China ha perdido el interés en las películas de Hollywood y sacude a la industria cinematográfica de EE.UU.

El gigante asiático, que durante años aseguró el crecimiento y la rentabilidad de los estudios al estrenar películas en ese mercado, ahora se vuelca a las producciones nacionales

Cine en China
Espectadores. No están acudiendo en masa a ver las películas de EE.UU.

Antes de que la secuela de Aquaman se estrenara en China el mes pasado, Warner Bros. hizo todo lo posible para mantener el éxito de la película original.

El estudio de Hollywood cubrió Douyin, la versión china de TikTok, con clips de la película, imágenes del detrás de escena y un video de una escultura de hielo de Aquaman en un festival de invierno en Harbin, una ciudad en el noreste de China. El estudio envió a la estrella de la franquicia, Jason Momoa, y al director, James Wan, a una gira publicitaria por el país, el tipo de acción promocional que había desaparecido desde la pandemia de covid-19. Momoa dijo que el cariño de China por la primera cinta de Aquaman era la razón por la que la secuela debutaba en ese mercado dos días antes del estreno en EE.UU.

«Estoy muy orgulloso de que a China le haya encantado, por eso se la trajimos, y ustedes la van a ver ante todo el mundo», manifestó el actor en una entrevista con CCTV 6, el canal de cine estatal de China.

Pero, el gran impulso no funcionó.

Aquaman y el reino perdido ha recaudado sólo unos US$ 60 millones en China unas semanas después de su debut en las salas. La cifra no estuvo ni cerca de los US$ 90 millones del fin de semana de estreno de la película original de 2018 en el país, y está en camino a recaudar US$ 293 millones, lo que representa una cuarta parte del éxito de taquilla de US$ 1.200 millones que consiguió la primera entrega.

Dato

En 2023, ninguna película estadounidense se ubicó entre las 10 más taquilleras de China

Los productores de las películas de Aquaman no son los únicos que descubren que China se ha convertido realmente en un reino perdido.

En 2023, ninguna película estadounidense se ubicó entre las 10 más taquilleras de China a pesar de las muy esperadas secuelas de las franquicias Misión: Imposible, Rápido y Furioso y Spider-Man.

Ni Oppenheimer ni Barbie, dos de los mayores éxitos de Hollywood del año pasado, se ubicaron entre los 30 primeros títulos en taquilla en China, según Maoyan, un proveedor chino de datos de entretenimiento que ha seguido las ventas de entradas desde 2011. El único otro año reciente en que Hollywood quedó fuera del top 10 de China fue en 2020, durante la pandemia.

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Misión: Imposible. Ni la tan esperada película de Tom Hanks logró el éxito planeado.

Influencia cultural

Los cinéfilos chinos que alguna vez acudieron en masa a ver las películas de Hollywood han ido desapareciendo de manera constante. China es, con diferencia, el mayor mercado cinematográfico fuera de EE.UU. y un lugar del que dependen los estudios estadounidenses para su crecimiento y rentabilidad mientras la industria cinematográfica atraviesa dificultades.

«Se acabaron los días en que una película de Hollywood generaba cientos de millones de dólares en China», evaluó Stanley Rosen, profesor de la Universidad del Sur de California que estudia la política china y la industria cinematográfica.

El cine chino está produciendo cada vez más películas de alta calidad que tienen eco en el público nacional. Los dos filmes más importantes del país el año pasado destacan la diversidad de ofertas: Full River Red, un thriller de suspenso rico en diálogos, y The Wandering Earth 2, un éxito de taquilla de ciencia ficción cargado de efectos especiales.

En el contexto de crecientes tensiones con EE.UU., China ha avanzado en sus ambiciones de convertirse en una influencia cultural, apoyando los esfuerzos de los cineastas locales para crear películas que estén en línea con las doctrinas del gobernante Partido Comunista.

En los últimos años, algunas de las películas más taquilleras han abordado temas de una China más fuerte y asertiva. Las cintas locales más taquilleras de todos los tiempos son La batalla en el lago Changjin, una película de 2021 que describe una derrota contra todo pronóstico de EE.UU. durante la Guerra de Corea; y Wolf Warrior 2, una película de acción nacionalista de 2017 en la que un personaje chino parecido a Jason Bourne se enfrenta a un mercenario estadounidense.

Shi Chuan, vicepresidente de la Asociación de Cine de Shanghái, dijo que muchos estudios estadounidenses alguna vez vieron a China como un mercado donde siempre podían ganar dinero. Ese ya no es el caso. Los cautelosos consumidores chinos están gastando menos y las ventas de taquilla no han vuelto a los niveles anteriores a la pandemia.

«Ahora les estoy diciendo a las compañías cinematográficas estadounidenses que esta mentalidad ya no es viable», remarcó Shi. «Hay que estudiar profundamente para comprender el mercado chino, las audiencias chinas y la cultura pop china», enfatizó.

