THE NEW YORK TIMES
Para muchos romanos, el barrio costero Lido di Ostia, en el extremo de la capital, ha sido desde hace mucho tiempo el sitio de veraneo, donde multitudes de niños construyen castillos de arena, los padres toman siestas y centros vacacionales frente al mar rebosaban de las hordas de vacacionistas besados por el sol.
No este año. Incluso en la cúspide del verano, las sillas yacían olvidadas bajo las coloridas sombrillas de playa. Donde hubo alguna vez listas de espera para alquilar cabañas en establecimientos de baños, hubo vacantes. Docenas de estos negocios, que han servido para los romanos como un escape de temporada durante generaciones están sintiendo la fría brisa de los tiempos duros.
Cortos de dinero en efectivo tras una serie de medidas de austeridad aprobadas por el gobierno y meramente preocupados por lo que traerá el futuro, muchos romanos han optado por pasar su verano en la ciudad, aun cuando esta playa está a un poco más de 24 kilómetros.
"Roma está cerca, pero la gasolina es cara, así que la gente lo piensa dos veces antes de venir a la playa", dijo Susanna Corti, quien es dueña de uno de los locales de playa. Entre semana, los romanos solían llegar en tropel a Ostia durante el caluroso agosto, pero este año tendieron a concentrar sus visitas durante los fines de semana, dijo. "La gente está sintiendo la crisis con mucha fuerza".
Si el ocio es indicación de prosperidad, entonces Ostia se presenta como una sonda ecuánime de la salud económica de Italia. Sin embargo, la caída en el número de vacacionistas italianos salta a la vista mucho más lejos que aquí.
En agosto, la Asociación de Hoteleros Italianos dio a conocer números malos, sugiriendo que la mitad de los italianos permanecería en su casa este verano y que el número de italianos que sale de vacaciones este año bajaría aproximadamente 19 por ciento. Casi 52 por ciento de los encuestados mencionó un descenso en sus finanzas personales como la razón principal para no salir de vacaciones, con base en datos de la asociación. El año pasado, los aspectos económicos representaron aproximadamente 43 por ciento de las vacaciones en casa.
"En la memoria reciente, no ha habido una caída tan generalizada y drástica", destacó Bernabo Bocca, el presidente de la asociación, en una declaración. Si bien ya pasaron hace mucho los días en que fábricas, negocios y tiendas italianas cerraban durante agosto, obligando a los italianos a salir de vacaciones en masa, la mayoría de la gente aún ha optado por salir de vacaciones durante el verano.
Renato Papagni, el propietario de Le Dune, uno de los mayores establecimientos en Ostia y el presidente nacional de Assobalneari, asociación de balnearios, dijo que algunos puntos costeros habían recibido un impacto más duro que otros. Sin embargo, era claro que el deterioro se sentía en todas partes. El turismo en Cerdeña habría bajado 30 por ciento en este verano, con base en cálculos de la asociación, quizá debido al costo de llegar a la isla.
Algunas partes de Campania también enfrentaron dificultades, al igual que la costa italiana del Adriático, pese a campañas para atraer al turismo. "En general, el descenso en la costa este año ha sido de entre 10 y 12 por ciento", dijo Papagni.
En Ostia, dijeron él y otras personas, incluso quienes sí vienen, están economizando severamente, profundizando una tendencia a lo largo de los últimos años. Las cabañas para cambiarse de ropa suelen alquilarse por toda la temporada, que va del 1º de mayo al 30 de septiembre, por aproximadamente 3.700 dólares. Este año, las cabañas siguen disponibles incluso con precios reducidos. Más familias están compartiendo.
En algunos sitios se cobran cuotas de entrada, así que muchos romanos también se han estado dirigiendo a las muchas playas gratis de Ostia, donde alquilar un camastro cuesta aproximadamente 6 dólares, poner una toalla sobre la arena es gratis y el almuerzo en una bolsa o bocadillos baratos sustituyen a comidas lentas en un restaurante junto al mar.
"Pienso que hay muchos romanos que consideran que ya no es posible hacer lo que solían hacer", dijo Karla Duceschi, quien estaba tomando sol junto a sus sobrinas en una playa gratuita. Rápidamente se acumuló el costo de traer una familia a Lido, dijo. "Todo cuesta más, solo nuestros salarios siguen igual".
Hasta este año, Daniela, quien trabaja como cocinera en una cafetería escolar y se negó a dar su apellido, solía ir a la playa en Croacia durante el verano. Ahora que sus impuestos -y gastos- han subido, ella se ha conformado con el ocasional bronceado por la tarde en una playa gratuita en Ostia.
"Con todo lo que se habla en los medios sobre la crisis, la gente lo está pensando dos veces antes de salir de vacaciones", dijo. "La gente teme gastar dinero porque nadie sabe cuándo terminará la crisis".
El restaurante en La Playa en Ostia solía ser un gran atractivo, pero ahora está "inactivo", dijo Ángelo Radano, uno de los gerentes del centro vacacional, ya que la gente opta más bien por el bar de autoservicio. La gente sencillamente ya no tiene tanto ingreso para derrochar.
"Si sigues ordeñando la misma vaca durante demasiado tiempo", lamentó Radano, "tarde o temprano se va a secar".
En V-Lounge, uno de los centros turísticos de mayor nivel en Ostia, Stefano Boccolucci atiende las necesidades de los clientes comunes, quienes están sintiendo menos el ajuste que muchos otros (aquí, la cabaña de mayor nivel cuesta más de 10.000 dólares por la temporada).
Sin embargo, él también ha notado algunos cambios. "La gente que el año pasado tomó tres semanas de vacaciones ahora salió por una semana", dijo Boccolucci.
Incluso legisladores italianos -entre los que está el mejor pagado en Europa- están reduciendo sus días: el Parlamento hizo un receso de verano el 8 de agosto y reabrirá para la cámara baja el 3 de septiembre y un día más tarde en el Senado, el descanso más corto en cinco años, con base en informes de prensa italianos.
La tendencia de quedarse en casa es tan marcada que ha dado origen a un video musical, titulado "Resto a Roma" ("Me quedo en Roma"), producido por Radio Globo, estación romana, que hace una imitación satírica del "Verano interminable" del cantante Oceana. Ha capturado más de 868.000 visitas en línea desde que fue dado a conocer en julio.
"Si nos burlamos de nosotros mismos, podemos tolerar la crisis mejor", dijo Alessandro Tirocchi, un pinchadiscos de un programa matutino que escribió y actuó en el video. "La crisis es común a todos, no tenemos muchas formas de derrotarla, ¿así que por qué no reírnos de nosotros mismos"?