JORGE REBELLA
En las rondas de acuerdos salariales no se ha propuesto discutir ajustes en base a la productividad de los trabajadores a pesar de que ese es un tema recurrente en las declaraciones de algunos empresarios, sostuvo el economista Pablo Moya, socio director de la consultora Oikos, al analizar las perspectivas económicas de Uruguay. A continuación un resumen de la entrevista.
¿Cuáles son las perspectivas de crecimiento de la economía uruguaya para 2012?
-Estamos proyectando un crecimiento anual del PIB de 4,7%. Si bien la expansión será menor a la de años anteriores, lo que condice con un escenario internacional menos favorable, esta cifra está por encima del crecimiento promedio histórico de los últimos veinte años y en sintonía con el crecimiento tendencial del producto a más largo plazo.
-¿Qué rubros impulsarán esta nueva expansión de la actividad económica?
-Al igual que en los últimos dos años, lo harán los sectores que han incorporado mayor valor agregado, ya sea por vía de la innovación o de la introducción de nuevas tecnologías, como los servicios y las comunicaciones. En cambio, no se prevé una incidencia muy significativa del sector primario puro en la composición del PIB, tal como ocurrió en años anteriores pese a haberse beneficiado el agro por el alza de los precios internacionales de los commodities.
-¿Cómo vislumbra la actividad del sector manufacturero que, últimamente, se ha visto afectado por las trabas aduaneras impuestas por los dos grandes socios del Mercosur?
-El efecto de esas medidas tan recientes todavía no puede ser cuantificado con exactitud y, por lo tanto, resulta difícil estimar cuál será el desempeño general del sector industrial este año, que creció alrededor de 5% en 2011. Con seguridad, algunos subsectores como textiles, automóviles, papel, plásticos, etc. se van a ver afectados por las restricciones del gobierno argentino debido a que allí se concentran sus exportaciones. Además, estos productos no tienen una forma rápida y fácil de acceder a otros mercados, ya sea porque su producción se ha adecuado a la demanda argentina o porque son competitivos solo en ese país.
-¿No convendría que Uruguay siguiese el ejemplo chileno y se apartase del Mercosur?
-No olvidemos que el bloque regional también genera una protección para los productos manufacturados al tener un Arancel Externo Común bastante elevado para los artículos de terceros países, cuyos precios podrían competir con los de la industria nacional. Por esos problemas de competitividad, es muy difícil que la producción manufacturera uruguaya, salvo excepciones, pueda enfocarse en otros mercados extrarregionales. Lo deseable sería que las reglas del Mercosur se cumplieran como corresponde. Pero las trabas al ingreso de mercaderías uruguayas impuestas, mayoritariamente por Argentina, demuestran que la institucionalidad de la unión aduanera es sumamente débil y asimétrica. Empero, la salida de nuestro país de este bloque no está en los planes del gobierno, ni sería la solución más efectiva, desde el punto de vista económico, para el conjunto de las industrias uruguayas.
-¿Cómo evalúa la estrategia de negociación en materia comercial que sigue el gobierno uruguayo con sus dos vecinos?
-Como no hay otros instrumentos formales establecidos, hoy han entrando a regir las negociaciones bilaterales para lograr soluciones caso por caso. Eso no es lo más eficiente ni lo más efectivo, pero cualquier otra alternativa parece ser más perjudicial que beneficiosa.
Déficit fiscal
-En 2011 se registró una reducción del déficit fiscal que lo ubicó en 0,8% del PIB. ¿Considera que ese nivel ha sido un logro importante teniendo en cuenta que la economía uruguaya tuvo un crecimiento robusto el año pasado?
-Si se compara el nivel del déficit fiscal del año pasado con las cifras que se registraron en Estados Unidos y Europa, el resultado es muy bueno. Lo que preocupa es que en años recientes Uruguay ha tenido el mayor crecimiento económico de las últimas décadas, lo que nos debería haber situado más próximos al equilibrio fiscal. Por lo tanto, el gobierno debería hacer algunos ahorros para estar mejor protegido cuando el ciclo económico esté en baja.
-¿A qué tipo de ahorros se refiere específicamente?
-Si bien hay un importante componente del gasto que se destina a la protección social, es conveniente que se haga un seguimiento de los planes sociales mediante la creación de un sistema de información, tal como se resolvió recientemente en el Consejo de Ministros, a efectos de hacer más eficiente la asignación de recursos y medir el volumen de ese gasto. De ese modo, se podrá saber a qué áreas y de qué forma se deben destinar esos fondos para que impacten significativamente en la distribución del ingreso.
-Se ha manejado que esos US$ 140 millones adicionales que se dispondrán por el aumento de la recaudación y un déficit fiscal menor al proyectado sean destinados a reforzar diversas partidas presupuestales en la próxima ley de rendición de cuentas. ¿Qué opina al respecto?
