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Argentino emprendió con 40 años, creó empresa de madera plástica y ahora desembarca en Uruguay

En 2018, el argentino Daniel Hartman creó la compañía 4E Madera Plástica en Quilmes que ha reciclado 2.300 toneladas de plástico, y ahora invierte US$ 800.000 para abrir en Montevideo.

Daniel Hartman, fundador y CEO de la empresa.
Daniel Hartman. Fundador y CEO de la empresa, apuesta a que este producto escale en Uruguay. (Foto: Francisco Flores)

Es sustituto de la madera, no se pudre ni sufre el desgaste de la sal marina y se hace con plásticos de un solo uso que generalmente termina en las usinas de basura. Así es la madera plástica, un producto que ya existe en el mundo y que la empresa argentina 4E busca impulsar en Uruguay a nivel industrial.

«En Argentina comenzamos en 2018, tenemos un fuerte crecimiento, un producto ya probado y en 2020 un grupo inversor argentino/uruguayo que veía eso nos propone invertir para internacionalizar el proyecto. Fue así que, en 2021, en plena pandemia, decidieron desembolsar US$ 800.000 para abrir la planta en Uruguay», relató Daniel Hartman, fundador y CEO de la empresa.

Según el CEO de la empresa, la apuesta por Uruguay responde a que el grupo inversor buscaba un mercado estable que permita escalar, pero que «tuviera las reglas muy claras». Además, parte de los inversores son empresarios con negocios en ambas orillas del Río de la Plata, por lo que conocían los dos mercados, agregó Hartman.

La inversión se destinó a la planta de 2.000 metros cuadrados, ubicada en el barrio Peñarol en un predio de 2,5 hectáreas, contratar personal y dos camiones: «Firmamos un acuerdo con el Ministerio de Desarrollo Social para tomar personas en situación de vulnerabilidad. Ahora son cinco empleados, el plan es cerrar el primer año con 12 y para el segundo llegar a 25».

Madera plástica
Madera plástica. El producto es un sustituto de la madera natural y se hace con plásticos de un solo uso. (Foto: Francisco Flores)

La capacidad de planta es de 180 toneladas por mes y fue desarrollada para abastecer el mercado local. El objetivo es cerrar 2022 con 30% de la capacidad de producción.

«El costo de estos productos es similar al de la madera, la diferencia es que no requiere mantenimiento, no se pudre, no le afecta el agua salada. Hay mucho para explorar y ver qué tipo de elementos hacer», dijo.

En Argentina, el 90% de su negocio está en el B2B (empresa a empresa), dividido en partes iguales entre compañías y gobierno. Por ejemplo, en ese país tienen como clientes a Cervecería Quilmes (ABInBev), Unilever y Nestlé. En Uruguay, al momento son multinacionales que ya son clientes en Argentina. «Nos han pedido precio de decks, pérgolas, entre algunos otros. Acá estamos primero con sector privado, pero ya comenzamos a conversar con diferentes gobiernos», dijo Hartman.

Para hacerse del material, la empresa utiliza tres caminos: compras a cooperativas (en Uruguay aún no definieron precios), recolección en empresas y comercios y su proyecto Botella Amor. «Se trata de una campaña que involucra a la comunidad. Las personas ponen plásticos dentro de una botella de plástico y la acercan a la planta. Por ahora no tenemos puntos de recolección, hay que llevarlos hasta el lugar», afirmó.

Si bien la madera es el corazón del negocio, Hartman explicó que su plan es ampliar a otros tipos de productos reciclables. «Mi idea es armar un polo sustentable generando alianzas con otros jugadores. En el predio hay espacio y se puede trabajar la parte de huerta y compostaje tanto para consumidor final como corporativo. Ya está confirmado que en dos meses llegará desde Argentina Celulosa Pro, empresa que transforma los envases de tetra (que son complicados de reciclar porque tienen diferentes materiales de relleno) en la construcción de steel framing. Pero también comenzaremos a aceptar otros productos, como latas de aluminio», cerró el CEO.

Emprendió con 40 años y ha reciclado 2.300 toneladas

En 2017, a sus 40 años, Daniel Hartman tuvo una crisis personal que lo llevó a renunciar a su trabajo de comercio exterior en el puerto. «Había cosas que hacían que no estaban alineadas a mi pensamiento, con lo que quiero para mis hijos y el futuro. Vivo en Quilmes y veía que había una franja de residuos que no los levantaban los recolectores, plásticos de un solo uso (envases). Renuncié y estudié qué se hacía con ellos en el mundo y encontré que una de las soluciones eran las maderas plásticas», relató. En 2017 viajó a Colombia donde hay empresas que la producen, volvió a Argentina, captó una inversión de US$ 600.000 y montó la planta en Quilmes.
Hasta el momento, su empresa 4E ha reciclado más de 2.300 toneladas de plástico en Argentina.

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