La ruta del cine

La historia de amor de Hollywood con China se remonta a muchos años atrás. El fugitivo, en 1994, fue el primer éxito de taquilla importado de EE.UU., y un año después el gigante asiático comenzó a permitir el estreno en el país de 10 películas extranjeras cada año. En 2012, siete de las 10 películas más taquilleras fueron realizadas en EE.UU. En ese momento, la asistencia al cine en EE.UU. estaba en un lento declive que duraba décadas. Las ventas de DVD estaban tambaleándose. El streaming recién estaba en su infancia.

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Transformers: La era de la extinción, encabezó la taquilla de China en 2014 con un total de US$ 280 millones.
Archivo El País

Los estudios de Hollywood, desesperados por crecer, vieron el mercado chino en rápida expansión como la solución. Cuando Joe Biden era vicepresidente de EE.UU., ayudó a Hollywood a obtener un mayor acceso a los cines chinos, que abrían a un ritmo vertiginoso. China aumentó la cuota de películas estadounidenses permitidas en el país de 20 a 34. También acordó compartir el 25% de los ingresos por entradas para las películas que lograron ingresar, en comparación con el porcentaje anterior de alrededor del 13%.

Dado que la mayoría de las películas luchan por obtener ganancias, los ingresos adicionales de China fueron valiosos. Los estudios comenzaron a cambiar el contenido de las películas para atraer a los compradores de entradas chinos. Así incluyeron historias espectaculares basadas en efectos visuales, y dejaron afuera dramas y comedias con muchos diálogos.

Durante el último año, los ejecutivos de los estudios han decidido que la demanda de películas estadounidenses en China, al menos por ahora, ha cambiado tan drásticamente que los presupuestos cinematográficos deben recalibrarse. Las secuelas de las franquicias deben hacerse por menos dinero porque ya no se puede contar con China para obtener el mismo nivel de ingresos, a pesar de que el número de pantallas de cine se ha cuadriplicado en la última década.

En 2014, la película Transformers: La era de la extinción encabezó la taquilla de China con un total de US$ 280 millones. El año pasado, la entrega más reciente de la saga, Transformers: El despertar de las bestias, recaudó aproximadamente un tercio de esa cantidad y ocupó el puesto 24 del listado.

Marketing fallido

Parte del problema es que Hollywood ha tardado en promocionar sus películas en la red social Douyin, donde el público chino pasa mucho tiempo.

Zhao Jin, CEO de Parallax Films, una empresa internacional de ventas de películas con sede en Beijing, afirmó que los estudios de Hollywood se mostraban reacios a revelar tramas y escenas clave en las redes sociales antes del estreno de una película, pero que hacerlo era esencial en China para generar interés en la audiencia.

«Los éxitos de taquilla de Hollywood aún no han alcanzado el nivel de marketing de China», explicó Zhao.

Muchos de los estrenos más importantes de Hollywood el año pasado, incluida la secuela de Transformers, la última entrega de Misión: Imposible, Oppenheimer y Barbie, no tenían sus propias cuentas oficiales en la plataforma Douyin.

Hannah Li, de 27 años, trabaja en una empresa de tecnología en Beijing. Antes sólo veía películas extranjeras, comentó, pero eso ha cambiado recientemente. Contó que su película favorita el año pasado fue The Wandering Earth II, una historia sobre cómo el mundo se unió para salvar a la Tierra de ser engullida por el Sol. El mensaje de la película, aseguró Li, promueve un tipo de colectivismo que rara vez ve en las películas de Hollywood y debería enviar una señal a los productores estadounidenses.

«Si no quieres bajar de tu caballo para ver lo que nos gusta, entonces es natural que te desanimes», analizó Li. «Las películas de Hollywood ya no pueden aportar novedades al público chino», concluyó.

Cambios para evitar censura
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Los estudios de Hollywood hicieron todo lo posible para apaciguar a los censores chinos, a menudo prestando atención a lo que sabían de antemano que eran «líneas rojas» chinas. En un ejemplo muy publicitado, las banderas japonesa y taiwanesa en la chaqueta bomber de Tom Cruise en Top Gun de 1986 fueron reemplazadas por parches ambiguos en el mismo esquema de color en una vista previa de 2019 de la secuela de Paramount Pictures. Las banderas habían sido restauradas cuando se lanzó Top Gun: Maverick en 2022.

Pero cuando las tensiones comerciales y diplomáticas entre Beijing y Washington empeoraron, la industria de Hollywood quedó atrapada en el medio. Los estudios fueron objeto de un mayor escrutinio por ceder ante China, sobre todo en 2020, cuando un mordaz informe de vigilancia llamó la atención de los políticos estadounidenses.

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