-Como ha dicho el presidente Mujica, una medida prudente sería ahorrar parte de ese gasto no previsto para atender exigencias que, seguramente, se van a plantear en el muy corto plazo en el campo fiscal. Ese ahorro serviría tanto para ayudar a la política monetaria en el control de la inflación como para apoyar a algunos sectores industriales que se ven perjudicados por las políticas proteccionistas de Argentina.
Inflación
-¿En qué nivel proyecta que se sitúe la inflación a fines de 2012?
-Estimamos una tasa de inflación de 7,2% al cierre del año y una tasa promedio anual de 7,5%. Es preocupante no solo que estas cifras se ubiquen por encima de la cota máxima del rango meta fijado por el Banco Central del Uruguay (BCU), sino que haya un desvío de algo más de dos puntos porcentuales del centro de la banda, que se extiende entre 4% y 6%, ya que la convergencia en ese nivel es realmente el objetivo de esta política.
-¿A qué atribuye ese desfasaje entre el rango meta del BCU y las proyecciones de Oikos?
-Más allá de que han subido los precios de las materias primas en el mercado internacional, hay factores internos a destacar. Existen presiones por el lado de la demanda debido a un fuerte consumo interno de bienes y servicios. Asimismo, se ha encarecido la formación de precios de las empresas al haber aumentado las tarifas de los distintos servicios del Estado, sobre todo en el suministro de energía. También la carga tributaria es una carga adicional a la estructura de costos. Por otra parte, el peso del componente salarial se ha incrementado sustancialmente en los últimos años.
-Entonces, ¿no sería más sencillo ajustar al alza el rango meta de inflación?
-No sería mal visto por los agentes económicos que el BCU reconociese que el escenario existente cuando se comenzó con la política de fijación del rango meta de inflación -mucho antes de la quiebra de Lehman Brothers y la subsiguiente crisis global- ha cambiado diametralmente en los últimos años y que, por tanto, se justifica un ajuste de la tendencia de la pauta inflacionaria. En aquel momento, el escenario inflacionario local estaba en baja en contraposición con la situación actual. Sin embargo, no somos muy optimistas de que el BCU admita un cambio de esas características.
Tasa de interés
-Hacia fines de 2011 el BCU sorprendió al mercado al subir la tasa de interés de referencia de 8% a 8,75%. Se alegó que era necesario dar una "señal clara" de su compromiso con moderar el alza de precios, encareciendo el crédito en pesos y, de ese modo, tratar de moderar el consumo interno. ¿Se ha notado algún logro en ese sentido en el correr de los dos primeros meses del año?
-La decisión puntual del BCU no ha tenido un traslado directo en la baja de los precios a los consumidores porque el instrumento "tasa de interés" tiene algunas particularidades que no lo hacen muy efectivo para realizar política monetaria en economías como la uruguaya. Como es sabido, nuestra economía está muy dolarizada pese a que la participación de la divisa estadounidense ha disminuido en el crédito, los depósitos y el resto de las transacciones económicas internas durante los últimos años. Por lo tanto, todas las medidas que tome la Autoridad Monetaria para incidir sobre la moneda nacional van a tener un impacto secundario sobre el dólar y, por consiguiente, una menor repercusión sobre la totalidad de los medios de pago.
-¿Y qué ventajas ha traído el aumento de la Tasa de Política Monetaria?
-La medida fue una clara indicación al mercado de un intento de control inflacionario, que es el principal objetivo del gobierno. Como señal nos parece muy atinada, pero sus efectos han sido reducidos en ese sentido ya que la desaceleración de la inflación observada en enero se debió a factores muy puntuales, tales como la implementación del sistema único de patentes vehiculares. En cambio, incidió en la baja del dólar que en dos meses ya triplica el descenso que experimentó en todo 2011.
Tipo de cambio
-¿Cuánto prevé que se cotice el dólar a fines de año?
-De continuar la actual política monetaria, el tipo de cambio estaría en torno a los 19,90-20,00 pesos por dólar, según nuestras proyecciones.
-Si se depreciara el real brasileño o el peso argentino, ¿sería inevitable que Uruguay devaluase su moneda?
-Si bien no hay una política explícita para mantener una paridad cambiaria del peso/dólar con relación a la del real/dólar, la tendencia se ha acompasado dentro de ciertos márgenes. Si se produjeran cambios sustanciales a la baja en el valor de la moneda brasileña, lo cual es bastante improbable en el actual escenario, seguramente el peso uruguayo tendría que acompañar al real. En realidad, no habría una devaluación, sino una depreciación dado que existe un tipo de cambio libre tanto en Uruguay como en Brasil.
En cuanto a Argentina, no me atrevo a hacer un análisis sobre esa eventualidad porque su gobierno se rige por leyes económicas difícilmente explicables y mucho menos previsibles.
Política tributaria
-¿Qué efectos ha de tener el proyecto para rebajar dos puntos de IVA a las compras con tarjetas de crédito, que ya cuenta con media sanción legislativa?
