HACE UNAS SEMANAS la millonaria francesa Liliane Bettencourt (propietaria del imperio L`Oreal) fue noticia al poner a la venta su islote privado de US$ 60 millones en las Islas Seychelles. Para el común de los mortales, contar un pedazo de suelo en el medio del océano es sólo un sueño, pero no para los multimillonarios quienes, en la búsqueda de la privacidad, son capaces de pagar enormes sumas de dinero por islas privadas.
Uno de los precursores de la tendencia fue el magnate griego Aristóteles Onassis, propietario de la icónica Skorpios en el Mediterráneo, hoy en manos de su nieta Athina y avaluada en US$ 170 millones.
Así, con predilección por las aguas tropicales, se puede encontrar a Larry Elisson, el fundador de Oracle, que hace poco se compró la isla Lanai en Hawaii y al británico Richard Branson que es dueño de Necker Island en las Islas Vírgenes. Otros, como el magnate de las telecomunicaciones Craig McCaw o el co fundador de Microsoft Paul Allen, han optado por territorios más alejados en el Pacífico Norte, en las cercanías de la frontera entre EE.UU. y Canadá.
Si bien sigue siendo aún pequeño, el mercado de las islas privadas ha experimentado un crecimiento destacado en el último tiempo. En Private Island Online (Chile), hay cinco islas a la venta. La más cara es la San Pedro en la Patagonia, que vale US$ 12 millones. EL MERCURIO, GDA