Con un poder de marca "medio", seguridad pública "aceptable", los índices de costo y calidad de vida apenas por encima de mitad de tabla, buena conectividad digital y también buen potencial innovador, Montevideo cayó cinco casilleros hasta la posición 20 en el ranking latinoamericano de "Las mejores ciudades para hacer negocios 2007", que publica cada año la influyente revista América Economía.
Así, la capital uruguaya perdió pie entre las 42 ciudades tomadas en cuenta para el estudio, que arrojó un empate técnico entre Miami y Santiago en el primer lugar.
Entre las principales conclusiones generales a las que arribó la investigación está el esfuerzo de las ciudades por bajar costos, aumentar los beneficios y fomentar la innovación, aunque olvidando algo: las condiciones para mejorar el bienestar de sus habitantes.
Es que la violencia urbana es un fuerte pasivo para las ciudades. Especialmente cuando se trata de hacer negocios. Pregúntenselo a los paulistanos. La complicada seguidilla de enfrentamientos y asesinatos que se inició en San Pablo en mayo del año pasado ha dejado en evidencia la incapacidad de sus órganos responsables -mejor preparados para luchar contra criminales que para generar un clima de seguridad a sus ciudadanos, como dice un reciente reporte de Amnistía Internacional- para solucionar de una manera definitiva la violencia de las pandillas y bandas de delincuentes. El resurgimiento de la violencia en la mayor ciudad de América del Sur fue percibido por los indicadores del ranking, haciendo que perdiera el primer lugar conseguido el año pasado gracias a su alto poder innovador, cultura global y potencial de negocios.
Una situación similar afectó a Monterrey: la ciudad regiomontana ha sufrido en sus calles la lucha contra el narcotráfico, transformándose en escenario para ejecuciones contra funcionarios públicos. El dinamismo de su clase empresarial y sus planes para transformarse en una economía del conocimiento han debido enfrentarse con la realidad de una guerra en su propio patio. Incluso, el gobierno de Estados Unidos recomendó a sus ciudadanos no visitar Monterrey, en una alerta que por primera vez incluye a la mayor ciudad de Nuevo León.
Dos complicadas situaciones para dos metrópolis que disputaban los primeros lugares del ranking anual de las mejores ciudades para hacer negocios en América Latina, y que deja en claro la mayor dificultad de las ciudades latinoamericanas: la de aumentar los índices básicos de la calidad de vida. Un conjunto de variables que no han podido mejorar incluso aunque el ingreso de las ciudades ha ido al alza.
sin moverse. El retroceso de San Pablo y Monterrey fue el gran factor que permitió a Santiago y a Miami volver a alcanzar, juntas, el primer lugar del ranking, sin haber hecho mucho por mejorar su competitividad en los dos últimos años. La chilena y la estadounidense están a la cabeza gracias a sus ventajas en conectividad, en estabilidad macroeconómica, en infraestructura de telecomunicaciones, en poder de marca, calidad de vida y en seguridad. Santiago, que se mantiene como la ciudad con el mejor poder de marca de la región, obtuvo gran parte de esas ventajas gracias a inversiones y planes promovidos principalmente durante los últimos años de los 90 y principios de la actual década. Una rica cuenta de ahorro que le permitió contrarrestar los efectos de sus costos cada vez mayores, la caótica implementación de su sistema de transporte en marzo de este año y de las revueltas sociales que se repiten cada vez más a menudo en sus calles. Y eso sin contar con una contaminación ambiental que no baja y que hace no recomendable hacer actividades físicas en ciertas épocas del año.
El liderazgo de Santiago frente a sus pares latinoamericanas se mantiene, pero, tal cual lo han comprobado estudios como el del Ranking Mundial de Competitividad elaborado por el instituto suizo IMD, la ventaja es cada vez menor. Una situación que alegra a empresas como la tecnológica india Tata, que pensó en instalar en Santiago sus oficinas centrales para América Latina por su respeto al marco jurídico, estabilidad política, los costos y la seguridad, pero que finalmente optó por Montevideo. "Apostamos a una revaluación del peso chileno, lo que afecta directamente los costos internos de la empresa, y a un aumento del precio de los insumos en Chile", dice Rozman. "No nos equivocamos".
visa para un sueño. En el caso de Miami, el mejor centro de conexiones aéreas de la región, la posibilidad de hacer negocios se sigue complicando por los excesivos permisos que muchos latinoamericanos requieren para entrar a EE.UU. Son muchas las historias de ejecutivos que, con visa estampada en su pasaporte, han debido regresar a su país desde el Miami International Airport porque la policía de inmigración no creyó su historia sobre la reunión de negocios o la conferencia a la que debía asistir. A pesar de la caída del valor del dólar frente a varias monedas latinoamericanas, sus altos costos siguen superando a los del resto de las ciudades en competencia y han hecho que empresas simbólicas de la ciudad, como MTV Latin America, decidan mudar sus oficinas desde South Beach a Buenos Aires.
Y es que en la capital argentina sí que hay una historia interesante. Buenos Aires llegó al quinto lugar de nuestro ranking luego de la fea caída que le significó la crisis de principios de la década. Los bajos costos generales que se mantienen en el país (es 35% más barato que Miami y San Pablo, de acuerdo al estudio de costo de vida de la consultora Mercer), la alta disponibilidad de recursos humanos de excelente nivel, la buena infraestructura de telecomunicaciones, sumados a sus buenas condiciones para la innovación, han llevado a empresas como Cisco, SAP, PriceWaterhouseCoopers y otras a localizar ahí, durante los últimos años, centros de servicios compartidos para sus operaciones regionales.
Buenos Aires tiene sólidos atributos. Su calidad de vida es sólo superada por Miami y San Juan de Puerto Rico. Su poder de marca es también de los más altos de la región. Y eso, a pesar de los riesgos macroeconómicos e institucionales que mantiene la ciudad, donde servicios tan básicos como los aeropuertos tienen problemas para funcionar. No por nada Google instaló en Buenos Aires su centro para los países de habla hispana.
Montevideo lidera. Entre la amplia gama de variables cuantitativas y cualitativas que utiliza America Economía Intelligence -la unidad de investigación de la revista- para elaborar el ranking, la capital uruguaya resultó ser la número uno, la mejor, en el rubro "menor congestión vehicular". La siguieron Santa Cruz, Guayaquil, Medellín y Monterrey, al tiempo que las cinco peores fueron San Pablo, Caracas, Ciudad de México, La Paz y Ciudad de Panamá. (América Economía)