LIDERAZGO

Una actitud adaptativa y positiva en las organizaciones ante el coronavirus

La coach Graciela Foggia comparte algunas guías para actuar con responsabilidad y tomar decisiones inteligentes

Peones de ajedrez forman un círculo y su sombra tiene forma de corona, en alusión al coronavirus. Foto: Shutterstock.
La mente del equipo sobrevuela la mente individual y trae soluciones impensadas. Foto: Shutterstock.

El foco de las conversaciones y de las acciones en los lugares públicos y privados cambió. Nuestra atención está puesta en el coronavirus COVID-19. Poder mantener una mente positiva, aceptando lo que sucede, aplicando las recomendaciones, con la mayor calma posible y buscando soluciones creativas para salir adelante entre todos, es la manera para actuar con responsabilidad tomando decisiones inteligentes.

Tenemos que saber que nuestro cerebro reptiliano, encargado de nuestra «seguridad» va a desplegar todas las alarmas posibles, muchas veces exageradamente.

Si somos conscientes de esto, nos invitamos a la calma y comenzamos a realizar el ejercicio de cambiar cada pensamiento negativo por uno positivo, daremos luz blanca para que aparezca la solución al desafío planteado.

A lo largo de 250 millones de años, el cerebro ha estado en constante evolución para adaptarse al entorno. El «reptiliano», encargado de la supervivencia de la especie, es el más antiguo y el que pone en marcha nuestras funciones más básicas y primitivas. Nos impulsa a defendernos, a huir, activa funciones como la respiración, presión sanguínea y el equilibrio entre otras.

Lo anterior podría explicar, por qué en menos de 24 horas de conocido el primer caso de COVID-19 en Uruguay, se agotaron los barbijos y escasea el alcohol en gel. Se vieron personas comprando compulsivamente para almacenar, ante una posible escasez. Es instinto de supervivencia del individuo y de su tribu, lo que se conoce normalmente como «comportamiento territorial».

Una forma de vida

Con el uso de la razón, podemos darle un sentido a las cosas, organizándonos para ver más allá de lo inmediato. Nos pondremos a prueba a través de nuestra creatividad y pensamiento positivo y de esa manera quizás nos sorprendamos que podemos conseguir resultados con otra forma de ser y hacer.

El miedo ante la incertidumbre y las dudas iniciales van dando paso a la fijación de reuniones prioritarias, enfocadas en soluciones. Reactivamos el sentido de la agenda y la reunión de equipo, desempolvamos el plan de contingencia y si no existe, creamos las primeras medidas de una manera más flexible para adaptarlas sobre la marcha.

Tenemos la oportunidad de estar juntos en esto. Hoy es el COVID-19, mañana será otro el desafío. Aprendamos, fijemos prioridades, mantengamos conversaciones realistas sin perder el optimismo.

Escucho a mis clientes decir: «La empresa debe continuar», «nuestros clientes necesitan soluciones», de lo contrario, «¿cómo pagaremos los sueldos a fin de mes?».

Reúnanse con sus equipos de manera virtual, estén más comunicados que nunca. Sabemos que, ante el sentido de urgencia en algo que nos involucra a todos, la mente del equipo sobrevuela la mente individual, dando paso a soluciones impensadas hasta ahora.

Mientras vamos «surfeando la ola», hagamos home office, adoptemos el delivery, organicemos turnos rotativos, generemos promociones especiales, realicemos reuniones online, usemos toda la tecnología que hay a disposición.

¡Aprendamos de una vez por todas que lo único que es constante es el cambio y que eso requiere más visión positiva y adaptativa!

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