El empresario lo presentó también en otro evento tecnológico en ese país, con buena acogida por su enfoque de mejor uso de la energía.
"El fuerte del país"
Nicholas Cranwell era consultor tecnológico en América Latina y hace dos años decidió volver a Uruguay a montar su empresa, Admission Soft. A partir de ese momento comenzó a evaluar cómo aplicar cierta tecnología que había traído de EE.UU. y decidió aplicarla al agro, "el fuerte del país" y lo llamó Sistema Inalámbrico de Control.