LIDERAZGO

Autoconocerse, el primer paso para convertirse en mejor líder

La coach Graciela Foggia explica en su columna cómo desarrollar las habilidades personales y fortalecer la inteligencia emocional 

Jenga, bloques de madera, incertidumbre. Foto: Shutterstock.
En un mundo incierto y volátil, las respuestas intempestivas crean conflictos. Foto: Shutterstock.

A Juan, gerente de área, le llegó un mail por parte del director de Operaciones con copia al CEO, en el cual, le «reclamaba» que no habían recibido la documentación y que por lo tanto esa omisión ponía en riesgo el negocio de la compañía.

El corazón de Juan se aceleró y para colmo había «levantado» el mail desde su celular antes de la fiesta de graduación de su hija. Pensó en responder inmediatamente y de hecho llegó a escribir la respuesta, donde redoblaba la apuesta copiando al directorio. En ese instante, se percató de su estado de ansiedad, generado por el enojo, el miedo. Se retiró por un instante del lugar donde estaba, respiró profundamente tres veces exhalando por boca, repasó todo lo sucedido antes de recibir el mail, se dio cuenta que su parte de trabajo había sido efectuada y que estaba sufriendo un «rapto emocional». Ante esto, decidió no contestar hasta la mañana siguiente para enviar una respuesta armada, pensada y acorde.

¿Cuál fue el factor clave en Juan que le permitió frenar? Conocerse a sí mismo y a partir de eso autorregularse para actuar en consecuencia.

El autoconocimiento y la autorregulación son habilidades personales en las que el prestigioso psicólogo y escritor estadounidense Daniel Goleman ahonda en Emotional Intelligence (ver recuadro). Ambas son muy importantes en un mundo Volátil, Incierto, Cambiante y Ambiguo (VICA).

Si el líder no sabe cuáles son sus fortalezas y sus oportunidades de mejora y cuál es la relación entre acción y reacción, puede tomar decisiones equivocadas, dar respuestas intempestivas y generar un conflicto innecesario.

CONTEXTO

La inteligencia emocional es un 85% del líder exitoso

El libro Emotional Intelligence de Daniel Goleman, publicado en 1995, se tradujo a 30 idiomas y fue best-seller en muchos países. Allí el psicólogo acuñó el término «inteligencia emocional» que versa sobre el uso inteligente de las emociones, de manera de hacerlas trabajar a nuestro favor para alcanzar resultados, eligiendo la mejor forma de hacerlo.

Goleman menciona cuatro dominios de la inteligencia emocional que se agrupan en dos tipos de habilidades: personales (autoconocimiento, autorregulación y dentro de esta última la motivación) y las interpersonales (empatía y habilidades sociales).

Según sus investigaciones, la inteligencia emocional representa el 85% del éxito del ejercicio del liderazgo en cargos directivos. Al conocerse más, el líder sabe discernir qué de él se ve afectado ante un estímulo externo, tendrá la capacidad de motivarse ante situaciones adversas y podrá desarrollar la resiliencia en él y en su equipo.

A medida que el líder va obteniendo información de sí mismo, puede elegir cómo actuar. Para «captarse» en una emoción, la única manera es observarse, estar en estado de consciencia. Algunas estrategias son chequear cómo está su cuerpo y en qué parte se localiza la incomodidad, qué pensamientos llegan a su mente en ese momento. Si el entorno le «devuelve» un reclamo o queja ante una situación, puede chequear qué sucedió, qué respuestas dio, cómo se sintió y qué resultado generó. La clave es hacerse cargo de lo que sucede y dejar de culpar a los demás.

Cuando trabajo con ejecutivos que quieren o necesitan comenzar un camino de transformación y desarrollo, el primer paso es el autoconocimiento. Empezar por «casa» es fundamental. Si no es lo habitual prestarse atención, comenzar por poner una alarma que suene 3-4 veces por día puede ser de ayuda. Cuando suena, sugiero que escanee cómo está su cuerpo, qué pensamientos está teniendo, preguntarse: ¿cómo me siento en este instante? Con el tiempo, la alarma no será necesaria.

El estrés genera consumo. Foto: Shutterstock.
Identificar la emoción ayuda a hacer algo con lo que sucede. Foto: Shutterstock.

Autorregularse es el paso siguiente al autoconocimiento. Una vez que se «disparó» la emoción y el líder pudo decodificar el mensaje, llega la hora de hacer algo con eso que le sucede. Puede respirar profundamente, tener un «ancla» que le recuerde que no debe responder de tal o cual manera ante un estímulo, salir a dar una vuelta manzana antes de actuar, escribir la respuesta al mail en un Word y leerlo una hora más tarde son solo algunos tips.

El autoconocimiento y la autorregulación dan seguridad, bajan los niveles de estrés y de culpa que se disparan luego de un «rapto emocional», evitan errores irreversibles, generan autoconfianza y aportan en la autoestima. Todo eso generará, a su vez, que el líder pueda comenzar a relacionarse con su entorno desde otro lugar.

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