-Este proyecto está atado a las proyecciones del gobierno en cuanto a recaudación e ingreso fiscal. Esa rebaja de dos puntos porcentuales no va a impactar en el déficit de las cuentas fiscales pese a que el IVA es el principal instrumento de recaudación del Estado uruguayo. De todos modos, esa resignación de ingresos fiscales puede ser mitigada por las mayores cifras que se recauden del IRPF como resultado del aumento previsto en los ingresos de las familias. En un escenario de bajo desempleo, de alta tasa de empleo y de mayor nivel salarial, es lógico que la percepción del impuesto a las remuneraciones personales continúe creciendo.
-¿En qué medida la eliminación del IVA para los usuarios de la tarjeta del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) podría mejorar la distribución del ingreso, que se ha señalado como uno de los objetivos del actual gobierno?
-Si se pudiera estar seguro de quiénes van a adquirir esos bienes con un 2% de descuento del IVA y de quiénes van a comprarlos libres de ese impuesto, la proyectada disposición legal tendría un efecto muy directo en la distribución de los ingresos. El problema pasa por la futura implementación de esa norma, sobre todo en lo que se refiere al acceso a las tarjetas del Mides y su funcionamiento en el sistema formal de transacción de estos bienes. Ya hemos visto deficiencias en el uso de la tarjeta al habérsela destinado para la compra de productos que no estaban definidos. Tampoco se puede desconocer que la población beneficiaria accede a las compras en comercios con poca capacidad para manejarse con instrumentos informáticos. Por lo tanto, ahí es donde se va a ver una traslación incompleta del efecto que se busca en materia distributiva.
-¿No sería más efectivo, entonces, reducir el gasto público ya que, probablemente, generaría menos inflación?
-Esa podría ser una medida acertada. Otro enfoque quizás más eficiente sería hacer una rebaja general del IVA o incluso eliminarlo para una mayor cantidad de bienes de la canasta familiar, en lugar de dirigir esa reducción sobre ciertos productos aplicable solo para la población de menores ingresos.
Restricciones en RRHH e infraestructura
-¿Qué restricciones importantes se le plantean a la economía uruguaya?
-Son las mismas que la mayoría de los economistas hemos diagnosticado en los últimos tiempos. Me refiero básicamente a la baja calificación de la mano de obra, la escasa disponibilidad de recursos humanos calificados y, sobre todo, las limitantes estructurales en infraestructura vial, portuaria, energética, etc. Si bien la Ley de Asociaciones Público-Privadas puede convertirse en una solución en materia de infraestructura, su implementación va a llevar su tiempo y los retornos de esas obras no se van a ver en el corto plazo.
-¿No cree que la existencia de dos equipos económicos antagónicos en el gobierno también puede actuar como una limitante para el desarrollo del país?
-No soy politólogo para ratificar o refutar tal afirmación. Sí puedo observar que existen visiones políticas distintas sobre la realidad económica en algunas estructuras del gobierno uruguayo: por un lado, en el Ministerio de Economía y el Banco Central y, por otro, en la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) y, quizás, en algunos asesores cercanos al Presidente. Pero no se han producido "cortocircuitos" en las decisiones finales, aunque pudieron darse discusiones internas sobre distintos proyectos de ley, como fue el caso del Impuesto a las Concentración de Inmuebles Rurales. Por lo general, luego de debates largos y desgastantes dentro del Frente Amplio, todos los sectores que lo integran terminan concertando y alineándose detrás del proyecto político que propone el gobierno.
No se plantean altos ajustes de salarios
-¿Qué posibilidades existen de que los aumentos salariales estén atados al incremento de la productividad en las negociaciones de los convenios colectivos que vencen en junio?
-No se observan cambios sustanciales en las propuestas que ya se han planteado con respecto a las posturas de las rondas anteriores. Tampoco se ha propuesto discutir ajustes en base a la productividad de los trabajadores a pesar de que ese es un dato recurrente en las declaraciones de algunos empresarios. Por otra parte, cuando el gobierno a través del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social ha tenido que laudar los acuerdos, nunca ha presentando iniciativas de ese tipo. Si bien la idea es caminar en ese sentido, la implementación de este tema no es factible que se cumpla en el corto plazo. Incluso el presidente Mujica ha señalado la conveniencia de introducir un indicador de productividad en las negociaciones salariales; pero son anuncios del deber ser y, al momento de negociar y acordar las pautas, no siempre es lo que prima.
-Pero, ¿se puede pensar en una reducción sostenida de la inflación sin moderar los aumentos de los salarios?
-No veo que estén planteados ajustes significativos para la próxima ronda de negociación salarial. Si bien existe un componente de costos salariales, también hoy otro tipo de componentes en la formación de precios. Por ejemplo, los bienes y servicios que brinda el Estado deberían ser más baratos para que sus costos no resulten una pesada carga para las empresas.